Rogan josh en plato de cerámica gris piedra: curry de cordero meloso en salsa roja especiada con arroz basmati, cilantro y un toque de nata.
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Curry de Cordero Rogan Josh con Arroz Basmati

El rogan josh es el guiso emblemático de Cachemira, llevado al valle por las cocinas persas que acompañaron a los mogoles y adaptado allí con el cordero de montaña y el chile local. Su nombre lo explica todo: rogan es la grasa o el aceite en persa, y josh, el calor intenso de la cocción, de manera que el plato se llama literalmente por la señal que marca su punto, el aceite rojo que aflora en la superficie cuando la salsa está lista. El color viene del chile de Cachemira, riquísimo en pigmento y muy suave de picante, no de una carga de guindilla. Se guisa despacio con yogur, tomate, jengibre, ajo y especias enteras tostadas hasta que el cordero se deshace, y se sirve con arroz basmati recién hecho.

Tiempo Total
2 h
Dificultad
Medio
Raciones
4 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 2 h
01

Paso 01

Pesa y ordena todo antes de encender el fuego: 800 g de paletilla en dados de 4 cm, 60 g de ghee, 450 g de cebolla picada fina, 20 g de jengibre y 20 g de ajo rallados y mezclados en una pasta, 8 g de chile de Cachemira, 10 g de cilantro molido, 6 vainas de cardamomo, 4 clavos, 1 rama de canela, 5 g de comino en grano, 200 g de yogur, 200 g de tomate y 15 g de sal. Enjuaga 300 g de basmati hasta que el agua salga clara y déjalo a remojo 20 minutos.

Consejo: El basmati se enjuaga y se remoja por razones distintas y las dos cuentan. El enjuagado arrastra el almidón suelto que el pulido ha dejado en la superficie, el mismo que en la olla se gelatiniza y pega los granos entre sí; el remojo hidrata el interior del grano de forma homogénea, de modo que después el almidón se cocina de fuera adentro sin que el exterior se deshaga esperando al centro. El síntoma de saltarse ambos pasos es un arroz apelmazado con el corazón crudo. Ordenar las especias medidas tampoco es manía: entre que el ghee está caliente y las semillas se queman pasan unos veinte segundos, y no da tiempo a buscar tarros.

02

Paso 02

Calienta los 60 g de ghee en una cazuela de fondo grueso a fuego medio y echa las 6 vainas de cardamomo, los 4 clavos, la rama de canela y los 5 g de comino. Tuéstalos entre 30 y 45 segundos, hasta que el comino chisporrotee y suba un aroma dulce y resinoso. Sube el fuego, seca los dados de cordero y dóralos en tres tandas, 3 minutos por tanda, hasta que estén oscuros por todas las caras. Resérvalos.

Consejo: Los aceites esenciales de estas especias viven en glándulas dentro de la semilla y solo salen cuando el calor rompe esas paredes y los disuelve en la grasa; el ghee es el vehículo ideal porque casi todos esos compuestos, el eugenol del clavo o el cinamaldehído de la canela, son liposolubles. La ventana es corta: entre 120 y 140 °C se liberan, y pasados los 180 °C se degradan en compuestos amargos, con el síntoma clarísimo de un humo acre y unas semillas negras. Dorar el cordero en tres tandas responde a otra física: si metes los 800 g de golpe, la cazuela cae por debajo de 100 °C, la carne suelta agua y hierve gris en vez de dorarse.

03

Paso 03

Baja el fuego a medio y echa los 450 g de cebolla picada en la misma grasa con una pizca de los 15 g de sal. Cocínala 20 o 25 minutos removiendo cada dos o tres minutos y rascando el fondo, hasta que pase de blanca a un color caoba uniforme y el volumen se reduzca a menos de un tercio. Añade entonces la pasta de 20 g de jengibre y 20 g de ajo y cocina 2 minutos más, hasta que el olor punzante a crudo se vuelva dulce y tostado.

Consejo: La cebolla es el cuerpo del rogan josh y necesita ese cuarto de hora largo porque primero tiene que evaporar cerca del 88 % de agua que contiene: hasta que no se seca, la sartén no pasa de 100 °C y no hay caramelización de sus azúcares ni reacción de Maillard con sus aminoácidos, que es de donde salen el color caoba y el dulzor. La pizca de sal acelera el proceso rompiendo las paredes celulares por ósmosis. En el ajo y el jengibre lo que se busca es volatilizar los compuestos azufrados agresivos de la alicina y suavizar el gingerol; dos minutos bastan, y si te pasas el ajo se quema en segundos porque sus azúcares son muy reactivos y deja un amargor persistente.

04

Paso 04

Retira la cazuela del fuego 15 segundos para que baje la temperatura y añade entonces los 8 g de chile de Cachemira y los 10 g de cilantro molido. Devuélvela al fuego suave y remueve sin parar durante 30 o 40 segundos, hasta que la grasa se tiña de rojo intenso y las especias dejen de oler a polvo seco. Añade 2 cucharadas de agua si ves que se pegan al fondo antes de tiempo.

Consejo: Las especias molidas tienen una superficie enorme comparada con las enteras, así que se queman en segundos por encima de 160 °C; por eso se aparta la cazuela del fuego antes de echarlas. Los 30 o 40 segundos en grasa caliente sirven para extraer la capsantina y los carotenoides del chile, que son liposolubles y pasan al ghee tiñéndolo de rojo: ese color no se conseguiría añadiendo el chile al agua del guiso. El de Cachemira se usa precisamente porque tiene mucho pigmento y poquísima capsaicina, alrededor de 2.000 unidades de la escala Scoville, unas quince veces menos que una cayena. Si ves humo o el rojo vira a pardo, el amargor ya está dentro.

05

Paso 05

Bate los 200 g de yogur en un cuenco hasta que quede completamente liso y añádelo a la cazuela en cuatro tandas, a fuego muy bajo, removiendo sin parar y esperando a que cada tanda se integre antes de echar la siguiente. Incorpora después los 200 g de tomate triturado y cocina 8 minutos, hasta que la mezcla espese, oscurezca y forme una salsa roja y homogénea que deje surco al pasar la cuchara.

Consejo: El yogur se corta porque sus micelas de caseína, ya desestabilizadas por la acidez de la fermentación, se agregan de golpe al recibir calor y expulsan el suero: aparecen esos grumos blancos flotando en un líquido claro que ya no vuelven a integrarse. Batirlo antes rompe el gel y lo hace fluido, y añadirlo en cuatro tandas a fuego mínimo evita que ninguna porción supere de golpe los 85 °C. Remover sin parar mantiene además las partículas dispersas mientras se estabilizan con el almidón y la pectina que aporta el tomate. Si trabajas con yogur desnatado el riesgo se dispara, porque la grasa es justo lo que amortigua esa agregación.

06

Paso 06

Devuelve el cordero con los jugos que haya soltado, añade 250 ml de agua caliente y el resto de la sal, y remueve. Tapa y guisa a fuego muy suave entre 1 hora y media y 1 hora y cuarenta minutos, con el líquido temblando en torno a 85 o 90 °C y removiendo cada veinte minutos. Está listo cuando la carne se deshace al presionarla con la cuchara y el aceite rojo aflora en la superficie y en los bordes de la cazuela.

Consejo: Esa lámina de aceite rojo que sube al final no es un adorno, es el indicador de punto más fiable del guiso: mientras queda agua libre, la grasa permanece dispersa en gotitas dentro de la salsa, y cuando la evaporación baja el contenido de agua por debajo del umbral, la emulsión se rompe y la grasa teñida de capsantina se separa arriba. Ver ese aceite significa que la salsa ha alcanzado su concentración correcta. Por debajo, entre 85 y 90 °C, el colágeno de la paletilla se hidroliza en gelatina durante hora y media. A hervor abierto de 100 °C las fibras se aprietan más y el resultado es una carne deshilachada y seca dentro de una salsa aguada.

07

Paso 07

Escurre los 300 g de basmati remojado y échalo en 3 litros de agua hirviendo con 10 g de sal. Cuécelo destapado entre 6 y 8 minutos, removiendo una sola vez al principio, hasta que un grano aplastado entre los dedos ceda del todo sin dejar punto blanco en el centro. Escúrrelo de inmediato en un colador amplio, devuélvelo a la olla fuera del fuego, tápalo con un paño y déjalo reposar 10 minutos.

Consejo: El basmati ronda el 25 % de amilosa, muy por encima de un arroz redondo, y esa es la razón física de que quede suelto: la amilosa recristaliza al enfriarse ligeramente y da granos firmes e independientes, mientras que los arroces ricos en amilopectina se vuelven pegajosos. Los gránulos de almidón gelatinizan entre 65 y 75 °C absorbiendo agua e hinchándose, y removerlo durante la cocción rompe las paredes ya blandas y libera almidón que engoma el conjunto. El reposo tapado de 10 minutos redistribuye la humedad desde la superficie al centro del grano: si sirves nada más escurrir, notarás el exterior mojado y el corazón todavía firme.

08

Paso 08

Sirve el rogan josh en el plato hondo de cerámica gris y coloca al lado una porción generosa de arroz basmati esponjado con un tenedor. Traza un hilo de 10 ml de nata líquida por ración sobre la salsa, sin mezclarlo, y espolvorea los 15 g de cilantro fresco picado en el último momento. Lleva el plato a la mesa por encima de 65 °C, cuando el aceite rojo todavía brilla en la superficie del guiso.

Consejo: La nata cumple una función medible además de la estética: la capsaicina es liposoluble y muy afín a la caseína, de modo que la grasa la disuelve y la proteína láctea la arranca de los receptores de la lengua, redondeando el picante sin diluir el sabor, que es exactamente lo que el agua no consigue. El cilantro fresco entra sin cocinar porque sus aromas son aldehídos volátiles de cadena corta que desaparecen en menos de un minuto sobre una salsa caliente; añadido durante el guiso solo deja un fondo herbáceo apagado. Y el arroz se esponja con tenedor y nunca con cuchara, que aplasta los granos y libera almidón.

#Asiática#Medio#2 h#Carnes y Guisos
Maridaje

Gewürztraminer

Alsacia, Francia

Aromático y con un punto de dulzor que equilibra el picante suave y las especias del rogan josh.

Syrah

Valle del Ródano, Francia

Especiado y con fruta oscura, hace eco de las especias del curry y aguanta la intensidad del cordero.

Cerveza lager fría (maridaje alternativo)

India/internacional

El clásico acompañamiento del curry: refresca el paladar y limpia el picante entre bocados.

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