
Arroz de Conejo y Caracoles con Romero
El arròs amb conill i caragols es el arroz de secano por excelencia de la comarca valenciana de La Costera y de todo el interior alicantino, y su combinación no responde a ningún capricho gastronómico sino a lo que había: conejo de monte, caracoles serranos recogidos tras la lluvia y una rama de romero arrancada del bancal más cercano. El caracol no está por su carne, que es mínima, sino por lo que aporta al caldo, un fondo terroso y ligeramente amargo que el conejo por sí solo no tiene. Y el romero no es una hierba decorativa: en los arroces de secano se hierve en el caldo y se retira, porque su cineol y su alcanfor cortan la grasa del conejo y sostienen el conjunto. Es un arroz austero, de tres ingredientes, que sabe exactamente al monte del que salió.
Preparación Paso a Paso
8 pasos · 1 h 50 min total (30 min mise en place · 45 min caldo · 35 min arroz)Paso 01
Pesa y ordena todo: 1200 g de conejo en 12 piezas secadas con papel, el hígado aparte, 400 g de caracoles purgados, 120 g de cebolla en cuartos, 80 g de zanahoria, 320 g de arroz bomba, 150 g de tomate rallado, 14 g de ajo, 5 g de pimentón, 0,2 g de azafrán, 20 g de hinojo y 2 ramas de romero. Ten lista la paella de 42 cm y una olla ancha.
Consejo: Seca el conejo con papel de cocina pieza a pieza antes de dorarlo. Es carne muy magra, con menos del 4 % de grasa intramuscular, y cualquier humedad superficial obliga al agua a evaporarse a 100 °C antes de que la carne pueda superar los 140 °C que exige la reacción de Maillard. En esos minutos de espera el conejo se cuece, se contrae y queda seco por dentro sin haber formado costra por fuera.
Paso 02
Enjuaga los 400 g de caracoles ya purgados en varias aguas hasta que salgan limpias. Ponlos en una olla con agua fría abundante, los 20 g de hinojo, la hoja de laurel y 10 g de sal, y sube el fuego muy despacio, en unos 15 minutos, hasta el primer hervor. Cuece 20 minutos a fuego suave, escúrrelos y resérvalos.
Consejo: La subida lenta de temperatura es lo que hace que el caracol salga fuera de la concha antes de morir; si el agua está caliente se retrae de golpe y queda encerrado, imposible de extraer y sin ceder nada al caldo. El hinojo cumple una función real y no aromática: sus compuestos terpénicos, sobre todo el anetol, neutralizan las aminas del molusco que provocan el olor a establo característico del caracol mal cocido.
Paso 03
Calienta 40 ml de aceite en una olla ancha a fuego fuerte y dora la mitad del conejo 8 minutos, sin moverlo los primeros 4, hasta que tenga costra dorada por dos caras. Retíralo y repite con la otra mitad. Añade la cebolla y la zanahoria, sofríe 6 minutos, devuelve solo la mitad de las piezas de conejo, cubre con 2 litros de agua fría, añade 8 g de sal y cuece a fuego suave 40 minutos.
Consejo: Solo la mitad del conejo va al caldo, porque las piezas que hierven cuarenta minutos ceden su sabor al líquido y llegan al plato deshilachadas; la otra mitad se reserva cruda y dorada para cocinarse dentro del arroz, donde llegará jugosa. El agua debe entrar fría para que el colágeno del conejo, abundante en las patas traseras, se hidrolice progresivamente entre 60 y 90 °C y dé cuerpo al caldo.
Paso 04
Cuela el caldo por chino de malla fina sin presionar, retira la grasa que flote con una cuchara plana y mide 880 ml. Añade los 0,2 g de azafrán desmenuzado y mantenlo hirviendo a fuego mínimo. Deshuesa las piezas de conejo cocidas, desmenuza esa carne en trozos gruesos y resérvala aparte.
Consejo: La proporción de 2,75 partes de caldo por una de arroz es algo más alta de lo habitual en un arroz seco, y hay una razón: los caracoles absorben caldo dentro de su concha durante los últimos minutos y el conejo desmenuzado, ya sin líquido propio, también toma su parte. Desgrasar importa porque el exceso de grasa recubre el grano e impide que absorba, dejando un arroz que parece seco pero está crudo por dentro.
Paso 05
Pon la paella de 42 cm a fuego medio-alto con 40 ml de aceite y dora las piezas de conejo crudas reservadas 10 minutos, dándoles la vuelta a los 5, hasta que tengan costra oscura por todas las caras. Aparta las piezas hacia el borde de la paella, baja a fuego medio y sofríe los 14 g de ajo en el centro 40 segundos, sin que tome color.
Consejo: Apartar la carne al borde y sofreír el ajo en el centro es la maniobra clásica del arroz de paella y responde a la física del recipiente: la paella es más caliente en el centro, donde incide la llama, y considerablemente más fría en el perímetro. Así el conejo se mantiene templado sin seguir cocinándose mientras el ajo trabaja a la temperatura que necesita, por debajo de los 130 °C a los que amarga.
Paso 06
Añade los 150 g de tomate rallado al centro de la paella y cocina 10 minutos removiendo cada minuto, hasta que oscurezca a color teja y el aceite suba limpio. Retira del fuego, incorpora los 5 g de pimentón y remueve 10 segundos. Vuelve al fuego, añade el conejo desmenuzado del caldo, los 320 g de arroz bomba y nácaralo 2 minutos removiendo hasta que los bordes queden translúcidos.
Consejo: El pimentón entra siempre con la paella fuera del fuego: la capsantina y la capsorubina que le dan color se degradan por encima de 140 °C en apenas cinco segundos y el amargor resultante se reparte por todo el arroz sin posible corrección. El nacarado, por su parte, sella el grano con grasa y retrasa la salida de amilosa, que es exactamente lo que necesitas para que un arroz seco quede suelto en lugar de cremoso.
Paso 07
Vierte los 880 ml de caldo hirviendo con el azafrán y los 7 g de sal, reparte el arroz de un solo movimiento y hunde las 2 ramas de romero en un lateral. Mantén hervor fuerte 8 minutos girando la paella un cuarto de vuelta cada 2 minutos. Retira el romero, reparte los caracoles por la superficie y baja a fuego suave 8 minutos más, hasta que el caldo desaparezca.
Consejo: El romero se retira a los ocho minutos por una cuestión de dosis: sus aceites esenciales, principalmente cineol y alcanfor, se extraen muy rápido en medio acuoso caliente y a partir del décimo minuto pasan de perfumar a dominar, dejando un fondo alcanforado que tapa el azafrán y el conejo. Ocho minutos dan el aroma de monte que define este arroz de secano sin convertirlo en una infusión.
Paso 08
Sube el fuego al máximo los últimos 60 a 90 segundos, hasta oír un crepitar seco y oler a tostado, y retira de inmediato. Cubre la paella con un paño de lino y deja reposar 5 minutos exactos fuera del fuego. Destapa, comprueba que el grano está seco y suelto, y lleva la paella entera a la mesa sobre una tabla de roble, con un pincho de madera para los caracoles.
Consejo: El socarrat se guía por el oído: primero se oye burbujeo húmedo, después un crepitar seco y agudo, y ese es el momento exacto de apagar. Si aparece olor punzante en lugar de tostado dulce, ya hay pirólisis y el amargor sube por todo el arroz. Los cinco minutos bajo lino igualan la humedad entre el exterior saturado del grano y su corazón; el papel de aluminio, en cambio, condensa vapor y ablanda la costra.
Monastrell de Yecla, crianza corta
Yecla, Murcia
La Monastrell del Levante interior comparte paisaje con el plato y aporta fruta negra madura, un fondo balsámico de romero y tomillo silvestre y taninos firmes que aguantan la carne de caza suave del conejo. Su ligera nota terrosa enlaza con el amargor del caracol, un ingrediente que a la mayoría de los tintos frutales les queda grande. Servir a 15 °C.
Rosado de Navarra de Garnacha, sangrado
Navarra, España
Un rosado de Garnacha por sangrado tiene cuerpo suficiente para un arroz de secano y una acidez fresca que limpia la grasa del sofrito sin la estructura tánica que chocaría con el yodo terroso del caracol. Su fruta roja y su final ligeramente especiado acompañan al azafrán y al romero en el mismo registro. Servir a 11 °C.
Côtes du Rhône Villages
Valle del Ródano, Francia
El coupage de Garnacha, Syrah y Monastrell del Ródano meridional ofrece el mismo perfil de garriga que el romero del arroz: laurel, tomillo, pimienta y fruta negra madura. Es un maridaje de eco aromático más que de contraste, y su tanino medio no aplasta la carne magra del conejo. Servir a 16 °C.
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