Cigalas en tempura dorada y crujiente sobre plato de cerámica artesanal junto a un cuenco de romesco anaranjado, con luz natural entrando desde la izquierda.
JaponesaMedio45 minMariscos y Crustáceos

Cigala en Tempura con Salsa Romesco Ligera

La cigala (Nephrops norvegicus) es un marisco delicadísimo, y la tempura es quizá la técnica que mejor lo respeta: un rebozado finísimo y crujiente que sella la cola en segundos y la cuece en su propio vapor, manteniendo intacta esa carne dulce y jugosa. Frente a la ligereza casi ingrávida del rebozado japonés, ponemos un romesco aligerado —almendra, avellana, ñora y tomate asado— que aporta el fondo tostado y goloso de la cocina catalana sin apagar el marisco. Es un cruce de dos mundos que funciona porque ambos persiguen lo mismo: sacar lo mejor del producto con una técnica precisa. Crujiente por fuera, jugosa por dentro y con esa salsa que invita a mojar sin parar. Un bocado festivo que enamora a quien lo prueba, porque une la técnica más fina con el gesto goloso de rebañar el plato hasta la última cucharada.

Tiempo Total
45 min
Dificultad
Medio
Raciones
4 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 45 min
01

Paso 01

Prepara todo: asa tomates y ajos, tuesta los frutos secos si no lo están, hidrata la ñora, pela y seca las colas de cigala y ten la harina, la maicena y el agua con gas bien fría en la nevera. La tempura no espera a nadie.

Consejo: Todo el equipo de la masa —bol, varillas, agua— debe estar frío: cuanto más contraste con el aceite, más crujiente.

02

Paso 02

Tritura los tomates y ajos asados con la almendra, la avellana, la pulpa de ñora, el vinagre y el aceite en hilo hasta lograr una salsa emulsionada y untuosa. Rectifica de sal y reserva.

Consejo: Añade el aceite poco a poco y en hilo: así las proteínas de los frutos secos emulsionan la grasa y la salsa liga fina.

03

Paso 03

Seca a conciencia las colas con papel y sálalas ligeramente. Una superficie seca es imprescindible para que la masa se adhiera y el frito quede limpio.

Consejo: El agua superficial provoca salpicaduras y hace que el rebozado se despegue: sécalas más de lo que crees necesario.

04

Paso 04

Justo antes de freír, mezcla la yema con el agua con gas fría y añade la harina y la maicena de golpe, removiendo apenas con unos palillos o un tenedor. Deja grumos: no batas.

Consejo: Cuatro grumos son buena señal; sobrebatir desarrolla el gluten y el rebozado sale correoso.

05

Paso 05

Calienta el aceite a 175-180 °C. Comprueba con una gota de masa: debe bajar un poco y subir enseguida burbujeando, sin quemarse.

Consejo: Sin termómetro, un palillo de madera rodeado de burbujas finas indica el punto; si sale humo, te has pasado.

06

Paso 06

Pasa las colas por la masa dejando escurrir el exceso y fríelas en tandas pequeñas 1-2 minutos, hasta que estén doradas y crujientes pero pálidas, sin tostarse demasiado.

Consejo: No satures la sartén: demasiadas piezas bajan la temperatura del aceite y la tempura absorbe grasa en vez de sellarse.

07

Paso 07

Escurre sobre una rejilla —nunca amontonadas sobre papel— y sala en caliente. La rejilla mantiene el crujiente por todos lados.

Consejo: Salar recién sacadas fija mejor el sabor; sobre rejilla el vapor escapa y no reblandece la base.

08

Paso 08

Sirve las cigalas en tempura recién fritas sobre cerámica artesanal, con el romesco ligero en un cuenco al lado para mojar, y termina con un golpe de sal y ralladura de limón.

Consejo: Lleva a la mesa de inmediato: la tempura pierde su punto crujiente en cuestión de minutos.

#Japonesa#Medio#45 min#Mariscos y Crustáceos
Maridaje

Cava de Guarda Superior Brut Nature

D.O. Cava (Penedès)

La burbuja fina corta la fritura y refresca el paladar, mientras la crianza aporta cuerpo para el romesco tostado.

Xarel·lo

D.O. Penedès

Un blanco catalán con volumen y hierbas de monte que juega en casa con el romesco y sostiene el frito.

Riesling seco

Mosela (Alemania)

Su acidez vibrante y su punto cítrico aligeran la tempura y realzan el dulzor de la cigala.

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