Cazuela de callos a la madrileña con salsa roja melosa y brillante, chorizo y morcilla, humeante, en cuenco de cerámica gris piedra
MadrileñaMedio3 h 30 min (30 min activa + 3 h de cocción lenta)Foie y Casquería

Callos a la madrileña

Los callos a la madrileña son el guiso de casquería más querido de España: tripa de ternera cocida despacio con morro y pata —que aportan la gelatina—, chorizo, morcilla, jamón y un sofrito con pimentón que tiñe la salsa de rojo profundo. Bien hechos, la salsa liga sola hasta ponerse melosa, los callos se cortan con el borde de la cuchara y el picante justo te hace mojar pan sin remedio. Plato de taberna, de invierno y de domingo, que además mejora de un día para otro.

Tiempo Total
3 h 30 min (30 min activa + 3 h de cocción lenta)
Dificultad
Medio
Raciones
6 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 3 h 30 min (30 min activa + 3 h de cocción lenta)
01

Paso 01

Mise en place: lava bien 1 kg de callos limpios, el morro y la pata bajo el grifo con un chorro de vinagre, y córtalos en trozos de bocado. Ten listos chorizo, morcilla, la punta de jamón, las verduras y las especias.

Consejo: Hoy los callos vienen limpios de casquería, pero el lavado con vinagre y un escaldado inicial siguen marcando la diferencia en finura.

02

Paso 02

Escalda callos, morro y pata partiendo de agua fría; cuando rompa a hervir, cuenta 5 minutos, escurre y desecha el agua. Es el blanqueado que elimina impurezas.

Consejo: Ese primer hervor que se tira es innegociable: se lleva las impurezas y el exceso de olor, y deja el guiso limpio de sabor.

03

Paso 03

Vuelve a cubrir con agua fría y añade 1 cebolla entera, 2 ajos, el laurel, la pimienta en grano, un clavo y la punta de jamón. Cuece a fuego muy suave 2 horas y media (45 min en olla exprés), hasta que los callos estén tiernos.

Consejo: Fuego de hilo: un borboteo violento endurece la tripa y enturbia el caldo. Los callos piden chup-chup, no hervor.

04

Paso 04

Sofrito: en una sartén, poch a la otra cebolla picada con los ajos restantes. Añade el tomate triturado y cocina 10 minutos. Fuera del fuego, incorpora los pimentones y el vino blanco, y devuelve al fuego 2 minutos.

Consejo: El pimentón siempre fuera del fuego: quemado amarga y arruina el guiso entero. El vino desglasa y le quita el crudo.

05

Paso 05

Une el sofrito con los callos y su caldo justo (que cubra sin ahogar), añade el chorizo en rodajas gruesas y cuece 30 minutos más a fuego lento.

Consejo: El chorizo entra tarde: si cuece desde el principio suelta toda la grasa y se queda vacío.

06

Paso 06

Añade la morcilla en rodajas con cuidado y cuece 15 minutos finales sin remover apenas, meneando la olla en vaivén para que la salsa ligue.

Consejo: La morcilla se deshace si la mueves con cuchara: vaivén de olla y respeto.

07

Paso 07

Comprueba el punto: la salsa debe quedar rojiza, brillante y melosa, ligada por la gelatina de la pata, y los callos cortarse con cuchara. Rectifica de sal y picante.

Consejo: Si la salsa está aguada, destapa y sube ligeramente el fuego 10 minutos: la gelatina concentrada es el espesante, no la harina.

08

Paso 08

Sirve muy calientes en cazuela o plato hondo, con pan de hogaza al lado. Reposados de un día para otro están aún mejor.

Consejo: Los callos son plato de cuchara y pan: sirve más salsa de la que parezca razonable. Nadie ha dejado salsa de callos en el plato.

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Maridaje

Tinto de garnacha

Madrid / Gredos, España

Fruta roja y frescor de altura que aligeran la contundencia del guiso; el maridaje de proximidad.

Rioja Crianza

Rioja, España

Su barrica y taninos pulidos abrazan el pimentón y el chorizo sin pelearse con el picante.

Amontillado

Jerez, España

Frutos secos y punto salino para un plato de casquería: maridaje de tasca ilustrada.

Galería

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