Menestra de Tudela con alcachofas, espárragos, guisantes y habas en un velo ligero brillante, con jamón y almendra laminada tostada, en cazuela de cerámica gris piedra
NavarraMedio1 h 15 min (50 min activa + cocciones escalonadas)Verduras y Vegetales

Menestra de Tudela con Jamón y Almendra

La menestra de Tudela es la coronación de la huerta de la Ribera navarra: alcachofas, espárragos, guisantes y habas, cada uno cocido por separado en su punto exacto — de dos a quince minutos según la verdura — y unidos al final por un refrito de jamón y un velo ligerísimo de su propio caldo. No es un revuelto de verduras sino un ejercicio de respeto: cocidas juntas, los guisantes serían puré cuando la alcachofa apenas estuviera tierna. El velo lleva apenas un 5 % de harina, la mitad que una velouté normal, porque su papel es barnizar y unir, no cubrir. La prueba de fuego de cualquier cocinero de verduras.

Tiempo Total
1 h 15 min (50 min activa + cocciones escalonadas)
Dificultad
Medio
Raciones
4 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 1 h 15 min (50 min activa + cocciones escalonadas)
01

Paso 01

Prepara un bol grande de agua fría con el zumo de 1 limón y unas ramas de perejil. Limpia las 6 alcachofas hasta el corazón, retirando las hojas duras, cortando la parte superior y raspando la pelusa interior con una cucharilla; pártelas en cuartos y sumérgelas de inmediato. Pela los 8 espárragos, desgrana los 200 g de guisantes y los 200 g de habas, pica media cebolla y 2 ajos y corta el jamón.

Consejo: El agua con limón y perejil evita el pardeamiento de la alcachofa, que en cuanto se corta libera polifenol oxidasa y se oscurece en menos de dos minutos: el ácido cítrico inhibe esa enzima y el perejil aporta compuestos antioxidantes que refuerzan el efecto. Es un truco de la Ribera con base real. La pelusa interior hay que retirarla siempre, porque es fibra que no se ablanda nunca y resulta desagradable al morder.

02

Paso 02

Cuece cada verdura por separado en agua hirviendo con sal y con la punta de jamón dentro, retirando cada una a un bol de agua helada en cuanto llegue a su punto: las alcachofas 12-15 minutos, los espárragos 8-10, las habas 3 y los guisantes 2. Reserva 200 ml del caldo de las alcachofas, que es el más sabroso de todos.

Consejo: Cocer por separado es lo que define a esta menestra y no es una manía: cada verdura tiene una densidad y un contenido de pectina distintos, y los tiempos van de dos a quince minutos. Juntas, los guisantes serían puré cuando la alcachofa apenas estuviera tierna. El agua helada corta la cocción residual de golpe y fija el color, y la punta de jamón perfuma el caldo que después ligará la salsa.

03

Paso 03

Escurre todas las verduras muy bien sobre un paño limpio extendido, en una sola capa, y déjalas secar 10 minutos. Pela las habas más grandes retirando su segunda piel con un pellizco; las pequeñas pueden ir con ella. Comprueba que ninguna suelte agua antes de incorporarla a la cazuela: el agua residual rompería el velo de salsa que vas a montar.

Consejo: El secado es imprescindible porque el velo que se monta después es una velouté muy ligera, con solo 10 g de harina para 200 ml de caldo, y basta un poco de agua de las verduras para diluirla hasta dejarla en nada. La segunda piel de las habas grandes es celulosa lignificada que no se ablanda con la cocción y aporta amargor y textura correosa; en las pequeñas todavía es tierna y puede quedarse.

04

Paso 04

En una cazuela ancha, calienta los 50 ml de aceite y sofríe la media cebolla picada 8 minutos a fuego medio-bajo, hasta traslúcida y sin color. Añade los 2 ajos picados y dales 2 minutos más, y después los tacos de jamón durante 1 minuto, solo hasta que su grasa brille y se vuelva traslúcida. No dejes que el jamón se tueste.

Consejo: El orden de entrada responde a las temperaturas de degradación de cada ingrediente: la cebolla necesita ocho minutos para romper su pared celular y liberar azúcares, el ajo se quema en menos de dos y el jamón curado solo requiere un minuto para fundir su grasa y liberar los volátiles de la curación. Invertir el orden significa o cebolla cruda o ajo quemado, y ninguna de las dos cosas tiene arreglo después.

05

Paso 05

Espolvorea los 10 g de harina sobre el sofrito y cocínala 1 minuto removiendo, para que pierda el sabor a crudo. Añade los 200 ml de caldo reservado poco a poco y batiendo con varillas, hasta obtener un velo ligero — una velouté muy fina — y cuécelo 2 minutos más. Debe napar apenas la cuchara, no espesar. Si queda densa, aflójala con más caldo caliente.

Consejo: Los 10 g de harina para 200 ml de caldo dan una proporción del 5 %, la mitad de lo habitual en una velouté, y esa ligereza es deliberada: la salsa aquí solo tiene que barnizar las verduras y unirlas, no cubrirlas ni convertirlas en un guiso. El minuto de cocción de la harina activa su poder espesante y elimina el sabor a crudo, y el caldo se añade poco a poco para evitar grumos.

06

Paso 06

Incorpora a la cazuela las alcachofas en cuartos y los espárragos troceados en tres, con cuidado y colocándolos en una sola capa. Dales 2 minutos de calor dentro del velo, meneando la cazuela en vaivén en lugar de remover con espátula, para que se barnicen sin romperse. Estas dos verduras van primero porque son las más resistentes.

Consejo: El orden de incorporación es el inverso al de cocción: entran primero las verduras más resistentes, alcachofa y espárrago, y después las frágiles. Todas están ya cocidas y aquí solo se templan y se barnizan, así que cada minuto de más las degrada. El vaivén de cazuela en lugar de la espátula es lo que evita romperlas, porque a estas alturas son extremadamente frágiles y una cuchara las desmontaría.

07

Paso 07

Añade los guisantes y las habas, dales otro minuto de vaivén suave para que se calienten y se integren, y prueba de sal antes de apagar. Lo más probable es que no haga falta añadir nada: el jamón ha trabajado en el agua de cocción, en el sofrito y en el velo. Apaga el fuego en cuanto todo esté caliente.

Consejo: Guisantes y habas entran los últimos porque son las piezas más delicadas y las que menos tiempo estuvieron en el agua: dos y tres minutos respectivamente. Un minuto más en la cazuela bastaría para que su piel reviente y suelten el interior en la salsa. Y la sal se comprueba al final por acumulación: entre el agua de cocción salada, la punta de jamón y los tacos, es muy fácil pasarse sin notarlo.

08

Paso 08

Sirve en la propia cazuela o en platos hondos calientes, repartiendo el velo de salsa y procurando que cada ración lleve su parte de las cuatro verduras. Corona con los 30 g de almendra laminada tostada y, si quieres la versión de fiesta, con los 2 huevos duros en cuartos. Se come de inmediato y con cuchara.

Consejo: La almendra laminada tostada se añade al final y nunca antes porque su crujido depende de estar seca, y en contacto con el velo de salsa se reblandece en menos de dos minutos. Su función es doble: aportar textura frente a unas verduras todas tiernas y sumar las pirazinas del tostado, que enlazan con las notas curadas del jamón. El huevo duro es tradición de fiesta en la Ribera y aporta grasa y color.

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Maridaje

Rosado de garnacha

Navarra, España

La menestra es verdura verde: clorofila y compuestos azufrados que reaccionan con los taninos dando una aspereza metálica. Un rosado de garnacha navarro por sangrado tiene fruta roja y acidez de 5,5 g/L pero prácticamente nada de tanino, así que esquiva ese choque y a la vez tiene cuerpo suficiente para el jamón y la almendra frita. Servir a 9-10 °C.

Blanco de Viura

Rioja, España

La alcachofa de la menestra contiene cinarina, un compuesto que bloquea temporalmente los receptores del sabor dulce y hace que cualquier líquido que venga detrás sepa artificialmente dulzón. La viura sin barrica es un blanco de perfil neutro y acidez media, con poca fruta que distorsionar, así que resiste el efecto mejor que un blanco aromático. Servir a 9-10 °C.

Fino

Jerez, España

Contra la cinarina de la alcachofa el fino es la solución más elegante: al criarse bajo velo de flor no le queda azúcar residual alguno, de modo que el efecto endulzante no tiene nada que amplificar. Su punzada de acetaldehído y su salinidad, además, sostienen el jamón y la almendra tostada sin pisar la verdura. Servir a 7-9 °C, en catavinos y recién descorchado.

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