Plato hondo de cerámica gris piedra con arroz cremoso de setas de otoño, láminas de boletus dorado y trufa negra recién rallada por encima, sobre encimera de roble claro
Pirenaica de montañaMedio1 h 10 min total (30 min rehidratado y limpieza · 15 min salteado · 25 min arroz)Arroces

Arroz Cremoso de Setas de Otoño y Trufa

Este arroz cremoso de setas y trufa es la lectura española de una técnica piamontesa: la del risotto, pero con arroz bomba y sin la mantequilla ni el parmesano que allí sostienen la crema. Nació en los restaurantes del Pirineo y de la sierra catalana a finales de los noventa, cuando el boletus edulis y el rebozuelo empezaron a llegar frescos a las cocinas de ciudad y alguien decidió que un arroz de otoño podía tener la misma ambición que uno de marisco. Todo el plato descansa en una idea: el hongo seco es más potente que el fresco, así que el boletus deshidratado se rehidrata y su agua se convierte en el caldo, mientras el fresco entra salteado al final para aportar textura. La trufa negra se ralla fuera del fuego, siempre, porque su aroma vive en compuestos que el calor destruye en segundos.

Tiempo Total
1 h 10 min total (30 min rehidratado y limpieza · 15 min salteado · 25 min arroz)
Dificultad
Medio
Raciones
4 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 1 h 10 min total (30 min rehidratado y limpieza · 15 min salteado · 25 min arroz)
01

Paso 01

Cubre los 30 g de boletus deshidratado con los 400 ml de agua a 70 °C y déjalo 25 minutos. Mientras tanto pesa y ordena: 250 g de boletus fresco en láminas de 8 mm, 150 g de rebozuelo limpio, 320 g de arroz bomba, 100 g de chalota picada muy fina, 80 ml de vino blanco, 900 ml de caldo de ave desgrasado, 25 g de mantequilla, 12 g de trufa negra y 2 g de tomillo deshojado.

Consejo: El agua a 70 °C es el punto exacto de rehidratación: por debajo de 60 °C el hongo tarda más de una hora en ceder sus compuestos, y con agua hirviendo se destruyen los aromas volátiles del boletus, sobre todo el 1-octen-3-ol, responsable del olor característico a bosque. Nunca tires el agua de remojo, porque contiene más glutamato y guanilato que la propia seta rehidratada; es el caldo del plato.

02

Paso 02

Saca el boletus rehidratado con una espumadera, escúrrelo apretando suavemente sobre el bol y pícalo en trozos de 1 cm. Filtra el agua de remojo por un colador forrado con papel de filtro para retirar la tierra depositada en el fondo. Reúne esos 350 ml aproximados con los 900 ml de caldo de ave, mide 1250 ml y mantén hirviendo a fuego mínimo.

Consejo: El filtrado por papel es obligatorio: el boletus deshidratado siempre trae arena y tierra en los pliegues del himenio, y esas partículas se depositan en el fondo del bol durante el remojo. Vierte con cuidado y no apures el último centímetro de líquido. Un solo grano de tierra en un arroz cremoso arruina la cucharada, porque en una textura lisa cualquier cuerpo extraño se percibe de inmediato.

03

Paso 03

Limpia las setas frescas en seco, con un pincel y un paño húmedo, sin sumergirlas jamás en agua. Calienta una sartén amplia a fuego fuerte con 20 ml de aceite y saltea los 250 g de boletus fresco en dos tandas, 3 minutos cada una sin moverlo el primer minuto, hasta que dore. Añade los 150 g de rebozuelo y los 6 g de ajo, saltea 2 minutos más, retira del fuego y reserva.

Consejo: Las setas no se lavan bajo el grifo porque su estructura es un 90 % agua contenida en hifas muy porosas: absorben líquido como una esponja y después, en la sartén, lo sueltan y se cuecen en vez de dorarse. El salteado en dos tandas responde a lo mismo, si llenas la sartén la temperatura cae por debajo de 140 °C, no hay Maillard y las setas quedan grises y flácidas en lugar de doradas y firmes.

04

Paso 04

En una cazuela ancha de fondo grueso, calienta 50 ml de aceite a fuego medio y sofríe los 100 g de chalota picada 10 minutos, removiendo cada dos, hasta que esté completamente transparente y sin nada de color. Añade el boletus rehidratado picado y los 2 g de tomillo deshojado y cocina 3 minutos removiendo, hasta que la chalota y el hongo formen una sola masa perfumada.

Consejo: La chalota no debe tomar color en ningún momento. Aquí no buscamos Maillard sino la hidrólisis lenta de sus fructanos en glucosa y fructosa, que aporta el fondo dulce sobre el que se apoya el amargor terroso del hongo. Si se dora, aparecen pirazinas tostadas que compiten directamente con el 1-octen-3-ol del boletus y enturbian el aroma que hemos protegido rehidratando a 70 °C.

05

Paso 05

Incorpora los 320 g de arroz bomba y nácaralo 2 minutos a fuego medio, removiendo sin parar, hasta que los bordes del grano queden translúcidos y el centro siga opaco. Vierte los 80 ml de vino blanco y remueve constantemente hasta que se evapore por completo, unos 2 minutos: al pasar la cuchara por el fondo debe abrirse un surco que tarda un segundo en cerrarse.

Consejo: El vino debe evaporarse del todo antes de añadir el caldo. Si queda alcohol en la cazuela, baja la temperatura a la que gelatiniza el almidón y el grano se abre antes de tiempo, soltando amilosa de golpe: el resultado es un arroz pastoso con el grano roto en lugar de cremoso con el grano entero. El surco que se cierra despacio es la señal visual más fiable de que el líquido ya se ha ido.

06

Paso 06

Añade el caldo hirviendo en cuatro tandas de unos 310 ml, esperando entre una y otra a que el arroz casi lo absorba, y remueve con movimientos suaves y constantes durante 18 minutos en total. Ajusta con los 6 g de sal y la pimienta a partir del minuto 10, cuando el caldo ya haya concentrado. El grano debe quedar entero pero cediendo al morder.

Consejo: Remover sin parar es lo que crea la crema: la fricción entre granos arranca amilopectina de la superficie del arroz y la libera al caldo, donde forma una red que retiene agua y espesa. El caldo se añade en tandas porque una hidratación gradual permite que ese almidón salga poco a poco; si lo echas todo de golpe el grano se hincha sin ceder nada y el arroz sale suelto y aguado, no cremoso.

07

Paso 07

En el minuto 16 incorpora las setas frescas salteadas reservadas con todo su jugo y sigue removiendo 2 minutos. Retira la cazuela del fuego, añade los 25 g de mantequilla fría en dados y remueve enérgicamente 30 segundos hasta que desaparezca y el arroz brille. Deja reposar 1 minuto tapado con un paño.

Consejo: La mantequilla debe estar fría y entrar con el fuego ya apagado: así se emulsiona en el almidón caliente formando una suspensión estable en lugar de fundirse y separarse en una película grasa sobre la superficie. Es el único lácteo de la receta y su papel no es aportar sabor sino dar brillo y estabilizar la crema. Si la añades sobre el fuego, se rompe y el arroz queda aceitoso.

08

Paso 08

Reparte el arroz en platos hondos de cerámica y extiéndelo con el dorso de la cuchara. Ralla los 12 g de trufa negra fresca directamente sobre cada plato, en el último momento, con rallador microplane. Termina con un hilo fino de aceite de arbequina y el perejil picado, y lleva a la mesa de inmediato con cuchara sopera.

Consejo: La trufa se ralla siempre fuera del fuego y sobre el plato caliente, nunca dentro de la cazuela: sus compuestos aromáticos son sulfurados volátiles, sobre todo dimetilsulfuro y bis-metiltiometano, y por encima de 60 °C se evaporan en menos de treinta segundos. El calor residual del arroz, en torno a 55 °C, es justo el que necesitan para volatilizarse hacia la nariz del comensal sin llegar a perderse.

#Pirenaica de montaña#Medio#1 h 10 min total (30 min rehidratado y limpieza · 15 min salteado · 25 min arroz)#Arroces
Maridaje

Mencía de Ribeira Sacra

Ribeira Sacra, Galicia

La Mencía de bancal atlántico da un tinto de cuerpo medio, tanino fino y fruta roja fresca con un fondo de pizarra y monte bajo que enlaza con el terroso del boletus sin taparlo. Su acidez alta para un tinto español limpia la untuosidad de la crema de almidón, y su bajo nivel de extracción evita el choque con la trufa, que cualquier tinto potente aplastaría. Servir a 14 °C.

Barolo del Piamonte con diez años de botella

Piamonte, Italia

Es el maridaje canónico de la trufa negra y no por casualidad: el Nebbiolo evolucionado desarrolla notas terciarias de sotobosque, cuero y alquitrán que comparten familia aromática con los compuestos sulfurados de la trufa y los amplifican por resonancia. Su tanino, ya pulido por los años, no compite con la textura cremosa. Servir a 17 °C y decantar una hora.

Jura Savagnin ouillé

Jura, Francia

Un Savagnin criado sin velo, en depósito lleno, ofrece un blanco de acidez punzante, fondo de nuez verde y notas oxidativas leves que atraviesan la crema y realzan el umami del hongo seco de una forma que ningún blanco frutal consigue. Es la opción menos evidente y la que mejor sostiene el guanilato del boletus deshidratado. Servir a 11 °C.

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