
Sepia con Albóndigas en Salsa de Almendra
Un mar i muntanya de manual catalán: la sepia (Sepia officinalis) del mar y las albóndigas de la montaña, hermanadas en una salsa de almendra que espesa sin una gota de harina. Aquí la sepia va guisada, no marcada: cocción larga y suave que hidroliza su colágeno en gelatina y la deja melosa, cediendo además su jugo yodado al caldo. Las albóndigas se sellan primero para vestirse de Maillard, esa costra dorada que aporta profundidad, y se terminan de hacer dentro de la salsa. Y la magia la firma la picada: almendras tostadas majadas con ajo y pan frito que, al deshacerse en el guiso, liberan sus lípidos y proteínas y ligan la salsa hasta volverla aterciopelada. Es cocina de domingo, de fuego lento y cazuela de barro, donde el tiempo hace casi todo el trabajo y el resultado sabe a casa de abuela catalana.
Preparación Paso a Paso
8 pasos · 1 h 30 minPaso 01
Mise en place: pica la cebolla, el ajo y el perejil; ralla el tomate; corta la sepia limpia en tacos y sécala; ten listo el pan, las almendras, la carne picada y el caldo. Con todo dispuesto, el guiso fluye sin prisas.
Consejo: Seca bien los tacos de sepia: si van escurridos a la cazuela, bajan la temperatura y tardan más en arrancar.
Paso 02
Prepara la masa de albóndigas mezclando la carne picada con ajo, perejil, un huevo, el pan remojado en leche y escurrido, sal y pimienta. Amasa y bolea albóndigas del tamaño de una nuez. Deja reposar unos minutos.
Consejo: El pan remojado aporta jugosidad: retiene agua y evita que las albóndigas queden secas y prietas.
Paso 03
Enharina ligeramente las albóndigas y séllalas en aceite caliente hasta dorarlas por todas sus caras. No hace falta que estén hechas por dentro; se terminarán en la salsa. Reserva.
Consejo: Sella a fuego vivo y sin llenar la sartén: si se amontonan, sueltan agua y se cuecen en vez de dorarse.
Paso 04
En la misma cazuela, con esos jugos, pocha la cebolla despacio hasta dorarla. Añade el ajo y luego el tomate rallado; cocina hasta que pierda el agua y el sofrito quede oscuro y concentrado.
Consejo: El sofrito no se apura: cuanto más se cocina el tomate, más dulce y menos ácido queda el guiso.
Paso 05
Incorpora los tacos de sepia y rehógalos un par de minutos. Moja con vino blanco, deja evaporar, cubre con caldo de pescado y guisa a fuego suave 30-40 minutos, hasta que la sepia esté tierna.
Consejo: Dale su tiempo a la sepia: a medio guisar queda correosa; bien cocida, su colágeno se vuelve gelatina y se ablanda.
Paso 06
Mientras, prepara la picada: tuesta las almendras hasta rubias y aromáticas, fríe una rebanada de pan y maja todo en el mortero con un diente de ajo y unas hebras de perejil hasta obtener una pasta.
Consejo: Tuesta las almendras solo hasta rubias: si se oscurecen, amargan y estropean toda la salsa.
Paso 07
Devuelve las albóndigas a la cazuela con la sepia. Diluye la picada con un poco de caldo y añádela al guiso. Cocina junto 8-10 minutos: la salsa espesará y se volverá aterciopelada. Rectifica de sal.
Consejo: Añade la picada al final: si hierve mucho rato pierde aroma; solo necesita unos minutos para ligar la salsa.
Paso 08
Deja reposar el guiso unos minutos fuera del fuego para que se asiente y la salsa acabe de trabarse. Sirve en cazuela de barro con perejil recién picado. Mejor aún de un día para otro.
Consejo: El reposo asienta la emulsión de la almendra: la salsa queda más ligada y brillante tras cinco minutos de calma.
Tinto joven de garnacha
D.O. Montsant
Fruta madura y taninos suaves que acompañan las albóndigas sin tapar la delicadeza de la sepia.
Blanco con crianza sobre lías
D.O. Penedès
Su volumen y sus notas tostadas dialogan con la almendra de la picada y aguantan el guiso.
Rosado de garnacha
D.O. Empordà
Fresco y frutal, hace de puente entre el mar de la sepia y la montaña de la carne.
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