
Wagyu A5 Sellado 90 Segundos con Duxelles de Trufa y Aire de Tuétano
El wagyu A5 es la máxima calificación de la escala japonesa de clasificación de carne de vacuno: rendimiento A y grado de veteado 5, con un índice de infiltración de grasa de 10 a 12 sobre 12. Esa grasa empieza a fundirse en torno a los 25 °C, así que toda la cocina se reduce a construir una costra tostada en 90 segundos y dejar el interior prácticamente crudo. Se acompaña de una duxelles de champiñón y trufa negra, que aporta el contrapunto terroso y seco, y de un aire de tuétano que suma untuosidad sin añadir peso al bocado.
Preparación Paso a Paso
6 pasos · 1h 10min (45 min atemperar + 25 min activo)Paso 01
Saca los 4 filetes de wagyu A5 de 80 g de la nevera 45 minutos antes de cocinar y colócalos sobre una rejilla, nunca sobre un plato liso donde se acumule la condensación. Sécalos con papel de cocina presionando con suavidad y no los sales todavía. Mientras se atemperan, limpia y pica los 200 g de champiñones, extrae los 100 g de tuétano, mide 150 ml de fondo oscuro y pesa 1 g de agar-agar, 3 g de lecitina y 40 g de mantequilla.
Consejo: La grasa del wagyu A5 es muy rica en ácido oleico y funde entre 25 y 30 °C, frente a los 45 o 50 °C de un vacuno europeo: por eso se deshace sola en la boca. Si el filete entra a 4 °C en la sartén, el centro tarda tanto en templarse que la grasa exterior ya se ha licuado y ha caído al hierro, de modo que pierdes justo aquello por lo que has pagado. La superficie debe estar seca porque el agua consume energía al evaporarse y bloquea la reacción de Maillard, que solo arranca con fuerza por encima de 140 °C.
Paso 02
Limpia los 200 g de champiñones con papel húmedo, sin pasarlos jamás por el grifo, y pícalos a cuchillo hasta 2 o 3 mm. Funde los 40 g de mantequilla en una sartén amplia a fuego medio-alto hasta que espume y huela a avellana, y echa los champiñones de golpe. Remueve durante 15 a 20 minutos, hasta que suelten toda el agua, pierdan dos tercios de volumen y el fondo quede seco y oscuro. Fuera del fuego ralla los 20 g de trufa y salpimenta.
Consejo: El champiñón es agua en un 90 por ciento y esa agua tiene que irse entera: mientras quede humedad libre la sartén no pasa de 100 °C, así que las setas se cuecen en lugar de tostarse y no desarrollan los pirroles y furanos del sabor concentrado. Lavarlos bajo el grifo solo añade líquido que su estructura porosa absorbe y no devuelve con facilidad. La prueba es tajante: aprieta una cucharada sobre papel de cocina y, si deja cerco húmedo, siguen aguadas. Colocadas así bajo el wagyu generan vapor y te ablandan la costra en menos de un minuto.
Paso 03
Extrae los 100 g de tuétano y pochalo 2 minutos en los 150 ml de fondo oscuro a 80 °C, hasta que quede traslúcido. Tritura y cuela por tamiz fino. Separa 100 ml, súbelos a 90 °C, disuelve el 1 g de agar-agar removiendo 2 minutos, extiéndelo en una bandeja en capa de 3 a 4 mm y déjalo cuajar 15 minutos; corta discos del tamaño del filete. En los 50 ml restantes disuelve los 3 g de lecitina y bate con la batidora inclinada 60 o 90 segundos hasta obtener espuma firme.
Consejo: El agar-agar solo se hidrata por encima de 85 °C, así que si lo echas en un fondo a 70 °C te quedarán granos sin disolver y un gel que se rompe en pedazos al cortarlo. Una vez disuelto gelifica al bajar de unos 40 °C y aguanta después hasta cerca de 85 °C, al contrario que la gelatina animal, que se derretiría en cuanto la duxelles caliente la tocara. Al 0,67 por ciento, un gramo por 150 ml, el gel cede al tenedor sin resistencia. La lecitina no espesa nada: rebaja la tensión superficial para que las burbujas se sostengan unos minutos.
Paso 04
Calienta una sartén de hierro colado a fuego máximo durante 5 o 6 minutos, hasta que humee con claridad. Frota la superficie con un recorte de la grasa perimetral del wagyu y no añadas ni aceite ni mantequilla. Sala los filetes justo antes de echarlos. Pon el temporizador en 45 segundos, apoya la cara más plana y no los toques, no los muevas ni los presiones. Gira con pinzas y repite otros 45 segundos exactos. Retira: 90 segundos en total.
Consejo: Con la sartén entre 220 y 250 °C, 45 segundos bastan para que la reacción de Maillard construya la costra, porque los aminoácidos y azúcares de la superficie reaccionan ya a partir de 140 °C y aquí trabajas muy por encima. El límite lo marca la grasa: pasado el minuto y medio el calor ha penetrado lo suficiente para licuar el veteado interior, que escurre al hierro y se queda allí. El síntoma es inconfundible, un charco de grasa clara en la sartén y un filete visiblemente encogido. Usa temporizador digital y no cuentes de cabeza.
Paso 05
Pasa los filetes a una rejilla elevada, nunca a una tabla o un plato donde se encharquen los jugos por debajo. Déjalos reposar 3 minutos exactos, tiempo en el que el centro sube todavía 2 o 3 °C. Con un cuchillo muy afilado y limpio, corta cada filete en láminas de 5 a 6 mm en diagonal respecto a la fibra, hasta ver el veteado blanco atravesando cada lámina de lado a lado. No cortes en paralelo al músculo.
Consejo: Cortar en diagonal secciona las fibras y acorta la longitud que los dientes tienen que romper, así que la misma carne resulta más tierna sin haber hecho nada más. El reposo cuenta aunque la cocción haya sido brevísima, porque la contracción de las proteínas ha empujado los jugos hacia el centro y en 3 minutos vuelven a repartirse por gradiente. La rejilla tampoco es manía: sobre una superficie plana el vapor que sale por debajo se condensa contra la carne, rehidrata la costra y en dos minutos esa capa crujiente que construiste en 45 segundos se vuelve gomosa.
Paso 06
Templa los platos a 40 °C y no más, porque el wagyu llega a la mesa a unos 40 o 45 °C y una cerámica más caliente seguiría cocinándolo. Coloca el disco de gelée en el centro, cúbrelo con una cucharada de duxelles todavía caliente y apoya encima las láminas de wagyu en abanico. Recoge el aire de tuétano con una cuchara grande y ponlo justo antes de salir de cocina. Termina con los 10 g de cebollino picado, 3 g de flor de sal y la pimienta recién molida.
Consejo: La flor de sal va al final y nunca antes: la sal es higroscópica y en menos de un minuto extrae humedad de la superficie, disuelve parte de la costra y apaga el brillo del corte. El aire de lecitina es una espuma sin cuerpo, sostenida solo por la película de tensioactivo que rodea cada burbuja, y colapsa en dos o tres minutos porque el líquido drena hacia abajo por gravedad, así que montarlo con antelación te garantiza un charco en el plato. Y una cerámica a 60 °C fundiría en la mesa el veteado que debe fundirse dentro de la boca.
Barolo Riserva
Piamonte, Italia
Los taninos del Nebbiolo cortan la grasa intramuscular del wagyu A5 con elegancia
Champagne Blanc de Noirs
Champagne, Francia
La textura cremosa y acidez complementan la duxelles de trufa y el aire de tuétano
Sake Junmai Daiginjo — Juyondai o Dassai 23
Yamagata o Yamaguchi, Japón
El Daiginjo pulido al 23-35% tiene ésteres aromáticos de melón, pera y flor blanca que complementan la duxelles de trufa y el aire de tuétano sin intervención tánica; su acidez limpia (succínica) corta la grasa intramuscular del Wagyu A5 sin dureza. Varietal y origen (Japón) distintos al Nebbiolo piamontés y al Champagne.
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