
Cigala en Carpaccio con Caviar de Limón
La cigala (Nephrops norvegicus) es, para muchos, el crustáceo más fino del Atlántico: su cola de carne nacarada, translúcida y de dulzor delicadísimo, brilla especialmente cuando renunciamos a cocinarla. En este carpaccio la presentamos casi cruda, laminada finísima y apenas vestida con aceite de oliva, flor de sal y las perlas ácidas del caviar de limón, que estallan en boca como pequeñas gotas de acidez fresca. Es un plato de pureza extrema donde no hay dónde esconderse: exige cigalas vivísimas y un corte limpio. A cambio ofrece la experiencia más honesta que existe con este marisco, el sabor del mar sin intermediarios, entre lo dulce, lo salino y ese cítrico que despierta cada bocado. Un entrante que conquista por su elegancia desnuda y deja en el paladar el recuerdo nítido de un mar frío, limpio y sin artificios.
Preparación Paso a Paso
8 pasos · 30 min (más congelación previa)Paso 01
Con 24-48 horas de antelación, congela las cigalas a -20 °C por seguridad y descongélalas despacio en la nevera. El día de servir, ten los platos enfriando, el cuchillo afilado, el aceite, la flor de sal y el caviar de limón a mano.
Consejo: Los platos fríos son clave: mantienen la carne por debajo de 4 °C y evitan que sude durante el emplatado.
Paso 02
Separa las cabezas y pela las colas con cuidado, retirando el intestino oscuro con la punta del cuchillo. Reserva cabezas y cáscaras para un fumet.
Consejo: Retira bien el hilo intestinal: aporta amargor y arena, y en crudo se nota mucho más.
Paso 03
Abre cada cola en mariposa por el lomo sin separarla del todo, o déjala lista para laminar. Mantenla siempre sobre frío.
Consejo: Si notas la carne blanda de manejar, dale cinco minutos en el congelador: firme se lamina mucho más limpio.
Paso 04
Con el cuchillo bien afilado y golpes largos, lamina las colas lo más fino posible. Ve colocando las láminas directamente sobre los platos fríos, sin montarlas.
Consejo: Corta con el filo, sin serrar: el serrado desgarra las fibras y empasta la textura sedosa.
Paso 05
Extiende las láminas cubriendo el plato en una capa fina y regular, como un carpaccio de carne. Presiona muy suavemente para que asienten.
Consejo: Una capa uniforme y sin huecos hace que cada bocado lleve carne, aliño y perla a la vez.
Paso 06
Riega con un hilo de aceite de oliva virgen extra y reparte la flor de sal justo antes de servir, nunca antes.
Consejo: La sal, en el último momento: si se adelanta, extrae agua por ósmosis y humedece el carpaccio.
Paso 07
Reparte las perlas del caviar de limón por encima, junto con una pizca de ralladura de lima y, si quieres, unos granos de pimienta rosa.
Consejo: Coloca las perlas justo antes de llevar a la mesa: al reventar sueltan ácido y empiezan a marcar la carne.
Paso 08
Termina con unos brotes o eneldo fresco y sirve de inmediato sobre cerámica artesanal fría, con el carpaccio brillante y las perlas de limón repartidas.
Consejo: Sirve enseguida: el carpaccio da su mejor versión en los primeros minutos, antes de que el ácido avance.
Txakoli de Getaria
D.O. Getariako Txakolina
Su acidez punzante y la aguja natural realzan el dulzor de la cigala cruda y dialogan con el cítrico del caviar de limón.
Albariño joven
D.O. Rías Baixas
Fruta blanca, salinidad atlántica y frescura que respetan la delicadeza del marisco sin taparlo.
Champagne Blanc de Blancs
Champagne (Francia)
La finura del Chardonnay y la burbuja tensa aportan elegancia y limpian el paladar entre láminas.
Galería
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