Parmentier cremoso de patata con boletus dorados salteados y una yema de huevo cruda en el centro con aceite de trufa, en plato hondo de cerámica gris piedra
Vasco-francesaMedio50 min (35 min activa + 15 min de cocción)Verduras y Vegetales

Parmentier de Boletus con Yema Trufada

El parmentier — el puré de patata enriquecido que Francia elevó a categoría — se encuentra aquí con el rey del monte: boletus edulis salteado a fuego vivo en una sola capa, montado sobre la crema y coronado con una yema cruda que, al romperse, liga el plato entero en una salsa dorada con aroma de trufa. La yema no es un adorno: su lecitina emulsiona con la mantequilla del puré y los jugos de las setas y forma la salsa en segundos, y por eso se rompe en la mesa y no en la cocina. Es el plato de otoño que los asadores vascos bordan: tierra, mantequilla y monte en una sola cucharada.

Tiempo Total
50 min (35 min activa + 15 min de cocción)
Dificultad
Medio
Raciones
4 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 50 min (35 min activa + 15 min de cocción)
01

Paso 01

Pela los 600 g de patata harinosa y trocéalas en cuartos regulares del mismo tamaño. Limpia los 400 g de boletus en seco con brocha o puntilla, retirando la tierra y las partes esponjosas que estén pasadas, y lamínalos en filetes de 1 cm siguiendo el eje del pie. Separa las 4 yemas con cuidado y resérvalas en cuencos individuales.

Consejo: Los boletus no se lavan bajo el grifo porque su carne es extraordinariamente porosa y absorbe agua como una esponja: un ejemplar mojado puede ganar hasta un 20 % de su peso, y toda esa humedad saldrá en la sartén hirviéndolos en lugar de dorarlos. La patata harinosa, con más de un 20 % de almidón, es la correcta para el parmentier: una variedad cerosa no se desharía y daría un puré con grumos.

02

Paso 02

Cuece las patatas partiendo de agua fría con sal, contando 18-20 minutos desde que rompa el hervor, hasta que un cuchillo entre y salga limpio sin arrastrar pulpa. Empezar desde agua fría es importante: garantiza que el centro y la superficie se cocinen al mismo ritmo. Los cuartos deben ser regulares o unos estarán hechos mucho antes que otros.

Consejo: Arrancar desde agua fría deja que el calor avance hacia el centro al mismo ritmo que gelatiniza el almidón de la superficie. Si echas la patata al agua ya hirviendo, la capa exterior se cocina y se deshace mientras el corazón sigue crudo, y el puré resultante mezcla zonas pastosas con grumos duros. La sal en el agua, además, penetra durante la cocción y sazona desde dentro, algo que después ya no se consigue.

03

Paso 03

Escurre las patatas y devuélvelas a la olla vacía durante 1 minuto a fuego mínimo, sacudiéndolas de vez en cuando, para que evaporen la humedad superficial. Verás aparecer un polvillo blanco y mate en la superficie de los cuartos: esa es la señal de que están secas y listas para el pasapurés. Este minuto decide si el puré sale sedoso o aguado.

Consejo: El minuto de secado elimina el agua que la patata ha retenido durante la cocción, y esa eliminación es lo que permite que el puré admita después los 80 g de mantequilla sin quedar aguado: grasa y agua compiten por el mismo espacio en la matriz de almidón. El polvillo mate que aparece es almidón deshidratado en la superficie, y es el indicador visual de que el punto se ha alcanzado.

04

Paso 04

Pasa las patatas por el pasapurés directamente sobre la olla, nunca por batidora, y monta el puré a fuego mínimo añadiendo primero los 80 g de mantequilla fría en dados y después los 100 ml de leche caliente, removiendo con espátula hasta obtener una crema sedosa. Rectifica de sal y resérvalo al calor, tapado con film a contacto.

Consejo: El pasapurés es obligatorio y la batidora está prohibida: sus cuchillas rompen los gránulos de almidón gelatinizado y liberan amilosa libre, que convierte el puré en una pasta elástica y pegajosa imposible de recuperar. La mantequilla entra fría y en dados para que emulsione poco a poco en lugar de separarse, y la leche caliente para no bajar la temperatura del puré, que por debajo de 60 °C deja de admitir grasa.

05

Paso 05

Calienta los 30 ml de aceite en la sartén más grande que tengas a fuego fuerte, hasta que humee ligeramente. Saltea los boletus en una sola capa, en dos tandas si hace falta: 2 minutos sin tocarlos para que se forme la costra, voltea y dales 1-2 minutos más hasta un dorado profundo con los bordes tostados. No los sales todavía.

Consejo: La capa única y los dos minutos de quietud atacan el mismo problema. Los boletus son agua en un 90 %, y si se amontonan el líquido que sueltan no se evapora al ritmo que sale, se acumula en el fondo y las setas se cuecen a 100 °C en lugar de dorarse a los más de 140 °C que exige la reacción de Maillard. Y cada vez que las remueves interrumpes el contacto y el desarrollo de la costra empieza de cero.

06

Paso 06

Baja el fuego, añade el diente de ajo picado muy fino y el perejil picado, y dale 30 segundos de vaivén de sartén para que se integren sin quemarse. Sala ahora y no antes, con las escamas. Retira del fuego de inmediato y no dejes que el ajo pase de rubio pálido: ese medio minuto es todo lo que el ajo picado aguanta a esta temperatura.

Consejo: Salar al final es obligatorio en cualquier salteado de setas: la sal extrae agua por ósmosis, y añadida al principio provocaría exactamente el charco que has evitado con la capa única y las tandas. El ajo va picado y solo medio minuto porque su superficie expuesta es enorme comparada con la de una lámina, y se quema con muchísima más facilidad, aportando un amargor que taparía por completo al boletus.

07

Paso 07

Monta el plato: una base generosa de parmentier caliente en el centro de un plato hondo, extendida con el dorso de una cuchara, y los boletus salteados encima con todos sus jugos repartidos. Haz un hueco en el centro del montaje con la cuchara, lo bastante hondo para que la yema se asiente y no ruede. Los platos deben estar calientes, porque la yema va cruda.

Consejo: El plato caliente cumple una función técnica: la yema llega cruda y necesita que el calor del parmentier y del recipiente la templen hasta unos 45 °C, temperatura a la que su lecitina emulsiona bien con la mantequilla del puré y los jugos de los boletus. Sobre un plato frío la yema se queda densa y al romperse se reparte en hilos en lugar de ligar el conjunto en la salsa dorada que define el plato.

08

Paso 08

Corona cada plato con una yema cruda depositada en su hueco, añade unas gotas de los 5 ml de aceite de trufa — o trufa recién rallada — y unas escamas de sal directamente sobre la yema. Lleva los platos a la mesa de inmediato: la yema se rompe delante del comensal y se mezcla con el puré y las setas hasta ligar el conjunto entero.

Consejo: La yema contiene alrededor de un 10 % de lecitina, un emulsionante potentísimo que al mezclarse con la mantequilla del parmentier y los jugos del salteado forma en segundos una salsa cremosa y estable. Romperla en la mesa garantiza que ocurra caliente y a la vista. Con aceite de trufa hay que ir gota a gota, porque casi todos son sintéticos y muy concentrados: dos o tres gotas separan el perfume del ataque químico.

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Maridaje

Chardonnay con crianza

Borgoña, Francia

Un chardonnay borgoñón que ha hecho fermentación maloláctica convierte el ácido málico en láctico y genera diacetilo, el compuesto que huele literalmente a mantequilla: es el mismo aroma del parmentier montado con mantequilla y de la yema. El batonnage sobre lías añade manoproteínas que aportan volumen sin azúcar. Servir a 11-12 °C, nunca a 8 °C.

Tinto de garnacha vieja

Gredos, España

El boletus debe su aroma al 1-octen-3-ol, la molécula del sotobosque húmedo, y las garnachas viejas de Gredos sobre granito tienen precisamente ese registro de monte bajo con taninos finísimos y acidez alta. El tanino suave importa: el umami del hongo endurece cualquier astringencia marcada. Servir a 14-15 °C, ligeramente por debajo de ambiente.

Godello con lías

Valdeorras, España

La crianza sobre lías libera manoproteínas que dan al godello una textura glicérica capaz de sostener un plato tan graso como este, pero conserva la acidez málica de Valdeorras para levantarlo. Es la combinación de untuosidad y nervio que pide una parmentier con yema trufada, que sin acidez resultaría plana a la tercera cucharada. Servir a 10-11 °C.

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