
Lasaña de Setas y Espinacas con Bechamel
La lasaña de setas y espinacas es la versión otoñal y sin carne de la lasagne al forno, con la bechamel como único ligante entre las placas. En Emilia-Romaña la lasaña clásica alterna ragú y besciamella; en las zonas de monte del Piamonte y la Toscana, donde el otoño trae boletus y rebozuelos, el relleno de setas sustituye a la carne desde hace generaciones. Aquí mezclamos portobello, shiitake y boletus con espinacas escaldadas y una bechamel fluida con nuez moscada. Dos gestos deciden el plato. El primero es saltear las setas por tandas a fuego vivo, para que pierdan su agua y se doren en lugar de cocerse grises en su jugo. El segundo es el reposo: 15 minutos fuera del horno antes de cortar, para que la bechamel se asiente y cada porción salga entera. La lasaña que se corta recién salida se desmorona.
Preparación Paso a Paso
8 pasos · 1 h 50 min (1 h activa + 35 min de horno + 15 min de reposo)Paso 01
Prepara la mise en place. Limpia las setas con un cepillo o papel húmedo, sin mojarlas; lamina los portobello y los shiitake en láminas de medio centímetro y corta los boletus en dados. Pica fina la cebolla y los ajos. Ralla el parmesano. Pon a calentar la leche en un cazo hasta que humee, sin hervir, y pon una olla grande con agua y sal al fuego para las espinacas.
Consejo: Las setas mojadas no se doran: el agua que absorben sale en la sartén y las cuece. La leche caliente lista de antemano es la mitad del éxito de la bechamel; si la calientas después, el roux espera y se pasa de color.
Paso 02
Escalda las espinacas. Cuando el agua hierva a borbotones, echa las espinacas en dos tandas y cuenta 30 segundos desde que vuelvan a sumergirse; sácalas con una araña a un cuenco con agua y hielo. Una vez frías, escúrrelas apretando puñados entre las manos hasta que no suelten ni una gota, y pícalas gruesas sobre la tabla.
Consejo: Las espinacas son un 90 % agua y la retienen entre las hojas. Todo lo que no exprimas ahora aparecerá en el fondo de la fuente como un charco verde que despega las capas. Apriétalas más de lo que te parece razonable.
Paso 03
Saltea las setas por tandas. Pon la sartén amplia sobre fuego vivo con una cucharada de aceite hasta que humee. Echa una capa de setas sin amontonar y no las muevas durante un minuto y medio; luego voltéalas y dóralas otro minuto. Sala al final de cada tanda, retira a una bandeja y repite con más aceite hasta acabar con todas.
Consejo: La sal al principio saca el agua de la seta antes de que se dore. Si la sartén se llena de líquido, has puesto demasiadas; espera a que se evapore sin moverlas. El fondo debe sonar a fritura, no a hervor.
Paso 04
Rehoga el sofrito. Baja el fuego a medio, añade el resto del aceite a la misma sartén y sofríe la cebolla con una pizca de sal hasta que esté transparente, unos ocho minutos; añade el ajo y dale un minuto más. Vuelve a incorporar las setas, añade las espinacas picadas, mezcla bien, rectifica de sal y pimienta y retira del fuego.
Consejo: El fondo tostado que dejaron las setas en la sartén se disuelve con el agua de la cebolla y vuelve al relleno. No añadas líquido: el relleno debe quedar seco para que la bechamel haga su trabajo sin diluirse.
Paso 05
Haz la bechamel. Funde la mantequilla en un cazo a fuego medio, añade la harina de golpe y remueve con varillas dos minutos, hasta que huela a galleta y deje de oler a harina cruda. Incorpora la leche caliente en tres o cuatro veces, batiendo hasta que cada adición quede lisa antes de añadir la siguiente. Cuece removiendo hasta que hierva a borbotón lento y nape la cuchara, unos cinco minutos. Sazona con sal, nuez moscada y pimienta blanca.
Consejo: Espesa de golpe cuando el almidón gelatiniza, cerca de los 90 °C; hasta entonces parece aguada y no lo está. Si aparecen grumos, es que la leche entró demasiado rápido: bate fuerte fuera del fuego o cuela.
Paso 06
Monta la lasaña en la fuente de horno. Extiende un cucharón de bechamel en la base, cubre con placas sin solaparlas, reparte un tercio del relleno, riega con bechamel y espolvorea parmesano. Repite dos veces más. Termina con una capa de placas, el resto de la bechamel cubriendo hasta los bordes y el parmesano restante por encima.
Consejo: La bechamel en la base impide que la primera capa de pasta se pegue y se queme. Cualquier trozo de placa que quede sin cubrir sale del horno seco y duro: extiende la última capa hasta tocar las paredes.
Paso 07
Hornea a 180 °C, calor arriba y abajo, en la parte media del horno durante 30 a 35 minutos, hasta que la bechamel burbujee por los bordes y la superficie esté dorada. Si el color se resiste, sube la fuente a la posición alta y gratina con el grill tres o cuatro minutos vigilando sin apartarte. Comprueba con un cuchillo que las placas ceden sin resistencia.
Consejo: Si la superficie se dora antes de que las placas estén tiernas, cúbrela con papel de aluminio y sigue horneando. El grill es solo para el color final: más de cuatro minutos y el queso pasa de dorado a amargo.
Paso 08
Saca la fuente del horno y déjala reposar 15 minutos sobre una rejilla, sin tapar. Corta porciones rectangulares con un cuchillo de sierra y sácalas con una pala ancha, apoyando bien el fondo. Sirve cada porción en un plato gris piedra, con un poco de la bechamel dorada de los bordes y, si quieres, unas láminas de parmesano por encima.
Consejo: Durante el reposo el almidón de la bechamel se reorganiza y la salsa gana cuerpo, de líquida a cremosa. Cortada al salir del horno, la porción se derrama; a los 15 minutos, se sostiene y aún está caliente.
Chianti Classico
Toscana, Italia
El maridaje evidente. La sangiovese tiene acidez alta y tanino medio, justo lo que pide un plato con bechamel y queso: la acidez limpia la grasa láctea y el tanino, sin ser duro, encuentra apoyo en la textura carnosa de las setas salteadas. Sus notas de cereza ácida, tierra y hoja seca van en la misma dirección que el boletus. Sírvelo a 16 °C; más caliente, el alcohol se impone sobre la nuez moscada.
Nebbiolo Langhe con crianza
Langhe, Piamonte, Italia
El registro potente. El nebbiolo joven es áspero, pero con dos o tres años de crianza su tanino se pule y aparecen aromas de rosa seca, alquitrán, regaliz y sotobosque que se funden con las setas hasta parecer el mismo ingrediente. Su acidez alta corta la bechamel y su estructura sostiene el parmesano gratinado. Decántalo media hora y sírvelo a 17 °C, en copa amplia, para que el aroma se abra.
Cava Brut Nature Gran Reserva
Penedès, Cataluña, España
La sorpresa. Un cava con más de treinta meses sobre lías, sin azúcar añadido, tiene aromas de pan tostado y frutos secos que replican el gratinado, y su carbónico limpia la boca de bechamel y queso mejor que ningún tinto. La acidez del xarel·lo contrasta con la nuez moscada sin tapar el bosque de las setas. Servido a 8 °C hace de la lasaña un plato menos pesado.



