Coca de Sant Joan horneada con crema pastelera, fruta confitada y pinones
Panadería y ReposteríaMedio5 h (1 h activa + 2 h primer levado + 1 h 30 min segundo levado + horneado)Panadería y Bollería

Coca de Sant Joan con Fruta Confitada

La coca de Sant Joan es el dulce que enciende la verbena del 23 de junio en Cataluña, Valencia y las Baleares: una masa enriquecida de tipo brioche, tierna y perfumada con ralladura de limón y agua de azahar, cubierta de cordones de crema pastelera, fruta confitada de colores, piñones y azúcar humedecido con anís. Desciende de las cocas planas medievales que se horneaban en el horno del pueblo aprovechando el rescoldo, y se comparte al aire libre con cava mientras arden las hogueras del solsticio. Es a la vez pastelería popular, calendario y rito colectivo: pocas piezas dicen tanto de una fecha concreta como esta.

Tiempo Total
5 h (1 h activa + 2 h primer levado + 1 h 30 min segundo levado + horneado)
Dificultad
Medio
Raciones
8 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 5 h (1 h activa + 2 h primer levado + 1 h 30 min segundo levado + horneado)
01

Paso 01

Templa los 100 ml de leche entera a 35 grados y disuelve dentro los 20 g de levadura fresca desmenuzada, removiendo hasta que no queden grumos. Pesa 400 g de harina de fuerza, 80 g de azúcar, 5 g de sal y 110 g de huevo batido. Ralla 6 g de piel de limón sin llegar a la parte blanca. Ten los 80 g de mantequilla en pomada a 20 grados y mide 15 ml de agua de azahar.

Consejo: La leche a 35 grados es la ventana en que la levadura arranca su metabolismo a máxima velocidad; por encima de 45 empiezan a morir las células y por debajo de 20 el arranque se vuelve tan lento que la masa nunca alcanza el volumen. La sal y el azúcar no se disuelven en esa leche porque, por presión osmótica, extraerían agua del interior de la levadura y la deshidratarían antes de tiempo: van directos a la harina.

02

Paso 02

Mezcla en el bol la harina, el azúcar, la sal, el huevo, la leche con la levadura, la ralladura de limón y el agua de azahar. Amasa 6 minutos hasta obtener una masa cohesionada y todavía áspera. Añade entonces los 80 g de mantequilla en pomada en cuatro tandas, esperando a que cada una se integre. Amasa 12 minutos más hasta que la masa esté lisa, elástica y se despegue limpia de las paredes.

Consejo: La mantequilla entra después y no antes por una razón mecánica: la grasa recubre las proteínas gliadina y glutenina e impide que formen los puentes disulfuro del gluten. Si la echas al principio, puedes amasar media hora y la masa seguirá rompiéndose. El punto correcto se comprueba con la prueba de la membrana: estira un trozo entre los dedos y debe hacerse translúcido sin romperse. Si se rasga antes, aún le faltan minutos.

03

Paso 03

Bolea la masa plegándola sobre sí misma y girándola hasta tensar la superficie. Colócala en un bol engrasado, tápala con film y déjala fermentar 2 horas a 24 grados, hasta que doble su volumen. Comprueba el punto hundiendo un dedo enharinado 2 cm: la huella debe recuperarse despacio y solo a medias, sin cerrarse del todo.

Consejo: Durante estas 2 horas la levadura fermenta los azúcares y libera dióxido de carbono, que queda atrapado en la red de gluten, y etanol, que reacciona con los ácidos de la masa formando ésteres de aroma afrutado. Ese fondo aromático es lo que distingue una coca fermentada de una masa rápida. El error típico es guiarse solo por el reloj: en una cocina a 30 grados la masa dobla en 70 minutos y si la dejas 2 horas sobrefermenta, pierde fuerza y se aplana al hornear.

04

Paso 04

Vuelca la masa sobre la mesa y desgasifícala presionando con las yemas de los dedos, sin amasar de nuevo. Estírala con las manos sobre papel de horno hasta formar un óvalo alargado de unos 40 por 20 cm y 1,5 cm de grosor, más grueso en los bordes. Traslada el papel con la masa a la bandeja del horno.

Consejo: La forma plana y alargada no es capricho: maximiza la relación entre superficie y volumen, de modo que la crema, la fruta y los piñones se reparten en una capa fina y cada bocado lleva de todo. Estira con los dedos y no con rodillo, porque el rodillo aplasta las burbujas grandes de forma irregular y deja zonas compactas que después salen densas. El grosor de 1,5 cm da margen para que el segundo levado alcance los 3 cm finales.

05

Paso 05

Tapa la coca con un paño limpio o film ligeramente engrasado y déjala levar 1 hora y media a 24 grados, hasta que esté visiblemente hinchada, esponjosa al tacto y haya alcanzado unos 3 cm de altura. Al presionar suavemente un borde con la yema, la masa debe ceder como una almohada y volver muy despacio a su sitio.

Consejo: El segundo levado reconstruye la estructura de gas después del desgasificado, pero con burbujas mucho más pequeñas y uniformes, y de ahí la miga fina y tierna. Si horneas sin él, la coca sale densa y correosa porque el gluten ya está tenso y el horno no tiene tiempo de expandirlo. Tapar es imprescindible: sin cubrir, la superficie se deshidrata y forma una piel seca que frena el crecimiento en el horno y agrieta la corteza.

06

Paso 06

Precalienta el horno a 180 grados. Introduce los 300 g de crema pastelera en una manga con boquilla lisa de 10 mm y escudilla cordones paralelos a lo largo del óvalo, separados 3 cm, sin llegar al borde. Clava los 150 g de fruta confitada cortada en tiras entre los cordones, presionando ligeramente, y esparce los 60 g de piñones por toda la superficie.

Consejo: La crema va sobre la masa ya levada y con el horno caliente porque su peso, unos 300 g repartidos, comprime la estructura de gas: cada minuto que pasa entre escudillar y hornear es masa que se hunde. Trabaja sin apoyar la mano en la coca. Los piñones se reparten sueltos y no se presionan porque su alto contenido en grasa, cerca del 68%, hace que se tuesten muy rápido: hundidos en la masa quedarían crudos y en la crema se hervirían.

07

Paso 07

Mezcla en un cuenco los 30 g de azúcar con los 10 ml de anís seco, removiendo con un tenedor hasta obtener una arena húmeda que se apelmace al apretarla pero se deshaga al soltarla. Espolvorea esa mezcla por toda la superficie de la coca, incluidos los bordes de masa desnuda, dejándola caer desde 20 cm de altura para repartirla de forma pareja.

Consejo: El azúcar humedecido se agrupa en granos mayores que, al superar los 160 grados en el horno, caramelizan en puntos aislados y dan el brillo y el crujido característicos; el azúcar seco se disuelve en la humedad de la superficie y desaparece sin dejar rastro. El anís aporta anetol, un compuesto aromático que se fija a la grasa de la mantequilla y perfuma la miga entera. El error típico es empapar de más: el azúcar se vuelve jarabe y forma placas duras.

08

Paso 08

Hornea a 180 grados en la parte media durante 20 a 25 minutos, hasta que la masa esté dorada, los piñones tostados y la crema cuajada y con manchas doradas. Si a los 15 minutos la fruta confitada se oscurece demasiado, cubre la coca con papel de aluminio. Pasa la coca con el papel a una rejilla y deja enfriar al menos 30 minutos antes de cortarla.

Consejo: La fruta confitada lleva hasta un 70% de azúcar y empieza a caramelizar y amargar mucho antes que la masa: el aluminio corta la radiación directa del techo del horno sin frenar la cocción por convección. Enfriar sobre rejilla y no en la bandeja evita que el vapor atrapado bajo la base condense y reblandezca la coca. Cortarla caliente es el error típico: la crema aún no ha gelificado del todo y se derrama por el corte.

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Maridaje

Cava Brut

Penedès, España

El cava es el compañero inseparable de la coca en la noche de Sant Joan; su burbuja y frescura equilibran el dulzor y la crema.

Moscatel de grano menudo

Cataluña, España

Dulce y aromático, con notas florales que dialogan con el agua de azahar y la fruta confitada.

Cava Rosado Semi

Penedès, España

Con un punto de dulzor y fruta roja, acompaña la verbena y la coca con alegría festiva.

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