Picanha brasileña en tabla de roble: lonchas jugosas con interior rosado y capa de grasa dorada, escamas de sal y un cuenco de farofa dorada al lado.
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Picanha Brasileña a la Sal Gruesa con Farofa

La picanha es la tapa de cadera del vacuno, el capuchón muscular que corona la pieza con una capa de grasa de casi un centímetro, y debe su nombre a la picana, la vara con la que los gauchos del sur arreaban el ganado y que marcaba justo esa zona del animal. Se convirtió en la reina del churrasco brasileño en las casas de São Paulo a mediados del siglo pasado, ensartada en espadas y asada entera sobre la brasa con la grasa hacia el fuego. Aquí se prepara solo con sal gruesa, sin marinado ni especias, y se acompaña de farofa, la harina de mandioca tostada con panceta, cebolla y mantequilla que en Brasil no falta nunca en la mesa. Producto, sal y fuego.

Tiempo Total
40 min (+ reposo)
Dificultad
Medio
Raciones
4 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 40 min (+ reposo)
01

Paso 01

Saca la picanha de 1,2 kg de la nevera 90 minutos antes y déjala sobre una rejilla, sin tapar, hasta que el centro marque 15-18 grados; sécala bien con papel por las dos caras. Enciende la brasa con 40 minutos de margen y espera a que el carbón esté cubierto de ceniza gris, sin llama. Pesa los 200 g de harina de yuca, corta los 100 g de panceta en dados de 1 centímetro, pica los 120 g de cebolla muy fina y ten a mano los 60 g de sal gruesa, los 40 g de mantequilla y los 15 g de perejil.

Consejo: Esperar a que el carbón se cubra de ceniza gris no es paciencia decorativa: mientras hay llama, la grasa que gotea de la pieza se pirolisa en el aire por encima de 500 grados y genera hidrocarburos aromáticos policíclicos y hollín que se depositan en la carne, con un sabor acre inconfundible. La brasa madura, en cambio, calienta sobre todo por radiación infrarroja y de forma estable, en torno a 250-300 grados en la parrilla. Atemperar tiene otra lógica: en una pieza de 1,2 kg la diferencia entre un centro a 4 grados y otro a 18 son varios minutos de fuego extra durante los cuales el exterior se pasa de largo.

02

Paso 02

Apoya la picanha con la grasa hacia arriba y traza con la punta del cuchillo cortes en diagonal cada 1,5 centímetros, primero en un sentido y luego en el contrario, dibujando rombos y hundiendo la hoja unos 5 milímetros sin llegar a tocar la carne roja. Reparte los 60 g de sal gruesa por toda la pieza, cargando la mano en la cara de la grasa, y presiona con la palma para que los cristales se claven en los surcos. Déjala 10 minutos.

Consejo: Los rombos cumplen dos funciones mecánicas. La primera es evitar que la pieza se abarquille: la capa de grasa está atravesada por septos de colágeno que al calentarse se contraen mucho más que el músculo, y sin cortes la picanha se curva como una cuna y deja de apoyar bien en la parrilla. La segunda es multiplicar la superficie expuesta para que la grasa funda y salga más deprisa. La sal se pone gruesa y no fina por una cuestión de cinética: los cristales grandes se disuelven despacio, sazonan la superficie y no llegan a formar salmuera; con sal fina en esta cantidad la pieza saldría incomible.

03

Paso 03

Coloca la picanha sobre la parrilla con la capa de grasa hacia abajo, a unos 15 centímetros de la brasa, y déjala entre 12 y 15 minutos sin moverla. Verás cómo la grasa se vuelve translúcida, gotea y los rombos se abren y se doran. Recoge con una cuchara parte de esa grasa fundida que queda en los surcos y riega con ella la carne de arriba. Si alguna llamarada sube y lame la pieza, desplázala a una zona sin brasa hasta que se apague.

Consejo: Lo que ocurre aquí tiene nombre en carnicería: fundir la grasa. Los triglicéridos del vacuno funden entre los 40 y los 50 grados, pero el tejido adiposo no suelta esa grasa hasta que las membranas de los adipocitos y los septos de colágeno que los encierran se rompen, cosa que empieza hacia los 70 y se acelera por encima de los 100, cuando el agua interior hierve y revienta las celdas. Por eso hace falta tiempo largo y fuego moderado. Si atacas con la brasa muy fuerte, la superficie carboniza a 200 grados antes de que el interior de la capa haya fundido: el síntoma es una corteza negra y amarga con grasa cruda y gomosa debajo.

04

Paso 04

Dale la vuelta con pinzas, nunca con tenedor, y marca la cara de la carne 6-8 minutos, más 2 minutos por cada canto, hasta que se forme una costra oscura y uniforme. Desplázala después a una zona de calor indirecto y termina hasta que el termómetro clavado en el centro marque 52-54 grados, unos 10-15 minutos más según el grosor. Si aún estás lejos del punto y la costra ya está hecha, aleja la pieza de la brasa en lugar de darle la vuelta más veces.

Consejo: El termómetro manda porque las dos proteínas que deciden la textura trabajan en momentos distintos: la miosina coagula sobre los 50 grados y da firmeza y jugo, mientras que la actina no lo hace hasta los 66-68 y al hacerlo contrae las fibras y expulsa el agua retenida. Sacando la pieza a 52-54 grados dejas margen para los 3 o 4 grados que sube por inercia durante el reposo y aterrizas justo antes de esa frontera. Pinchar con tenedor abre canales por los que el jugo, ya a presión por la contracción de las fibras exteriores, se escapa directamente a la brasa; el síntoma son llamaradas repentinas y una carne que sangra en la tabla.

05

Paso 05

Con la picanha todavía terminando en la zona de calor indirecto, pon los 100 g de panceta en una sartén ancha a fuego medio y dórala 6-8 minutos hasta que suelte su grasa y quede crujiente. Añade los 40 g de mantequilla y los 120 g de cebolla y pocha 8 minutos, hasta que esté transparente y dorada por los bordes. Incorpora los 200 g de harina de yuca de golpe y tuéstala 5-6 minutos removiendo sin parar con cuchara de madera, hasta que pase de blanca a un dorado de arena y huela a tostado. Sazona con los 4 g de sal fina, el gramo de pimienta y los 15 g de perejil fuera del fuego.

Consejo: La harina de mandioca no es un almidón crudo: para fabricarla se ralla la raíz, se prensa y se tuesta, un proceso que ya gelatinizó y volvió a secar el almidón y que además eliminó la linamarina, el glucósido cianogénico natural del tubérculo. Por eso en la sartén no se hidrata ni forma pasta, sino que se dextriniza: el calor seco rompe las cadenas largas de almidón en fragmentos cortos que saben dulces y tostados, y los gránulos se quedan sueltos y absorben la grasa de la panceta como una esponja. Remueve sin parar, porque la dextrinización pasa a quemado en cuestión de segundos y el síntoma es un amargor seco que no se corrige.

06

Paso 06

Pasa la picanha a una rejilla apoyada sobre la tabla de roble y déjala reposar 10 minutos sin cubrirla, con la grasa hacia arriba. Aprovecha para sacudir con la mano y con un cepillo seco el exceso de sal gruesa que no se haya disuelto, golpeando suavemente los costados. Comprobarás que la temperatura del centro sube hasta los 56-58 grados por inercia y luego empieza a caer: ese es el momento de cortar.

Consejo: El reposo es una redistribución de presión. Durante el asado, las fibras de los primeros milímetros se contraen y empujan el agua hacia el interior frío, donde se acumula; si cortas de inmediato, esa presión se libera de golpe y una pieza de este tamaño puede dejar cien mililitros de jugo en la tabla. En diez minutos el gradiente térmico se iguala, las fibras se relajan y buena parte de ese líquido vuelve a quedar retenido entre las proteínas. Sacude la sal ahora y no antes, porque los cristales todavía adheridos han estado cediendo sodio a la superficie hasta el último minuto; dejarlos puestos haría cada loncha salada de forma desigual.

07

Paso 07

Localiza la dirección de la fibra, que en la picanha corre en diagonal respecto al lado largo de la pieza, y sitúa el cuchillo perpendicular a ella. Corta lonchas de 1 centímetro con un cuchillo largo y afilado, en un movimiento continuo de arrastre y sin serrar, procurando que cada una arrastre su franja de grasa dorada del borde. El interior debe verse rosado uniforme con una franja tostada de 3 o 4 milímetros bajo la costra.

Consejo: La picanha tiene fama de dura cuando se corta mal, y el motivo es que su fibra no sigue el eje evidente de la pieza sino una diagonal, así que quien corta en perpendicular al lado largo acaba cortando casi a favor del músculo. Al hacerlo bien reduces los haces de fibra a segmentos de 1 centímetro y la mandíbula solo tiene que separar trozos cortos en lugar de romper hebras largas envueltas en perimisio, lo que rebaja de forma notable la fuerza de masticación. El síntoma del corte equivocado es inmediato: la loncha se deshilacha al morderla y se percibe correosa por mucho que el punto interior sea perfecto.

08

Paso 08

Coloca las lonchas sobrepuestas sobre la tabla de roble, con la cara del corte hacia arriba y el borde de grasa alineado, y esparce unas escamas de sal solo sobre la carne recién abierta. Sirve al lado el cuenco con la farofa, todavía tibia y suelta, y lleva las dos cosas a la mesa a la vez. Cada comensal se sirve una loncha y la reboza o la espolvorea con la harina tostada a su gusto.

Consejo: La farofa no es un adorno cultural, es una solución técnica. Sus gránulos de almidón dextrinizado están secos y porosos y absorben varias veces su peso en líquido, de modo que atrapan el jugo y la grasa que la carne suelta en la tabla en lugar de dejar que se pierdan, y devuelven ese sabor en forma de textura crujiente. Por eso se sirve aparte y tibia, nunca mezclada con antelación: en cuanto la harina se moja se ablanda y en tres o cuatro minutos pasa de arena crujiente a papilla. Las escamas van solo sobre la cara del corte, porque el exterior ya recibió los 60 g de sal gruesa.

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Maridaje

Malbec

Mendoza, Argentina

El tinto sudamericano por excelencia para la brasa: fruta oscura madura y taninos redondos que abrazan la grasa jugosa de la picanha.

Cabernet Sauvignon

Valle de Colchagua, Chile

Cuerpo y estructura con notas de cassis y un punto herbáceo que cortan la untuosidad de la capa de grasa.

Tannat

Uruguay

Taninos potentes y fruta intensa de un varietal muy churrasquero, ideal para una carne grasa y sabrosa a la brasa.

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