Salsa tártara artesana cremosa, salpicada de pepinillos, alcaparras, huevo duro y hierbas, en salsera junto a una fritura de pescado.
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Salsa Tártara Artesana con Alcaparras y Pepinillos

La salsa tártara es una derivada de la mayonesa que la cocina francesa del XIX bautizó con el nombre que entonces se daba a todo lo que venía del este de Europa, y que Escoffier fijó como acompañamiento de frituras y carnes frías. Su gracia está en la tensión entre una base grasa y estable y una guarnición ácida y crujiente: pepinillo, alcaparra, huevo duro y cebolleta picados en brunoise, más el estragón y el perejil que aportan el frescor vegetal. Bien hecha tiene tres dimensiones simultáneas, cremosidad, acidez y hierba, y ninguna tapa a las otras.

Tiempo Total
20 min
Dificultad
Fácil
Raciones
4 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

6 pasos · 20 min
01

Paso 01

Saca los 36 g de yemas y los 200 ml de aceite de la nevera 1 hora antes para que estén a 20 grados. Bate las yemas en un bol con los 10 g de mostaza de Dijon y 1 g de sal hasta homogeneizar. Incorpora el aceite gota a gota los primeros 40 ml sin dejar de batir, y en hilo fino el resto, hasta obtener una mayonesa espesa y estable, unos 5 minutos.

Consejo: Los primeros 40 ml deciden el resultado: la lecitina de la yema solo puede recubrir una cantidad limitada de aceite por unidad de tiempo, y si viertes deprisa hay más grasa de la que puede estabilizarse, las gotas se unen y la emulsión no arranca. La temperatura ambiente importa porque en frío la yema es más viscosa y su lecitina se difunde peor hacia la interfase entre agua y aceite.

02

Paso 02

Añade los 15 ml de vinagre de estragón o de vino blanco a la mayonesa y bate 30 segundos para integrarlo. La salsa se aclarará ligeramente de color y perderá algo de densidad, ganando fluidez y frescura. Prueba en este punto: debe notarse la acidez sin que domine sobre la cremosidad del aceite.

Consejo: El vinagre cumple dos funciones simultáneas y una es invisible: además de aportar acidez, suma agua a la fase acuosa de la emulsión, lo que aumenta la superficie disponible para las gotas de aceite y permite que la mayonesa admita los 200 ml sin saturarse ni cortarse. Por eso una mayonesa demasiado espesa se afloja mejor con unas gotas de vinagre o agua que añadiendo más yema.

03

Paso 03

Pica en brunoise muy fina de 2 a 3 mm los 60 g de pepinillos, los 30 g de alcaparras escurridas, los 55 g de huevo duro y los 40 g de cebolleta fresca. Presiona antes pepinillos y alcaparras con papel de cocina para eliminar el exceso de vinagre y salmuera. Reserva todo junto en un bol.

Consejo: El tamaño de 2 a 3 mm es lo que da a la tártara su textura característica de guarnición suspendida en la salsa: picado más grueso se percibe como una ensalada picada con mayonesa, y más fino desaparece y solo queda el sabor. Secar los encurtidos evita que aporten hasta 15 ml de líquido que diluirían la emulsión y podrían romperla justo cuando ya la tenías montada.

04

Paso 04

Deshoja y pica finamente con cuchillo afilado los 4 g de estragón y los 6 g de perejil plano, sin machacarlos. Incorpora a la mayonesa la guarnición picada y las hierbas y mezcla con una espátula en movimientos envolventes, unas 15 veces, hasta repartirlo todo de forma uniforme. No uses batidora en ningún momento.

Consejo: Las hierbas se cortan y no se machacan porque la presión rompe las células y libera las enzimas que oxidan la clorofila, ennegreciendo el picado en minutos. La incorporación envolvente y no batida preserva la estructura de la emulsión, que a estas alturas es frágil: cada segundo de agitación mecánica adicional acerca la mayonesa al punto en que la fase grasa se separa.

05

Paso 05

Prueba y ajusta el equilibrio: si está muy densa, añade unas gotas de vinagre o de zumo de limón; si resulta demasiado ácida, incorpora una cucharadita más de aceite batiendo; si le falta carácter, suma más estragón recién picado. Sazona con el 1 g de sal restante y el 1 g de pimienta blanca solo después de haber probado.

Consejo: No se sala antes de probar porque alcaparras y pepinillos ya aportan una cantidad considerable de sal procedente de la salmuera, en torno a 2 g entre ambos, y una salsa sobresalada no tiene corrección posible sin desequilibrar todo lo demás. Se usa pimienta blanca y no negra porque en una salsa clara los puntos negros resultan visualmente sucios y su aroma competiría con las hierbas.

06

Paso 06

Traslada la salsa a un recipiente hermético y refrigérala un mínimo de 30 minutos antes de servir, idealmente 2 horas. Sírvela fría en cuenco o salsera, acompañando una fritura de pescado, unos calamares, verduras rebozadas o unas carnes frías, siempre aparte y nunca vertida sobre el alimento caliente.

Consejo: Los 30 minutos de reposo permiten que los compuestos aromáticos de las hierbas y los ácidos de los encurtidos migren a la fase acuosa de la emulsión y se repartan por toda la salsa, algo que no ocurre de forma instantánea al mezclar. Servirla aparte no es solo protocolo: sobre una fritura caliente, la emulsión se rompe por el calor y el rebozado se reblandece de inmediato.

#Francesa#Fácil#20 min#Salsas
Maridaje

Muscadet Sèvre-et-Maine Sur Lie

Loira, Francia

El vino marinero por excelencia: criado sobre lías, aporta cuerpo ligero, salinidad y una acidez viva que limpia el aceite de la mayonesa y acompaña la fritura de pescado sin taparla.

Cava Brut Nature

Penedès, España

La burbuja como cuchillo: seco y sin azúcar añadido, su carbónico y su acidez cortan la grasa de la salsa y de la fritura y refrescan el paladar entre bocados.

Txakoli de Getaria

Getaria, País Vasco

La elección del sumiller. Su acidez extrema y su carbónico natural limpian el aceite de la tártara y el vinagre de los pepinillos; notas de manzana verde y lima que contrastan con las alcaparras.

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