Pizza Margherita napolitana con cornicione hinchado y ampollado en manchas de leopardo, tomate rojo, mozzarella fundida, hojas de albahaca fresca y un hilo de AOVE, vista cenital
Panadería y ReposteríaAvanzado27 h (30 min activa + 24 h fermentación + 2 h a temperatura ambiente + horneado)Panadería y Bollería

Pizza Napoletana Margherita de San Marzano

La pizza napolitana está protegida como especialidad tradicional garantizada por la Unión Europea, y su disciplinario fija hasta el diámetro del disco y la altura del cornicione. La margherita se atribuye a Raffaele Esposito, que en 1889 habría compuesto para la reina Margarita de Saboya una pizza con los colores de la bandera italiana: rojo de San Marzano, blanco de fior di latte y verde de albahaca. Su rasgo técnico es el horneado extremo, entre 60 y 90 segundos a 450 grados en horno de leña, que produce el leopardado del borde. En horno doméstico se aproxima con acero refractario a máxima potencia.

Tiempo Total
27 h (30 min activa + 24 h fermentación + 2 h a temperatura ambiente + horneado)
Dificultad
Avanzado
Raciones
2 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 27 h (30 min activa + 24 h fermentación + 2 h a temperatura ambiente + horneado)
01

Paso 01

Pesa 500 g de harina 00 de fuerza, 325 ml de agua a 20 grados, 2 g de levadura fresca y 12 g de sal. Disuelve la levadura en el agua removiendo. Corta los 200 g de mozzarella fior di latte en tiras de 1 cm y déjalas escurrir sobre papel de cocina al menos 1 hora, cambiando el papel a la media hora.

Consejo: Los 2 g de levadura para 500 g de harina son deliberadamente pocos, apenas un 0,4%: obligan a una fermentación lenta de 24 horas en la que las enzimas degradan almidón en azúcares y se generan los ácidos y ésteres del aroma. El escurrido de la mozzarella libera entre 30 y 40 ml de suero que, de otro modo, se evaporarían dentro de la pizza dejando el centro encharcado y crudo.

02

Paso 02

Mezcla la harina con el agua y la levadura hasta que no queden grumos secos y deja reposar 20 minutos. Añade los 12 g de sal y amasa 15 minutos, plegando y estirando la masa contra la mesa, hasta obtener una masa muy lisa y elástica. Comprueba la prueba de la membrana estirando un trozo: debe hacerse translúcido sin romperse.

Consejo: La sal se incorpora después del primer reposo por dos razones: en contacto directo con la levadura la deshidrata por ósmosis, y añadida más tarde permite que la harina se hidrate libremente durante esos 20 minutos, lo que acorta el amasado. La prueba de la membrana es el control objetivo: sin esa red de gluten no podrás estirar un disco de 30 cm sin que se abra por el centro.

03

Paso 03

Bolea la masa tensando la superficie, colócala en un recipiente engrasado y tápala. Déjala 2 horas a temperatura ambiente y refrigérala después 24 horas a 4 grados. Sacarla habrá crecido cerca del doble y su superficie mostrará burbujas visibles bajo la película de la masa.

Consejo: A 4 grados la actividad de la levadura se reduce drásticamente pero no se detiene, y mientras tanto las amilasas de la harina siguen degradando almidón en maltosa y glucosa. Esos azúcares son los que después caramelizan en el cornicione y producen el leopardado. Una masa fermentada 24 horas es además mucho más digerible, porque parte del gluten ya ha sido degradado enzimáticamente.

04

Paso 04

Saca la masa de la nevera, divídela en 2 porciones de unos 420 g y bolea cada una plegando los bordes hacia el centro y girándola sobre la mesa hasta obtener bolas muy tensas y lisas. Colócalas separadas en un recipiente tapado y déjalas 2 a 3 horas a temperatura ambiente, hasta que estén relajadas y cedan al presionarlas.

Consejo: Las bolas necesitan atemperarse por completo antes de estirarlas: en frío el gluten está rígido y la masa se retrae o se rompe al abrirla, mientras que a 20 grados es extensible y cede sola. El boleado apretado crea la tensión superficial que después contendrá el gas en el borde, y sin ella el cornicione no se infla por mucho horno que le des.

05

Paso 05

Coloca el acero refractario en el tercio superior del horno y caliéntalo a máxima potencia, entre 250 y 300 grados, durante 1 hora completa. Si tu horno tiene función grill combinada, actívala los últimos 10 minutos para que la bóveda también acumule calor. El acero debe estar tan caliente que la mano no aguante a 20 cm.

Consejo: El acero conduce el calor unas veinte veces mejor que la piedra y transfiere de golpe la energía a la base de la pizza, que es lo que reproduce en casa el efecto del suelo de un horno de leña. Colocarlo en el tercio superior acerca la pizza a la bóveda, y es esa radiación desde arriba la que tuesta el cornicione mientras la base se hace, igualando los tiempos de cocción.

06

Paso 06

Vuelca una bola sobre la mesa con abundante sémola y estírala con los dedos presionando desde el centro hacia fuera, dejando intacto un borde de 2 cm. Gira la masa y pásala de una mano a otra dejando que su propio peso la estire, hasta obtener un disco de 30 cm con el centro casi transparente. No uses rodillo en ningún caso.

Consejo: El rodillo está prohibido en la pizza napolitana por una razón física, no folclórica: aplasta de forma uniforme y expulsa el gas acumulado durante 26 horas de fermentación, incluido el del borde, y sin ese gas el cornicione no se infla y queda una galleta plana. Los dedos empujan el gas hacia el borde en lugar de eliminarlo, que es exactamente el objetivo del estirado manual.

07

Paso 07

Pasa el disco a una pala espolvoreada con sémola. Extiende 80 g de tomate San Marzano triturado con el dorso de una cuchara en espiral desde el centro, dejando los 2 cm del borde libres, y sazona con 1,5 g de sal. Reparte 100 g de mozzarella escurrida en trozos separados y añade un hilo de 10 ml de aceite de oliva.

Consejo: El tomate va crudo y sin cocinar, tal como manda el disciplinario: en los 90 segundos de horneado se concentra lo justo, y un tomate previamente cocido sabría a conserva. Dejar el borde libre es lo que permite que el cornicione se infle sin peso encima. La mozzarella se reparte en trozos separados y no cubriendo toda la superficie para que el tomate siga burbujeando y evaporando entre ellos.

08

Paso 08

Desliza la pizza sobre el acero con un movimiento seco de la pala y hornea 5 a 7 minutos. Enciende el grill el último minuto para tostar el cornicione hasta que aparezcan las manchas oscuras del leopardado. Sácala, añade las hojas de albahaca fresca y un hilo de aceite en crudo y sirve al instante, cortándola en la mesa.

Consejo: El leopardado son puntos de Maillard y caramelización allí donde las burbujas del borde alcanzan primero la temperatura crítica, y son la firma visual de la napolitana. La albahaca se pone siempre después del horno porque a 300 grados sus hojas se carbonizan en menos de veinte segundos, pasando de verde brillante a manchas negras amargas que arruinan el aroma del plato.

#Panadería y Repostería#Avanzado#27 h (30 min activa + 24 h fermentación + 2 h a temperatura ambiente + horneado)#Panadería y Bollería
Maridaje

Fiano di Avellino

Campania, Italia

El blanco de la tierra de la pizza; fresco, mineral y con nota de avellana, corta la grasa de la mozzarella y realza el tomate.

Aglianico del Vulture

Basilicata, Italia

Un tinto campano-lucano de acidez viva y taninos firmes que aguanta el tomate y aporta cuerpo a la Margherita.

Lambrusco di Sorbara secco

Emilia-Romaña, Italia

Tinto espumoso y seco, su carbónico y su acidez limpian el paladar de la mozzarella en cada bocado.

Galería

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