
Foie Gras Mi-Cuit Escalfado en Té Lapsang con Brioche Tostado y Mermelada de Higo
El mi-cuit, literalmente medio cocido, es el foie gras en su expresión más delicada: un hígado apenas cuajado a 65 °C, sedoso y fundente, que vive a medio camino entre el foie fresco a la sartén y la terrina cocida de las Landas. Aquí se escalfa en una infusión de té Lapsang Souchong, el té chino secado sobre madera de pino en la provincia de Fujian, cuyos fenoles ahumados son liposolubles y migran hacia la grasa del hígado sin llegar a taparlo. Se cura, se prensa en cilindro, reposa 48 horas en frío y se sirve en láminas sobre brioche tostado con una mermelada de higo que corta la untuosidad. Flor de sal por encima y nada más.
Preparación Paso a Paso
6 pasos · 48 hPaso 01
Saca los 500 g de lóbulo de foie gras de la nevera y espera 45 minutos, hasta que ceda a la presión del dedo como una mantequilla en pomada, a unos 16-18 °C. Ábrelo por la cara interna, localiza el tronco venoso principal y tira de él con el dorso de una cuchara siguiendo cada ramificación. Sazona todas las caras con 6 g de sal, 2 g de azúcar, 1 g de pimienta blanca, 2 g de té Lapsang Souchong molido y los 30 ml de Sauternes. Tapa y marina 6 horas a 4 °C.
Consejo: La grasa del hígado graso de pato empieza a reblandecer a 16-18 °C y funde por completo entre 25 y 35 °C. En frío, a 4 °C, el tejido está rígido y las venas se quiebran al tirar de ellas, dejando fragmentos dentro que después se notan como hilos duros; por encima de 22 °C el lóbulo se deshace entre los dedos y suelta grasa por todas partes. La sal, durante las 6 horas de marinada, no solo sazona: por ósmosis extrae agua y disuelve parcialmente las proteínas de superficie, lo que ayuda a que los trozos del lóbulo se suelden entre sí al escalfar.
Paso 02
Calienta los 400 ml de agua hasta 85 °C, retírala del fuego y añade los 10 g de té Lapsang Souchong en hoja. Infusiona exactamente 6 minutos y cuela por malla fina, sin presionar las hojas. Mezcla la infusión con los 800 ml de caldo de pollo reducido en una olla ancha y alta. Prueba el resultado: debe oler claramente a humo de pino y a madera, con un fondo salado y sin ningún filo amargo. Lleva el conjunto a 65 °C y sostén esa temperatura.
Consejo: El ahumado del Lapsang Souchong procede del secado de la hoja sobre madera de pino, que deposita guayacol y siringol, dos fenoles volátiles liposolubles. Que sean liposolubles es la clave del plato: migran hacia la grasa del foie en lugar de quedarse disueltos en el agua. La temperatura de infusión decide el resultado, porque por encima de 90 °C se extraen taninos y catequinas de la hoja, compuestos astringentes que se ligan a las proteínas de la saliva. El síntoma del error es un caldo que reseca la boca y deja un amargor metálico que en el foie se amplifica.
Paso 03
Extiende tres capas de película transparente y coloca encima el foie marinado. Enróllalo apretando con firmeza hasta formar un cilindro regular de unos 6 cm de diámetro, expulsando el aire con las manos a medida que giras. Retuerce los extremos como un caramelo y anúdalos. Sumerge el cilindro en el caldo a 65 °C, con un plato pequeño encima para que no flote, y escálfalo 20 minutos exactos, comprobando el termómetro cada 5 minutos.
Consejo: A 65 °C las proteínas solubles del hígado, sobre todo albúminas y globulinas del citoplasma, coagulan formando una red fina que retiene la grasa ya fundida en emulsión: eso es exactamente el mi-cuit, ni crudo ni terrina. Si el baño supera los 70 °C esa red se contrae, expulsa la grasa y aparece el síntoma inconfundible, un charco amarillo alrededor del cilindro y una pieza encogida y arenosa. El aire atrapado en el rollo es el otro enemigo: conduce el calor unas veinte veces peor que la grasa, deja zonas crudas y al enfriar se convierte en cavidades visibles al cortar.
Paso 04
Lava y trocea los 200 g de higos frescos sin pelarlos y ponlos en un cazo con los 100 g de azúcar, los 50 ml de Pedro Ximénez, los 10 ml de zumo de limón y 0,5 g de pimienta negra recién molida. Cuece a fuego suave 20-25 minutos removiendo cada dos minutos, hasta que una gota depositada sobre un plato frío se arrugue al empujarla con el dedo y no se extienda. Retira y deja enfriar hasta temperatura ambiente.
Consejo: Una mermelada cuaja cuando la pectina de la fruta forma una red tridimensional, y para eso necesita tres condiciones a la vez: azúcar por encima del 55 por ciento, que compite por el agua y deja libres las cadenas de pectina; pH cercano a 3, que neutraliza sus cargas negativas; y calor suficiente para extraerla de la pared celular. El higo es pobre en pectina y poco ácido, de ahí los 10 ml de limón. El error típico es alargar la cocción para espesar: se caramelizan los azúcares, aparece amargor y al enfriar queda un caramelo duro imposible de untar.
Paso 05
Corta el brioche en 8 rebanadas de 1 cm de grosor con un cuchillo de sierra y con el pan bien frío, para que la miga no se aplaste bajo la hoja. Tuéstalas en una sartén seca a fuego medio, sin añadir grasa, 90 segundos por cara, hasta que la superficie tenga un dorado oscuro uniforme y los bordes empiecen a crujir. Hazlo como mucho 10 minutos antes de servir y déjalas enfriar sobre una rejilla.
Consejo: El brioche lleva entre un 40 y un 60 por ciento de mantequilla sobre el peso de harina, más huevo, así que al tostarlo ocurren dos cosas a la vez: la caramelización de sus azúcares y una reacción de Maillard muy rápida entre la lactosa de la mantequilla y los aminoácidos del huevo y del gluten. Por eso se dora antes que cualquier otro pan y por eso pasa de tostado a quemado en cuestión de segundos. Nada de grasa extra en la sartén: la mantequilla que ya contiene aflora al calentarse y fríe la superficie desde dentro.
Paso 06
Pasadas al menos 48 horas de reposo a 4 °C, retira la película del cilindro y córtalo en 8 lonchas de 1 cm. Sumerge la hoja de un cuchillo largo en agua a 80 °C, sécala con un paño y haz cada corte con un solo movimiento de arrastre, repitiendo el gesto antes de cada loncha. Coloca cada lámina sobre una rebanada de brioche, añade una cucharada de mermelada de higo y remata con los 3 g de flor de sal.
Consejo: Las 48 horas de nevera no son un capricho: la grasa del foie cristaliza en formas inestables al enfriarse deprisa y necesita ese tiempo para reorganizarse en cristales finos y homogéneos, que es lo que da la textura untuosa en lugar de granulosa. Cortado a las pocas horas, el cilindro se desmorona porque la red proteica todavía no ha terminado de asentarse. La hoja caliente funde una película microscópica de grasa por delante del filo y actúa de lubricante; con el cuchillo frío, esa grasa se agarra al acero y arrastra la loncha en vez de cortarla.
Sauternes Château dYquem
Burdeos, Francia
El maridaje clásico e insuperable — la botrytis equilibra la grasa del foie con elegancia
Gewürztraminer Vendange Tardive
Alsacia, Francia
Sus notas de rosa y lichí complementan el higo y la grasa del foie en perfecta armonía
Tokaji Aszú 6 Puttonyos — Château Pajzos o Oremus
Tokaj, Hungría
La mayor concentración del 6 Puttonyos aporta acidez extrema del Furmint que equilibra la grasa del foie mi-cuit mejor que ningún otro vino dulce; sus notas de albaricoque y azafrán complementan la mermelada de higo. Varietal y región distintos al Sauternes y al Gewürztraminer.
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