Porción de bizcocho genovés relleno de crema diplomática y fresas sobre plato blanco hueso, capas visibles y fresas frescas encima, luz natural suave desde la izquierda.
Panadería y ReposteríaMedio1 h 30 min (activa) + 2 h de fríoPostres y Repostería

Bizcocho Genovés con Crema Diplomática y Fresa

El genovés es el bizcocho fundacional de la pastelería europea: sin levadura química y sin grasa más allá de un hilo de mantequilla, todo su volumen procede del aire que se bate en el huevo entero calentado. Aparece en Génova en el siglo XVIII y desde entonces es la base de tartas y entremets porque su miga, seca y elástica, absorbe almíbar sin deshacerse. La crema diplomática es una pastelera aligerada con nata montada, invento del XIX que combina la estabilidad del almidón con la ligereza de la espuma. Con fresa fresca en el relleno, es la tarta de pastelería clásica por excelencia.

Tiempo Total
1 h 30 min (activa) + 2 h de frío
Dificultad
Medio
Raciones
8 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 1 h 30 min (activa) + 2 h de frío
01

Paso 01

Precalienta el horno a 180 grados. Engrasa un molde desmontable de 20 cm y forra la base con papel de horno. Saca los 220 g de huevo de la nevera 1 hora antes para que estén a 20 grados. Funde los 30 g de mantequilla y déjala templar a 40 grados. Pesa 120 g de azúcar, 120 g de harina floja tamizada y 1 g de sal, y lava y seca 300 g de fresas.

Consejo: Los huevos a temperatura ambiente montan hasta un 30% más de volumen que los recién sacados de la nevera, porque en frío la viscosidad de la clara es mayor y las proteínas se despliegan con más dificultad para rodear las burbujas de aire. La mantequilla debe estar a 40 grados: más caliente cuajaría el huevo al contacto y más fría se solidificaría en grumos al caer sobre la masa batida.

02

Paso 02

Coloca los 220 g de huevo con los 120 g de azúcar y 1 g de sal en un bol al baño maría y bate con varillas hasta que la mezcla alcance 45 grados y el azúcar esté disuelto, unos 3 minutos. Retira del baño y bate con batidora a velocidad máxima 8 a 10 minutos, hasta triplicar el volumen y llegar al punto de cinta: el trazo debe permanecer 3 segundos en la superficie.

Consejo: Los 45 grados son la clave del genovés: a esa temperatura la tensión superficial de las proteínas del huevo disminuye y se despliegan con mucha más facilidad, atrapando el triple de aire que en frío. Es la única fuerza de subida del bizcocho, ya que no lleva levadura. Si superas los 55 grados, las proteínas empiezan a coagular y aparecen grumos de huevo cocido que arruinan la textura.

03

Paso 03

Tamiza los 120 g de harina floja sobre la masa en tres tandas. Integra cada una con espátula en movimientos envolventes, cortando por el centro, recogiendo del fondo y girando el bol un cuarto de vuelta, unas 10 veces por tanda. Toma dos cucharadas de masa, mézclalas con la mantequilla fundida a 40 grados y vierte esa mezcla por un lateral, integrando en 5 movimientos.

Consejo: Mezclar la mantequilla con dos cucharadas de masa antes de incorporarla es una técnica de igualación de densidades: la grasa pura es mucho más pesada que la espuma y volcada directamente atraviesa la masa hasta el fondo, donde forma una capa que al hornearse queda como un fondo compacto y grasiento. Cada movimiento de más con la espátula destruye burbujas, así que se cuentan.

04

Paso 04

Vierte la masa en el molde desde poca altura y alisa la superficie con una sola pasada de espátula. Hornea a 180 grados en la parte media 20 a 25 minutos sin abrir la puerta los primeros 18, hasta que esté dorado, se separe de las paredes y recupere la forma al presionarlo con el dedo. Desmolda a los 5 minutos y enfría sobre rejilla.

Consejo: Abrir el horno antes del minuto 18 provoca una caída brusca de temperatura y, como toda la estructura depende del aire batido y las proteínas aún no han coagulado, el bizcocho se hunde en el centro sin posibilidad de recuperación. Enfriar sobre rejilla y no en el molde evita que el vapor que sigue escapando condense en la base y la deje húmeda y pegajosa, imposible de cortar en capas limpias.

05

Paso 05

Calienta los 500 ml de leche con las semillas de los 2 g de vainilla hasta 80 grados y deja infusionar 15 minutos. Bate los 72 g de yemas con los 100 g de azúcar y los 40 g de maicena. Atempera con un tercio de la leche, devuelve todo al cazo y cocina removiendo hasta que rompa a hervir con burbujas grandes; mantén el hervor 1 minuto. Enfría tapada a piel con film 2 horas.

Consejo: Ese minuto de hervor es imprescindible aunque la crema ya esté espesa: la yema contiene alfa-amilasa, una enzima que rompe las cadenas de almidón y que solo se inactiva por encima de 85 grados sostenidos. Si te quedas corto, la crema estará perfecta al enfriar y a las pocas horas se habrá licuado, y en una tarta montada eso significa que el relleno se escapará por los laterales.

06

Paso 06

Bate la crema pastelera fría con varillas 1 minuto hasta que esté completamente lisa. Monta los 200 ml de nata muy fría a picos suaves, unos 2 minutos. Añade un tercio de la nata a la pastelera y bate con energía para aligerarla, e incorpora el resto en dos tandas con movimientos envolventes hasta obtener una crema sedosa, aireada y homogénea.

Consejo: La diplomática combina lo mejor de dos mundos: el almidón gelatinizado de la pastelera aporta la estructura que sostiene la tarta, y el aire de la nata montada la ligereza que una pastelera sola no tiene. El tercio de sacrificio inicial iguala densidades, porque una espuma ligera volcada sobre una crema densa se aplasta bajo su propio peso antes de llegar a integrarse.

07

Paso 07

Corta el bizcocho frío en dos capas horizontales con un cuchillo de sierra largo, girando el bizcocho mientras cortas. Coloca la base en el plato y cálala con 50 ml de almíbar repartido con una brocha o cuchara. Extiende un tercio de la crema diplomática, reparte 150 g de fresas laminadas y cubre con la segunda capa, calándola también.

Consejo: El calado no es opcional en un genovés: es un bizcocho deliberadamente seco, con poca grasa, diseñado para absorber líquido, y sin almíbar resulta áspero al paladar. Las fresas se laminan y no se cortan en trozos porque las láminas se apoyan planas y no crean altibajos que desnivelarían la capa superior, y además liberan menos jugo al tener menos superficie de corte expuesta.

08

Paso 08

Cubre la tarta con el resto de la crema diplomática, alisando la superficie y los laterales con una espátula acodada. Corona con los 150 g de fresas restantes cortadas por la mitad y colocadas con el corte hacia abajo. Refrigera 1 hora y corta con un cuchillo mojado en agua caliente y secado entre porción y porción.

Consejo: La hora de frío permite que la gelatinización del almidón de la crema se estabilice y que la tarta se corte limpia en lugar de aplastarse. Las fresas van con el corte hacia abajo para que no suelten jugo sobre la crema, que se teñiría de rosa y perdería firmeza. El cuchillo caliente funde una película microscópica de crema que actúa de lubricante y permite un corte limpio sin arrastrar.

#Panadería y Repostería#Medio#1 h 30 min (activa) + 2 h de frío#Postres y Repostería
Maridaje

Cava Semi Seco

Penedès, España

Su burbuja y dulzor moderado refrescan la crema y realzan la fresa.

Moscato d'Asti

Piamonte, Italia

Aromas florales y baja graduación que acompañan sin pesar la esponjosidad del bizcocho.

Rosado Dulce

Provenza, Francia

Fruta roja fresca que hace eco de las fresas y equilibra la nata.

Galería

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