Medallones de ballotine de muslo de pollo deshuesado sobre plato de cerámica gris piedra: la espiral del relleno de duxelles de setas y jamón ibérico visible en el corte, la piel dorada rodeando el cilindro, salsa de jerez oloroso alrededor de la base y escamas de sal
CastellanaMedio2 h 10 min (35 min de deshuesado y duxelles + 20 min de montaje + 45 min de cocción + 15 min de salsa y dorado + 10 min de reposo)Aves de Corral

Muslo de Pollo Deshuesado Relleno de Setas y Jamón

Una ballotine es un muslo deshuesado, relleno, enrollado y cocido en forma de cilindro, y es la técnica que convierte la parte más barata del pollo en la más elegante. El muslo tiene todo lo que la pechuga no tiene: grasa intramuscular, mioglobina y colágeno suficiente para aguantar cocciones que a la pechuga la secarían, y una vez sin hueso se comporta como un lienzo. El relleno es una duxelles clásica —setas picadas a cuchillo y salteadas hasta perder toda su agua, según la fórmula que se atribuye a La Varenne en el siglo XVII— reforzada con jamón ibérico y miga de pan. La cocción a 66 °C en baño de agua controlado es lo que separa este plato de un asado corriente: por debajo de los 70 °C el músculo no expulsa su agua, y el colágeno del muslo, más lábil que el de una pieza de vacuno, alcanza a gelatinizar en cuarenta y cinco minutos.

Tiempo Total
2 h 10 min (35 min de deshuesado y duxelles + 20 min de montaje + 45 min de cocción + 15 min de salsa y dorado + 10 min de reposo)
Dificultad
Medio
Raciones
4 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 2 h 10 min (35 min de deshuesado y duxelles + 20 min de montaje + 45 min de cocción + 15 min de salsa y dorado + 10 min de reposo)
01

Paso 01

Coloca cada muslo con la piel hacia abajo y localiza el hueso con el dedo. Con un cuchillo pequeño bien afilado, haz un corte a lo largo del hueso, ábrelo y ve raspando la carne pegada al hueso por los dos extremos hasta liberarlo entero, sin perforar la piel en ningún momento. Reserva los 250 g de huesos. Abre la carne en libro, cúbrela con film y aplánala con la base de un cazo hasta un grosor uniforme de 1,5 cm. Hidrata 15 g de boletus en 150 ml de agua a 60 °C.

Consejo: La piel es el elemento estructural de toda la pieza, no un añadido: será la capa exterior del cilindro y lo que mantenga la forma durante la cocción y el corte. Cualquier perforación se convierte en una vía de fuga por donde saldrá el relleno y el jugo. Por eso se trabaja siempre desde el lado de la carne y con la piel apoyada sobre la tabla. Aplanar a 1,5 cm uniformes no es estética: un grosor irregular cuece de forma desigual y al enrollar produce un cilindro con zonas huecas que se desmoronan al laminar.

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Paso 02

Pica los 400 g de setas a cuchillo en dados de 3 mm, nunca en robot. Funde 50 g de mantequilla en una sartén amplia a fuego medio y pocha 120 g de chalota 6 minutos sin color. Sube el fuego, añade las setas picadas y el boletus hidratado y escurrido y saltea 12-15 minutos removiendo, hasta que hayan soltado toda el agua, esta se haya evaporado por completo y la mezcla chirríe en la sartén y empiece a dorarse en los bordes.

Consejo: Picar a cuchillo y no en robot es una diferencia que se ve en el plato: las cuchillas rompen las células por presión y las setas sueltan el agua antes de llegar a la sartén, quedando una pasta gris. El corte limpio conserva la estructura hasta el momento del calor. Y la evaporación total no es opcional: 400 g de setas contienen unos 340 ml de agua, y cada mililitro que quede dentro de la ballotine se convertirá en vapor a presión durante la cocción, abrirá el cilindro y encharcará el corte.

03

Paso 03

Vierte los 60 ml de jerez fino sobre la duxelles y deja evaporar 2 minutos raspando el fondo. Retira del fuego, añade los 90 g de jamón ibérico en dados, los 60 g de miga de pan, 3 g de tomillo y 8 g de perejil, y mezcla bien. Prueba y rectifica de sal con cuidado: el jamón ya aporta bastante. Extiende la duxelles en una bandeja fría y déjala enfriar por completo, al menos 20 minutos en la nevera.

Consejo: La miga de pan cumple aquí una función de seguro: sus almidones absorben cualquier resto de humedad que la duxelles libere durante la cocción y evitan que el relleno se compacte en una masa densa. El jamón entra fuera del fuego porque su grasa infiltrada funde a 25-30 °C y basta el calor residual para que se integre; si lo salteas, las fibras se contraen y quedan hebras secas y salinas. Y el relleno debe entrar frío al muslo por seguridad alimentaria: caliente, prolongaría el paso por la franja de riesgo entre 20 y 50 °C.

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Paso 04

Salpimenta la cara interior de los muslos abiertos con 9 g de sal y 2 g de pimienta. Reparte la duxelles fría en una línea a lo largo del centro de cada uno, dejando 2 cm libres en los bordes. Enrolla apretando desde el lado más largo hasta formar un cilindro con la piel por fuera. Envuelve cada ballotine en dos capas de film transparente apto para calor, retorciendo los extremos como un caramelo hasta que quede firme y sin aire, y ata los extremos con bramante.

Consejo: El film cumple tres funciones simultáneas y por eso no se sustituye por atar sin más: da la forma cilíndrica perfecta que hará que todos los medallones tengan el mismo diámetro, impide que el jugo escape al agua de cocción durante los 45 minutos y elimina las bolsas de aire, que son aislantes y crearían puntos fríos dentro de la pieza. Retorcer los extremos hasta notar la ballotine tensa al tacto es lo que garantiza que el relleno y la carne queden en contacto y suelden entre sí durante la cocción.

05

Paso 05

Llena una olla ancha con agua y llévala a 66 °C, controlando con termómetro de sonda. Sumerge las cuatro ballotines y cuécelas 45 minutos manteniendo la temperatura entre 65 y 68 °C, corrigiendo con un chorro de agua fría o un golpe de fuego si se desvía. El agua no debe temblar en ningún momento. Sácalas y déjalas reposar 10 minutos dentro del film antes de abrirlas.

Consejo: Sesenta y seis grados es la temperatura donde ocurre el equilibrio que hace especial a esta pieza: las proteínas miofibrilares ya están desnaturalizadas y la carne está cocida y segura, pero aún no se ha alcanzado el umbral de los 70 °C a partir del cual la miosina se contrae con fuerza y expulsa el agua intracelular. El colágeno del muslo de pollo, mucho menos reticulado que el de una carne roja, empieza a gelatinizar ya a 60-65 °C y en 45 minutos completa la conversión. Por eso sale jugoso y tierno al mismo tiempo.

06

Paso 06

Mientras cuecen las ballotines, dora los 250 g de huesos en un cazo con un hilo de aceite a fuego fuerte 8 minutos, hasta que estén bien tostados. Añade los 80 g de chalota en cuartos y sofríe 4 minutos. Desglasa con los 120 ml de jerez oloroso raspando el fondo y reduce a la mitad. Incorpora los 500 ml de caldo oscuro y los 100 ml de agua de boletus colada y reduce a fuego medio 20 minutos, hasta obtener unos 250 ml.

Consejo: El agua de remojo del boletus es el ingrediente más infravalorado de esta receta. Al deshidratarse, la seta concentra guanilato hasta niveles que multiplican por diez los de la seta fresca, y al rehidratarse ese nucleótido pasa al agua, no vuelve al hongo. Tirarla es tirar el potenciador de umami más barato que existe. Cuélala siempre por gasa o filtro de café, porque los boletus secos arrastran arena fina que se deposita en el fondo del cuenco y arruinaría la textura de una salsa colada.

07

Paso 07

Retira el film de las ballotines y sécalas muy bien con papel de cocina. Calienta 30 g de mantequilla con 15 ml de aceite en una sartén a fuego medio-fuerte y dora los cilindros 4-5 minutos girándolos un cuarto de vuelta cada minuto, hasta que la piel esté uniformemente dorada y crujiente por toda la circunferencia. Retíralos a una tabla. Cuela la salsa por malla fina y móntala fuera del fuego con los 35 g de mantequilla fría.

Consejo: El secado antes de dorar es aquí más crítico que en ninguna otra preparación, porque la ballotine sale de un baño de agua y su superficie está empapada. Mientras haya agua evaporándose la piel no pasará de 100 °C y no habrá Maillard, solo una piel pálida y correosa. La mezcla de mantequilla y aceite es deliberada: el aceite eleva el punto de humo de la mezcla evitando que los sólidos lácteos se quemen, y la mantequilla aporta la lactosa y las proteínas que aceleran el dorado y dan el color avellana.

08

Paso 08

Deja reposar las ballotines 5 minutos sobre la tabla antes de cortar. Retira el bramante y lamina cada cilindro en tres o cuatro medallones de 2,5 cm con un cuchillo bien afilado y un solo movimiento continuo, sin serrar. Colócalos de pie en platos de cerámica gris piedra, ligeramente descentrados, mostrando la espiral del relleno. Salsea alrededor de la base y termina con escamas de sal sobre el corte. Sirve de inmediato.

Consejo: Cortar sin serrar es lo que decide si el plato se ve bien o no. Un movimiento de vaivén arrastra el relleno hacia fuera y deshace la espiral; un corte limpio y continuo con la parte del talón del cuchillo la deja intacta. Los cinco minutos de reposo también cuentan: recién salida del dorado, la ballotine tiene el exterior mucho más caliente que el centro y el jugo desplazado hacia dentro; al equilibrarse la temperatura, ese jugo se redistribuye y el medallón no encharca el plato al apoyarlo.

#Castellana#Medio#2 h 10 min (35 min de deshuesado y duxelles + 20 min de montaje + 45 min de cocción + 15 min de salsa y dorado + 10 min de reposo)#Aves de Corral
Maridaje

Manzanilla pasada de Sanlúcar, criada bajo velo de flor

Sanlúcar de Barrameda, Jerez, España

El plato lleva jerez fino en la duxelles y oloroso en la salsa, así que el maridaje se elige solo. Una manzanilla pasada, con más años de velo, aporta notas de almendra amarga, masa de pan y una salinidad que se enlaza con el jamón ibérico y con el guanilato de las setas. Su acidez y su sequedad absolutas cortan la grasa de la piel dorada y de la mantequilla de la duxelles mejor que cualquier blanco. Sirve muy fría, a 7-8 °C, en copa de vino blanco.

Tempranillo de crianza en tinaja o fudre usado

Ribera del Duero, Castilla y León, España

Si prefieres tinto, el tempranillo castellano es la elección de origen. Necesitas un vino con fruta pero sin exceso de madera nueva, porque la vainillina de la barrica choca con el yodo del jamón ibérico y produce una nota metálica desagradable. Un crianza en fudre o tinaja aporta ciruela, tabaco y un tanino medio que se acopla al colágeno gelatinizado del muslo. Su acidez limpia el relleno de setas y mantequilla. Sirve a 15-16 °C.

Chardonnay del Jura con crianza parcialmente oxidativa

Côtes du Jura, Francia

El maridaje más interesante de los tres. El chardonnay jurasiano criado con topeo parcial desarrolla notas de nuez, curry suave y champiñón seco procedentes del sotolón, compuestos que comparten familia con los aromas de la duxelles de boletus y de la reducción de oloroso. Tiene además cuerpo suficiente para acompañar una carne oscura de ave sin quedarse corto, y una acidez alta que atraviesa la salsa montada en mantequilla. Sirve a 12 °C en copa amplia.

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