Tacos de careta y oreja de cerdo fritos con la piel soplada, dorada y crujiente, sobre una base de alioli de membrillo anaranjado, con escamas de sal, pimentón y cebollino
Tapa de vanguardia españolaAvanzado16 h 30 min (30 min de limpieza + 3 h de cocción + 12 h de prensado en frío + 30 min de alioli + 25 min de fritura y montaje)Foie y Casquería

Careta y Oreja Crujiente con Alioli de Membrillo

La careta y la oreja crujientes son la respuesta de la cocina española contemporánea a un producto que llevaba siglos relegado al guiso: la cabeza del cerdo, un compendio de piel, cartílago y colágeno que solo entrega su textura cuando se cuece muy despacio y se prensa después en frío. Ese prensado convierte una masa gelatinosa e informe en un bloque compacto que se puede cortar en tacos regulares, y la fritura violenta posterior hace estallar el agua atrapada en la gelatina y forma una corteza soplada y crujiente que envuelve un interior fundente. El alioli de membrillo aporta el contrapeso exacto: la pectina del dulce de membrillo estabiliza la emulsión y su acidez y su dulzor cortan la grasa saturada del cerdo.

Tiempo Total
16 h 30 min (30 min de limpieza + 3 h de cocción + 12 h de prensado en frío + 30 min de alioli + 25 min de fritura y montaje)
Dificultad
Avanzado
Raciones
6 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 16 h 30 min (30 min de limpieza + 3 h de cocción + 12 h de prensado en frío + 30 min de alioli + 25 min de fritura y montaje)
01

Paso 01

Revisa los 800 g de careta y los 600 g de oreja a contraluz y quema con un soplete o a la llama cualquier pelo que quede, raspando después con un cuchillo. Frótalas con los 100 ml de vinagre y aclara bajo el grifo. Cúbrelas con agua fría, lleva a hervor 5 minutos, escurre, descarta el agua y aclara de nuevo las piezas y la olla.

Consejo: Este blanqueado inicial arrastra las proteínas sanguíneas solubles, sobre todo albúminas, que coagulan al calentarse y forman la espuma gris responsable de un caldo turbio y de olor fuerte. Partir de agua fría es determinante: permite que esas proteínas migren al líquido antes de coagular, mientras que introducir las piezas en agua ya hirviendo las coagula dentro del tejido, donde se quedan. Los pelos, en cambio, no desaparecen con ninguna cocción y hay que quemarlos uno a uno.

02

Paso 02

Devuelve las piezas a la olla limpia, cúbrelas con 3 litros de agua fría y añade la cebolla, las 2 zanahorias, el puerro, la cabeza de ajos, las 3 hojas de laurel, los 12 granos de pimienta y los 25 g de sal gruesa. Lleva a hervor, baja al mínimo y cuece tapado 3 horas con el agua apenas temblando, hasta que una brocheta atraviese la oreja sin ninguna resistencia.

Consejo: Tres horas por debajo del punto de ebullición son las que necesita el colágeno tipo I de la piel y el cartílago para hidrolizarse en gelatina. Un hervor franco no acelera el proceso y sí lo perjudica: agita las piezas, las deshace por los bordes y emulsiona la grasa en el caldo, que después no gelificará limpiamente. La brocheta debe entrar como en mantequilla; si encuentra resistencia en el cartílago de la oreja, faltan al menos treinta minutos y no hay atajo posible.

03

Paso 03

Retira las piezas del caldo con la espumadera y deshuesa la careta en caliente, retirando cualquier hueso o cartílago duro y dejando la piel y la gelatina. Colócalas aún calientes en una bandeja forrada con film, alternando capas de careta y oreja con la piel hacia fuera, y presiona con las manos para eliminar el aire entre capas.

Consejo: El montaje se hace en caliente y no en frío porque la gelatina está fundida a esa temperatura y actúa como pegamento entre las capas: al enfriarse formará una red tridimensional que soldará el bloque en una pieza única. Si se deja enfriar antes de montar, cada trozo gelifica por separado y el bloque se desmorona al cortarlo. El aire atrapado entre capas es el otro enemigo, porque crea huecos que se convierten en puntos de rotura durante el corte y la fritura.

04

Paso 04

Cubre el bloque con film, coloca encima otra bandeja que encaje y reparte sobre ella pesos que sumen 2 kg. Refrigera 12 horas. Pasado ese tiempo, retira los pesos y desmolda: debe haberse formado un bloque compacto, firme y de unos 3 cm de altura, que se corta limpiamente sin desmoronarse.

Consejo: El prensado en frío cumple dos funciones simultáneas. Expulsa el aire y el exceso de líquido que quedaban entre capas, y comprime la matriz mientras la gelatina gelifica, de modo que la red proteica se forma ya en su configuración final y compacta. Doce horas son el mínimo real: a las seis el centro del bloque sigue blando y se deshace al cortarlo. Dos kilos son suficientes; más peso expulsa demasiada gelatina y deja un bloque seco que no fundirá bien en la fritura.

05

Paso 05

Corta el bloque frío en tacos regulares de 4x4 cm con un cuchillo de hoja larga y limpio, mojándolo en agua caliente entre corte y corte. Extiende los tacos separados sobre una rejilla y déjalos destapados en la nevera 2 horas para que la superficie se seque por completo y quede mate al tacto.

Consejo: El secado en nevera es el paso que decide la seguridad y el resultado de la fritura. Un taco húmedo introducido en aceite a 190 °C vaporiza esa agua de forma explosiva y proyecta aceite hirviendo fuera de la cazuela, además de impedir que la superficie supere los 100 °C y por tanto que se forme corteza alguna. Con la superficie seca y mate, el calor actúa directamente sobre la piel gelatinizada, que es lo que permite que se sople.

06

Paso 06

Prepara el alioli: pon en un vaso alto y estrecho el huevo entero, los 70 g de membrillo en dados, los 12 g de ajo confitado, los 12 ml de vinagre de sidra y los 3 g de sal. Añade los 180 ml de aceite de girasol y los 40 ml de oliva, introduce la batidora hasta el fondo y tritura sin moverla 15 segundos, hasta que emulsione, subiéndola después muy despacio.

Consejo: Mantener la batidora inmóvil en el fondo los primeros quince segundos es lo que crea el núcleo de emulsión: allí la proporción de huevo respecto al aceite es alta y la lecitina de la yema puede rodear las gotas de grasa que las cuchillas están fragmentando. Al subir despacio, ese núcleo estable va incorporando el aceite superior. La pectina del membrillo actúa además como estabilizante secundario, aumentando la viscosidad de la fase acuosa y reduciendo mucho el riesgo de que la salsa se corte.

07

Paso 07

Calienta los 2 litros de aceite hasta 190 °C controlándolo con el termómetro. Pasa los tacos muy ligeramente por los 40 g de harina de arroz sacudiendo el exceso y fríelos en tandas de 6, sin amontonarlos, durante 4 minutos, hasta que la piel se hinche, se sople y quede dorada y rígida. Escúrrelos sobre rejilla y nunca sobre papel.

Consejo: A 190 °C, el agua retenida en la matriz de gelatina de la piel se convierte en vapor casi instantáneamente y, al no poder escapar a través de la capa superficial ya deshidratada, la empuja desde dentro y la infla: ese soplado es el que crea la estructura porosa y crujiente característica. Por debajo de 175 °C la evaporación es demasiado lenta, el vapor se escapa sin hinchar nada y el resultado es una piel correosa. Escurrir sobre papel devuelve el vapor a la corteza y la ablanda en un minuto.

08

Paso 08

Sazona los tacos recién fritos con las escamas de sal y los 2 g de pimentón picante espolvoreado desde alto. Extiende una cucharada generosa de alioli de membrillo en la base de cada plato, coloca encima los tacos con la piel soplada hacia arriba y termina con el cebollino picado. Sirve de inmediato, en un máximo de tres minutos desde la fritura.

Consejo: El alioli va debajo y nunca encima, y esto no es una decisión estética: la corteza soplada es una estructura porosa que absorbe humedad con enorme rapidez, y una cucharada de salsa sobre ella la reblandece por completo en menos de dos minutos. Colocándola debajo, el comensal moja lo que quiere en el momento que quiere. El pimentón se espolvorea desde alto y sobre el producto caliente para que se distribuya en capa fina y su aroma se libere sin llegar a quemarse.

#Tapa de vanguardia española#Avanzado#16 h 30 min (30 min de limpieza + 3 h de cocción + 12 h de prensado en frío + 30 min de alioli + 25 min de fritura y montaje)#Foie y Casquería
Maridaje

Manzanilla pasada de Sanlúcar

Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, España

Frente a un bocado de grasa saturada y gelatina frita, la manzanilla pasada actúa como un disolvente: su sequedad total, su salinidad y el acetaldehído generado durante la crianza bajo velo de flor arrastran la película grasa del paladar de forma inmediata. La fase oxidativa parcial de la pasada suma notas de almendra y madera vieja que resisten el pimentón picante del acabado. Es el maridaje de tapa por excelencia. Sirve muy frío, a 7 °C.

Sidra natural asturiana escanciada

Comarca de la Sidra, Asturias, España

La combinación de manzana y cerdo es una de las más antiguas de la cocina atlántica y aquí se refuerza porque el alioli lleva membrillo, otro fruto de la misma familia. La acidez málica muy alta de la sidra natural y el carbónico que se incorpora al escanciar cortan la grasa con una eficacia que ningún vino tranquilo iguala, y sus apenas 6 grados permiten acompañar varias rondas de tapa. Sirve a 12 °C, escanciada culín a culín.

Espumoso Brut Nature de método tradicional con larga crianza

Corpinnat, Penedés, Cataluña, España

La burbuja cumple aquí una función mecánica insustituible: el carbónico limpia la grasa que la fritura deposita en el paladar y devuelve la boca a cero, de modo que el segundo taco sabe como el primero. La ausencia total de azúcar evita sumar dulzor a un plato que ya lo tiene por el membrillo, y las notas de bollería y almendra de la crianza sobre lías dialogan con la corteza tostada. Sirve a 7 °C en copa de vino blanco.

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