Rosca de Pascua en forma de corona dorada y esponjosa, rellena de crema pastelera, decorada con fruta confitada de colores, almendra laminada y azúcar, sobre bandeja festiva
Panadería y ReposteríaMedio5 h (1 h activa + 2 h primer levado + 1 h 30 min segundo levado + horneado)Panadería y Bollería

Rosca de Pascua Rellena de Crema

La rosca de Pascua es el dulce enriquecido de las celebraciones de primavera: una masa tipo brioche, tierna y perfumada con azahar y cítricos, formada en corona, rellena de crema pastelera y decorada con fruta confitada, almendra y a veces huevos de Pascua. Hermana del roscón de Reyes pero propia de la Semana Santa, es esponjosa, festiva y de miga filante, hecha para partir y compartir en familia.

Tiempo Total
5 h (1 h activa + 2 h primer levado + 1 h 30 min segundo levado + horneado)
Dificultad
Medio
Raciones
10 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 5 h (1 h activa + 2 h primer levado + 1 h 30 min segundo levado + horneado)
01

Paso 01

Templa los 120 ml de leche a 30 °C y disuelve en ella los 25 g de levadura fresca. Ralla la piel de 1 naranja y 1 limón sin llegar a lo blanco. Saca los 100 g de mantequilla con antelación para que llegue a punto pomada, sobre 20 °C. Mide 20 ml de agua de azahar, pesa 500 g de harina de fuerza, 120 g de azúcar y 6 g de sal, y ten en la nevera los 400 g de crema pastelera fría y firme, 1 huevo para pincelar y 15 g de azúcar para las perlas.

Consejo: El agua de azahar se mide y no se echa a ojo: sus compuestos principales, linalol y acetato de linalilo, se perciben en concentraciones de partes por millón, y cinco mililitros de más convierten la rosca en jabón perfumado sin corrección posible. Con la ralladura ocurre lo contrario: los aceites esenciales están solo en la capa coloreada, mientras que el albedo blanco de debajo aporta amargor sin nada de aroma. Y la leche a 30 °C importa porque por encima de 45 °C empiezan a morir las células de levadura antes de empezar.

02

Paso 02

Amasa los 500 g de harina de fuerza con los 120 g de azúcar, los 6 g de sal, los 3 huevos, la leche con la levadura, las ralladuras y los 20 ml de azahar durante 8-10 minutos, hasta que la masa cohesione y empiece a despegarse del bol. Incorpora entonces los 100 g de mantequilla en pomada en tres tandas, esperando a que cada una se absorba del todo antes de añadir la siguiente, y sigue amasando hasta una masa lisa y elástica que pase la prueba de la membrana.

Consejo: La mantequilla entra siempre después de haber desarrollado el gluten porque su grasa recubre las proteínas de la harina, glutenina y gliadina, e impide físicamente que se unan entre sí para formar la red. Si la echas al principio obtienes una masa que nunca llega a la prueba de la membrana y una miga corta, arenosa y densa en lugar de filante. Primero la estructura y después el enriquecimiento: ese orden es toda la diferencia entre un brioche y un mazacote. En tres tandas, además, la masa no se desestructura de golpe.

03

Paso 03

Bolea la masa apretándola contra la encimera hasta que la superficie quede tensa y lisa, colócala en un bol apenas engrasado y tápala con film. Deja fermentar 2 horas a 24-26 °C, hasta que doble claramente su volumen y al hundir un dedo la marca se recupere despacio y solo a medias. Si la cocina está fría, el horno apagado con la luz encendida da esos 25 °C.

Consejo: Con 120 g de azúcar, 3 huevos y 100 g de mantequilla la levadura fermenta bastante más despacio de lo habitual: el azúcar disuelto genera una presión osmótica que extrae agua de la célula y frena su metabolismo, y la grasa dificulta el acceso a los azúcares fermentables. Por eso el reloj es orientativo y el volumen es la referencia real. La prueba del dedo es aún más fiable: si la marca se recupera de inmediato falta fermentación, y si no se recupera nada, la masa está sobrefermentada y colapsará en el horno.

04

Paso 04

Desgasifica la masa con la palma, sin castigarla, boléala de nuevo y déjala reposar 10 minutos tapada para que el gluten se relaje. Enharina dos dedos, perfora el centro y ve agrandando el agujero girando la masa colgada de las manos, dejándola caer por su propio peso, hasta obtener un hueco de al menos 10 cm de diámetro y un grosor de corona parejo en todo el aro.

Consejo: El agujero debe parecerte exagerado porque durante el segundo levado y los primeros minutos de horno la masa crece en todas direcciones, también hacia dentro, y un hueco tímido acaba cerrado del todo: diez centímetros ahora son cuatro después. Los 10 minutos de reposo previo no son opcionales, ya que el gluten recién boleado está tenso y si intentas abrirlo en frío se desgarra o se contrae en cuanto lo sueltas. Girar la masa colgada aprovecha su propio peso y da un grosor mucho más uniforme que estirar con las manos.

05

Paso 05

Coloca en el centro un aro de emplatar engrasado, o un vaso apto para horno, para sostener el hueco. Pasa la corona a una bandeja con papel, tápala sin apretar y deja levar 60-90 minutos a 24-26 °C, hasta que casi doble de volumen y tiemble como una gelatina al mover la bandeja con suavidad. No debe llegar a doblar del todo.

Consejo: Este segundo levado decide la esponjosidad final, porque la miga de una rosca es esencialmente gas atrapado en celdas de gluten. Quedarse corto da una corona densa que no crece en el horno; pasarse adelgaza tanto las paredes de esas celdas que revientan cuando el calor expande el gas, y la pieza se hunde en los primeros minutos. El temblor gelatinoso al mover la bandeja es la señal exacta del punto: la masa está llena de gas pero conserva estructura suficiente para sostener el empuje final del horno.

06

Paso 06

Pincela toda la superficie con el huevo batido usando una brocha suave, apoyándola sin presionar en ningún momento. Reparte los 100 g de fruta confitada en trozos, los 60 g de almendra laminada y montoncitos de los 15 g de azúcar humedecidos con unas gotas de agua, distribuidos de forma alterna alrededor de la corona para que cada ración lleve un poco de todo.

Consejo: El azúcar se humedece apenas para que los granos se aglomeren y formen costras capaces de resistir el horno: el azúcar seco y suelto funde con el calor y desaparece absorbido por la superficie, mientras que el aglomerado retiene su forma y deja esas perlas blancas crujientes que son la firma visual de la bollería de Pascua. La brocha debe apoyarse y nunca presionar, porque la corona lleva 90 minutos acumulando gas en celdas de pared finísima y una pasada agresiva las revienta, dejando una banda hundida tras el horneado.

07

Paso 07

Hornea a 180 °C con calor arriba y abajo, en la altura media, durante 22-28 minutos, hasta un dorado profundo y uniforme. Si a los 15 minutos la superficie va camino del moreno oscuro, cúbrela con papel de aluminio apoyado sin apretar y termina la cocción. Está lista cuando el centro de la masa alcanza 92-94 °C medidos con termómetro de sonda.

Consejo: Las masas ricas en huevo y azúcar doran mucho antes de estar cocidas por dentro, porque la reacción de Maillard necesita azúcares reductores y aminoácidos y aquí sobran ambos: la superficie corre hacia el marrón mientras el centro sigue crudo. El aluminio frena la radiación directa sobre la costra sin detener la cocción del interior. Los 92-94 °C internos son el punto en que el almidón ha gelatinizado del todo y las proteínas del huevo han coagulado; por debajo, la miga queda gomosa y húmeda aunque la corteza engañe.

08

Paso 08

Deja enfriar la rosca por completo sobre rejilla, un mínimo de 2 horas. Ábrela por la mitad en horizontal con un cuchillo de sierra y movimientos largos y suaves. Escudilla los 400 g de crema pastelera fría con manga y boquilla rizada formando una corona generosa y continua, sin llegar al borde exterior, y cierra con la tapa apoyándola sin presionar.

Consejo: Las dos horas de enfriado no son impaciencia mal llevada: al salir del horno el almidón de la miga sigue reordenándose y la estructura no ha terminado de fijarse, de modo que el cuchillo desgarra en lugar de cortar. Además, la crema pastelera fundiría en contacto con la miga caliente y empaparía la base hasta hundirla. La manga tampoco es cursilería: reparte un espesor uniforme que se mantiene dentro al cortar cada ración, mientras que una crema extendida con espátula se acumula en el centro y rebosa por los lados.

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Maridaje

Cava Semi-Seco

Penedès, España

Su burbuja y punto dulce equilibran la crema y la miga enriquecida; el brindis festivo perfecto para la Pascua.

Moscatel de grano menudo

España

Dulce y floral, con notas de azahar que hacen eco al aroma de la masa.

Málaga Dulce

Málaga, España

Con notas de pasa y miel, se funde con la fruta confitada y la crema en la sobremesa.

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