
Agnolotti del Plin Rellenos de Tres Carnes
Los agnolotti del plin son la pasta rellena del Piamonte y su nombre lo dice todo: plin significa pellizco en dialecto piamontés, y ese pellizco entre porción y porción es a la vez técnica de sellado y firma visual. Nacieron como plato de aprovechamiento en las casas de las Langhe, donde el asado del domingo se picaba el lunes y se convertía en relleno, de ahí las tres carnes. Son diminutos, de apenas 3 cm, y por eso la masa debe estirarse casi hasta la transparencia. Se sirven con mantequilla y salvia, o directamente con el jugo del asado del que salió el relleno.
Preparación Paso a Paso
8 pasos · 3 h (activa) + reposo de masaPaso 01
Vuelca los 300 g de harina 00 sobre la mesa formando un volcán, añade en el centro los 165 g de huevo y los 36 g de yemas y bate con un tenedor incorporando harina de las paredes. Amasa 10 minutos apoyando el peso del cuerpo hasta obtener una masa lisa, firme y elástica. Envuélvela en film y déjala reposar 30 minutos a temperatura ambiente.
Consejo: Las dos yemas extra sobre los tres huevos enteros no son un capricho: aportan grasa y lecitina que actúan de lubricante entre las láminas de gluten, y eso permite estirar la masa por debajo de 1 mm sin que se rasgue, algo imposible con huevo entero solo. Los 30 minutos de reposo relajan el gluten; sin ellos, la lámina se retrae en la laminadora y vuelve a encogerse al soltarla.
Paso 02
Pica a cuchillo las tres carnes asadas, 200 g de ternera, 150 g de cerdo y 150 g de conejo o pollo, hasta obtener trozos de 2 mm. Mézclalas en un bol con los 80 g de parmesano rallado, los 55 g de huevo, los 0,5 g de nuez moscada y los 5 g de sal. Trabaja con las manos 2 minutos hasta obtener un relleno compacto que se sostenga al apretarlo en el puño.
Consejo: El relleno debe compactar de verdad, y la prueba es apretarlo en el puño: si se desmorona, el agnolotto se abrirá al pellizcarlo, y si suelta líquido, reventará en el agua. El huevo aporta las proteínas que coagulan al cocer y ligan el conjunto desde dentro, y el parmesano absorbe la humedad residual de las carnes gracias a su bajo contenido en agua tras la curación.
Paso 03
Estira la masa con la laminadora pasando del número más grueso al penúltimo, hasta obtener láminas de 0,8 mm por las que se transparente la mano. Trabaja con una lámina cada vez y mantén el resto de masa tapada con film. Coloca puntos de relleno de 5 g en hilera, separados 3 cm entre sí, a 2 cm del borde inferior de la lámina.
Consejo: En una pieza de solo 3 cm, la zona de sellado supone casi la mitad del bocado y allí hay doble capa de masa: con una lámina de 1,5 mm estarías comiendo 3 mm de pasta y apenas relleno. De ahí la exigencia de los 0,8 mm. Tapar el resto de la masa es igual de importante, porque una lámina expuesta se reseca en cinco minutos y deja de sellar por mucho que la humedezcas.
Paso 04
Levanta el borde inferior de la lámina y llévalo por encima de los puntos de relleno hasta cubrirlos, presionando la masa alrededor de cada montón con los dedos para expulsar el aire. Pellizca después con el pulgar y el índice entre porción y porción, apretando con firmeza: ese pellizco es el plin que da nombre a la pasta.
Consejo: El pellizco sella por compresión mecánica pura y no necesita agua, porque la masa fresca de huevo es autoadhesiva mientras conserve su humedad. Expulsar el aire antes de pellizcar es crítico: una burbuja atrapada se expande al entrar en el agua a 90 grados y ejerce presión desde dentro justo cuando la masa está más blanda, abriendo la pieza y vaciando el relleno en la olla.
Paso 05
Corta los agnolotti con una rueda dentada justo por el centro de cada pellizco, obteniendo piezas rectangulares de unos 3 por 2 cm con el borde ondulado. Recorta también el sobrante superior de la lámina. Coloca las piezas separadas sobre una bandeja espolvoreada con los 50 g de sémola, sin que se toquen entre sí.
Consejo: Se cortan por el centro del pellizco porque es ahí donde la masa está más comprimida y el sellado es más sólido, de modo que cada pieza conserva medio pellizco a cada lado. La sémola y no la harina es lo correcto para la bandeja: su grano grueso no se hidrata ni forma engrudo, así que actúa como rodamiento y evita que los agnolotti se peguen a la superficie y se rasguen.
Paso 06
Lleva una olla amplia de agua con 10 g de sal por litro casi a ebullición y bájala hasta que solo tiemble, en torno a 90 grados. Introduce los agnolotti con espumadera en dos tandas y cuécelos 2 o 3 minutos. Estarán listos un minuto después de subir a la superficie, cuando el borde de masa se vea traslúcido y ondee en el agua.
Consejo: Un hervor franco a 100 grados genera turbulencia suficiente para que estas piezas diminutas choquen entre sí y contra las paredes, y un plin sellado solo por pellizco no lo resiste. A 90 grados la masa cuece exactamente igual pero sin agitación. Flotan antes de estar hechos, porque el aire interior se expande y baja su densidad, de ahí el minuto extra tras la flotación.
Paso 07
Funde los 60 g de mantequilla en una sartén amplia a fuego medio con los 4 g de hojas de salvia, 2 minutos, hasta que la mantequilla espume y la salvia se vuelva translúcida. Añade los agnolotti escurridos y 40 ml de agua de cocción y saltea moviendo la sartén 1 minuto, hasta que la salsa emulsione y nape las piezas.
Consejo: El agua de cocción es imprescindible aquí: su almidón emulsiona la mantequilla fundida y la convierte en una salsa que se adhiere, en lugar de grasa líquida que resbala y se acumula en el fondo del plato. La salvia se infusiona en la mantequilla porque sus aceites esenciales, tuyona y cineol, son liposolubles y solo pasan al plato disueltos en grasa, nunca en un medio acuoso.
Paso 08
Reparte los agnolotti en 4 cuencos templados, napándolos con la mantequilla de salvia de la sartén o, si lo prefieres, con los 100 ml de jugo de asado calentado aparte. Ralla parmesano por encima y coloca una hoja de salvia entera sobre cada ración. Sirve de inmediato.
Consejo: En las Langhe estos agnolotti se sirven tradicionalmente con el jugo del mismo asado que ha dado el relleno, una lógica de circularidad que refuerza el sabor en lugar de añadir uno nuevo. Los cuencos templados retrasan la solidificación de la mantequilla, que por debajo de 30 grados recristaliza y deja la salsa opaca y pastosa en lugar de brillante y fluida.
Barbera d'Alba
Piamonte, Italia
Vino de la tierra del agnolotto; su acidez viva y fruta roja cortan la riqueza de las tres carnes.
Nebbiolo
Langhe, Italia
Taninos finos y aromas de rosa y alquitrán que acompañan el relleno de asado.
Dolcetto
Piamonte, Italia
Ligero y afrutado, ideal para no tapar la delicadeza de la pasta.
Galería
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