Trenza de Almudévar de hojaldre dorado y trenzado relleno de crema, cubierta de almendra laminada, fruta confitada y glaseado brillante, una porción cortada mostrando las capas y la crema
Panadería y ReposteríaAvanzado3 h (1 h activa con hojaldre comprado + montaje + horneado + glaseado)Panadería y Bollería

Trenza de Almudévar con Almendra y Crema

La trenza de Almudévar es la joya de la repostería aragonesa: un trenzado de masa hojaldrada relleno de crema pastelera, pasas y fruta confitada, cubierto de almendra laminada y terminado con un glaseado translúcido que la hace brillar. Nacida en el obrador oscense de Tolosana, es hoy el dulce que todo aragonés lleva cuando quiere quedar bien. Esta versión doméstica con hojaldre de mantequilla captura su esencia: capas crujientes, corazón cremoso y ese glaseado fino que cruje al morder.

Tiempo Total
3 h (1 h activa con hojaldre comprado + montaje + horneado + glaseado)
Dificultad
Avanzado
Raciones
10 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 3 h (1 h activa con hojaldre comprado + montaje + horneado + glaseado)
01

Paso 01

Precalienta el horno a 190 °C con calor arriba y abajo. Hidrata los 50 g de pasas 20 minutos en agua tibia, escúrrelas y sécalas una a una con papel de cocina hasta que dejen de brillar. Pica 60 g de fruta confitada en dados de 5 mm. Ten los 350 g de crema pastelera fría y firme cargados en una manga con boquilla lisa de 12 mm, pesa 80 g de almendra laminada, bate 1 huevo y deja las 2 láminas de hojaldre en la nevera hasta el último momento.

Consejo: Las pasas se secan a conciencia porque el agua superficial del remojo se vaporiza dentro de la trenza y despega el hojaldre del relleno, dejando cámaras huecas que se hunden al enfriar. La crema debe estar cargada de almidón bien cocido, con la gelatinización completa por encima de 85 °C, porque un almidón a medio cocer no retiene el agua al calentarse: la crema rompe, hierve y se escapa por los cortes del trenzado. El síntoma es un charco caramelizado en la bandeja y una trenza medio vacía por dentro.

02

Paso 02

Extiende una lámina de hojaldre sobre papel de horno formando un rectángulo de unos 25 × 35 cm, con el lado largo hacia ti. Si quieres una trenza más alta, superpón la segunda lámina 2 cm sobre el borde de la primera y sella la unión presionando con el rodillo. Trabaja en menos de 5 minutos y devuelve la masa a la nevera si en algún momento la superficie empieza a brillar de grasa.

Consejo: El hojaldre solo sube si sus más de cien capas alternas de masa y mantequilla llegan al horno con la grasa sólida y en láminas continuas. La mantequilla es plástica entre unos 15 y 20 °C; por encima empieza a fundir y migra hacia la masa, y entonces las capas se sueldan entre sí en lugar de separarse. El brillo graso en la superficie es exactamente esa señal, y quince minutos de nevera lo revierten. Aquí la paciencia se traduce literalmente en altura: una masa recalentada sube la mitad.

03

Paso 03

Escudilla la crema pastelera en una franja de 8 cm de ancho por el centro del rectángulo, a lo largo, dejando 3 cm libres en cada extremo. Esa franja no debe superar nunca un tercio del ancho total de la lámina. Reparte encima las pasas secas, la fruta confitada y unos 25 g de la almendra laminada, presionando muy suavemente para que se asienten sin hundirse en la crema.

Consejo: La franja central se limita a un tercio del ancho porque los otros dos tercios son las tiras del trenzado, y necesitas que cada una llegue a cruzar la línea media para anclarse en la del lado contrario. Con un relleno más ancho las tiras quedan cortas, no se solapan y la crema encuentra salida en cuanto el hojaldre se expande en el horno, que puede multiplicar por cinco su altura inicial. Un relleno ambicioso parece generoso en crudo y es una fuga garantizada en caliente.

04

Paso 04

Con un cuchillo bien afilado o un cortapizzas, haz cortes diagonales paralelos de 2 cm de ancho a ambos lados de la franja de relleno, desde el borde exterior hasta llegar justo al filo de la crema. Cada corte, en un solo gesto limpio y decidido, sin arrastrar ni serrar. Deberías obtener entre 14 y 16 tiras por lado, todas del mismo ancho.

Consejo: Un cuchillo romo o un gesto dubitativo aplasta el canto del hojaldre y suelda entre sí las capas de masa y mantequilla justo donde deberían separarse. Esas tiras selladas no suben: quedan planas y correosas al lado de las demás, y el defecto se ve en el producto terminado. El corte tiene que ser vertical y de una sola pasada, con la hoja bien afilada o el cortapizzas rodando sin presionar hacia los lados. Si notas que la masa se pega a la hoja es que se ha templado: nevera quince minutos y sigue.

05

Paso 05

Dobla primero los 3 cm libres de cada extremo sobre el relleno. Cruza después las tiras alternando un lado y otro, montando cada una en diagonal sobre la anterior, como un cosido en espiga, y posándolas sin estirar en ningún momento. Remete la última tira por debajo de la trenza para cerrarla. El conjunto debe quedar cubierto pero relajado, sin ninguna tira en tensión.

Consejo: Las tiras se posan y no se estiran porque el gluten del hojaldre es elástico: una tira tensada guarda memoria de esa tensión y en el horno se contrae hasta recuperar su longitud original, abriendo huecos por donde asoma la crema. El patrón de espiga no es solo decorativo, ya que cada cruce ancla el anterior y forma una tapa flexible que acompaña la expansión vertical del hojaldre en lugar de resistirla. Una tapa rígida o continua reventaría por su punto más débil en cuanto el vapor empujara desde dentro.

06

Paso 06

Pincela toda la trenza con el huevo batido usando una brocha suave, tocando solo las superficies horizontales y sin encharcar los cortes ni los cantos. Reparte los 55 g restantes de almendra laminada por encima, presionando apenas con la palma para anclarla al huevo. Retira con la brocha cualquier exceso que haya caído sobre el papel de horno.

Consejo: El huevo aporta las proteínas y los azúcares que producen el dorado espejo por reacción de Maillard: sin él, el hojaldre sale pálido y mate por bueno que sea, porque su masa apenas contiene azúcares libres. Pero en los cantos actúa justo al revés, como un pegamento que coagula hacia los 65 °C y suelda entre sí las capas que deberían despegarse. Por eso se pincela solo la cara superior y con brocha suave. Si ves huevo escurriendo por los cortes, retíralo con la punta de un papel antes de hornear.

07

Paso 07

Hornea a 190 °C con calor arriba y abajo, en la altura media-baja, durante 25-30 minutos, hasta que el hojaldre esté muy dorado, claramente inflado y rígido al golpearlo con el dedo. No abras la puerta antes del minuto 20 bajo ningún concepto. Pasa la trenza con su papel a una rejilla y déjala enfriar hasta que quede apenas tibia, unos 25-30 minutos.

Consejo: A 190 °C el agua que contiene la mantequilla, en torno al 16 % de su peso, se vaporiza de golpe y al hacerlo multiplica su volumen unas mil setecientas veces: ese vapor atrapado entre capas es el que las empuja hacia arriba y crea el hojaldrado. Abrir la puerta antes de que el gluten y el almidón hayan coagulado provoca una caída brusca de temperatura, el vapor condensa y las capas se desploman sin remedio. El dorado profundo indica además que las capas están cocidas hasta el centro.

08

Paso 08

Mezcla los 100 g de azúcar glas con los 20 ml de agua o zumo de limón hasta obtener un glaseado fluido pero denso, que caiga de la cuchara en cinta y tarde unos tres segundos en volver a nivelarse. Pincélalo sobre la trenza aún tibia, en torno a 40 °C. Decora con los 30 g de guindas o fruta confitada y deja secar 15 minutos antes de cortar.

Consejo: La ventana de los 40 °C es estrecha y decide el acabado. Sobre la trenza caliente el agua del glaseado se evapora demasiado rápido, el azúcar restante se licúa y el hojaldre lo absorbe hasta hacerlo desaparecer. Sobre la trenza fría no hay calor que ayude a que el agua migre y el glaseado queda opaco, grueso y blanquecino. A 40 °C el agua se va justo lo bastante despacio para que la sacarosa recristalice en una lámina fina, translúcida y quebradiza. El zumo de limón, además, invierte parte de la sacarosa y evita un cristal áspero.

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Maridaje

Moscatel de Valencia

Valencia, España

Dulce y aromático, con notas de azahar y miel que acompañan la crema y la fruta confitada de la trenza.

Cava Semi-Seco

Penedès, España

La burbuja con un toque dulce equilibra el hojaldre mantecoso y refresca el paladar.

Pedro Ximénez

Montilla-Moriles, España

Untuoso, con notas de pasa e higo, se funde con las pasas y la almendra en un maridaje de sobremesa goloso.

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