
Croquetas de bacalao
Las croquetas de bacalao son un clásico de la cocina española, perfectas para aprovechar sobras o disfrutar de este pescado de una forma diferente y deliciosa. Su interior cremoso contrasta con el exterior crujiente, creando una experiencia gustativa irresistible. La bechamel, suave y bien ligada, envuelve el bacalao desmigado, que aporta un sabor intenso y salado. Son ideales como aperitivo, tapa o incluso como plato principal ligero. Esta receta te guiará para conseguir unas croquetas perfectas, sin grumos y con el punto justo de sabor, para que triunfes en cualquier ocasión. El secreto está en la paciencia al hacer la bechamel y en la calidad del bacalao. ¡Anímate a prepararlas y sorprende a todos con este bocado tradicional!
Preparación Paso a Paso
8 pasos · PT45MPrepara los ingredientes
Comienza desmigando el bacalao desalado, revisando que no quede ninguna espina ni piel. Para la bechamel, ten listos la leche templada, la harina y la mantequilla. Pica la cebolla muy finita, casi como puré, para que se integre bien y no notes los trozos al morder la croqueta. Prepara el pan rallado en un plato hondo y los huevos batidos en otro.
Consejo: El bacalao debe estar completamente desalado. Prueba un trocito antes para verificar su punto de sal.
Pocha la cebolla
En una sartén grande a fuego medio-bajo, derrite los 60 g de mantequilla. Cuando esté líquida, añade la cebolla picada. Sofríe durante 8 min, removiendo ocasionalmente, hasta que la cebolla esté transparente y muy blanda. Esto es importante para que la cebolla se disuelva en la bechamel y aporte dulzor sin texturas fibrosas.
Consejo: Cocina a fuego muy bajo para que la cebolla se vuelva transparente y dulce, sin dorarse.
Haz el roux
Incorpora los 60 g de harina a la sartén con la cebolla y la mantequilla. Remueve constantemente con una cuchara de madera o varillas durante 2 min a fuego bajo. Este paso es crucial porque cocina la harina, eliminando el sabor a crudo y formando el roux, la base de tu bechamel, que ayudará a espesar la salsa sin grumos.
Consejo: Cocina la harina durante 2 min para eliminar el sabor a crudo y evitar grumos.
Añade el bacalao y la leche
Vierte la leche templada gradualmente sobre el roux, sin dejar de remover con las varillas. Es fundamental añadir la leche de esta forma para que la harina se disuelva uniformemente y no se formen grumos. Después, agrega el bacalao desmigado, la nuez moscada y la pimienta. Prueba la masa y ajusta la sal si es necesario, ya que el bacalao es salado.
Consejo: Añade la leche poco a poco y remueve sin parar para evitar que se formen grumos.
Cocina la bechamel
Cocina la mezcla a fuego medio-bajo, removiendo continuamente con las varillas o una cuchara de madera, durante unos 10-15 min. La bechamel estará lista cuando espese considerablemente y se despegue de los bordes de la sartén al remover, formando una masa compacta que cae de la cuchara en bloque. Esto asegura una masa firme para moldear las croquetas.
Consejo: La bechamel debe quedar tan espesa que se separe de las paredes de la sartén al remover.
Enfría la masa
Vierte la masa de las croquetas en una fuente plana. Extiéndela para que se enfríe de manera uniforme y más rápido. Cubre la superficie con papel film transparente, presionando para que toque la masa y no se forme una costra. Deja enfriar a temperatura ambiente y luego refrigera durante al menos 2 horas, o idealmente toda la noche, hasta que esté bien firme.
Consejo: Cubrir con papel film a piel evita que se forme una costra seca en la superficie.
Moldea y reboza
Forma las croquetas con la masa fría, dándoles la forma deseada (redonda u ovalada). Pasa cada croqueta primero por los 50 g de harina, sacudiendo el exceso. Luego, por los huevos batidos, escurriendo bien. Finalmente, cúbrelas completamente con los 150 g de pan rallado, presionando suavemente para que se adhiera bien por todas partes. Este triple rebozado asegura una capa crujiente y protege la bechamel al freír.
Consejo: Pasa las croquetas por los tres ingredientes para un rebozado uniforme y crujiente.
Fríe y sirve
Calienta el aceite de oliva en una sartén profunda hasta alcanzar los 170-180 °C. Fríe las croquetas en tandas pequeñas (3-4 cada vez) durante 2-3 min, hasta que estén doradas uniformemente por todos lados. Retíralas con una espumadera y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Sirve las croquetas de bacalao inmediatamente, bien calientes, como aperitivo.
Consejo: No sobrecargues la sartén para mantener la temperatura del aceite y evitar que se peguen.
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