Cocido madrileño en tres vuelcos sobre fuentes de cerámica gris piedra: sopera con fideos, garbanzos con repollo, zanahoria y patata, y carnes troceadas.
MadrileñaMedio15 h 30 min (1 h 15 activas + 12 h de remojo + 3 h de cocción a hervor mínimo)Sopas, Caldos y Cremas

Cocido Madrileño Tradicional en Tres Vuelcos

El cocido madrileño es un puchero de garbanzos, carnes, tocino y verduras que se cuece despacio toda una mañana y se sirve en tres vuelcos: primero la sopa de fideos hecha con el caldo, después los garbanzos con las verduras y al final las carnes. Desciende de la olla podrida castellana y de la adafina de los judíos sefardíes, y en Madrid quedó fijado en el siglo XIX como plato de casa de comidas y de domingo. Lo que separa un cocido de caldo claro y profundo de uno turbio y graso son tres decisiones que se toman en la primera media hora: arrancar las carnes en agua fría, meter los garbanzos en malla cuando el agua ya hierve y no dejar que la olla pase nunca de un hervor mínimo. El resto es tiempo, espumadera y una olla grande.

Tiempo Total
15 h 30 min (1 h 15 activas + 12 h de remojo + 3 h de cocción a hervor mínimo)
Dificultad
Medio
Raciones
6 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 15 h 30 min (1 h 15 activas + 12 h de remojo + 3 h de cocción a hervor mínimo)
01

Paso 01

La víspera, pon los garbanzos en un cuenco con agua tibia que los cubra tres dedos y una pizca de sal, y déjalos 12 horas a temperatura ambiente. El día del cocido, dispón sobre la mesa el morcillo, la gallina, los huesos, el tocino y la punta de jamón; pela las zanahorias y las patatas; separa las hojas del repollo y ten a mano la malla, la espumadera y una olla de ocho litros.

Consejo: El agua tibia acelera la entrada de agua por el hilo del garbanzo y el sodio de la sal desplaza el calcio de la piel, que se ablanda. Con agua fría y sin sal pierde tiempo y sale más duro.

02

Paso 02

Coloca en la olla el morcillo, la gallina, los huesos, el tocino y la punta de jamón y cubre con cuatro litros de agua fría. Arrima al fuego medio y espera a que se acerque al hervor sin remover. Conforme suba la espuma gris a la superficie, retírala con la espumadera hasta que el caldo quede limpio y solo suban burbujas pequeñas.

Consejo: En frío, las proteínas solubles de la carne coagulan despacio y forman una espuma gruesa que se recoge entera. Si el agua ya hierve al meter la carne, esa espuma se dispersa y enturbia el caldo.

03

Paso 03

Escurre los garbanzos, mételos en la malla y ciérrala holgada para que tengan sitio al hincharse. Cuando el caldo hierva de verdad, sumerge la malla, espera a que recupere el hervor y baja la llama al mínimo. La superficie debe temblar con alguna burbuja suelta, nunca borbotear. Tapa a medias y cuece entre dos horas y media y tres, espumando de vez en cuando.

Consejo: El colágeno de huesos y morcillo se convierte en gelatina entre 70 y 90 grados, y necesita horas. Un borbotón no acelera nada: emulsiona la grasa en el caldo y lo vuelve turbio y pesado.

04

Paso 04

Mientras cuece la olla grande, pon dos cazos al fuego. En uno, cubre el chorizo y la morcilla con agua fría, lleva a hervor suave y cuécelos 25 minutos; escurre y reserva. En otro, hierve las hojas de repollo cortadas en tiras anchas en agua con sal 15 minutos, hasta que estén tiernas; escurre bien apretando en un colador y reserva.

Consejo: Cocidos aparte, el pimentón y la grasa del chorizo no tiñen el caldo y la morcilla, si se abre, no lo ensucia. El repollo suelta un sulfuro que amargaría la sopa si se cociera con todo.

05

Paso 05

Cuando falte una hora, añade a la olla las zanahorias enteras y las patatas en dos mitades. Prepara la pelota: remoja el pan en un poco de caldo, escúrrelo, mézclalo con el huevo, un diente de ajo picado fino, perejil y una pizca de sal, y forma un rulo compacto con las manos húmedas. Cuando falte media hora, deslízalo en el caldo junto a las verduras y sigue a hervor mínimo.

Consejo: Patata y zanahoria en la última hora quedan enteras y no espesan el caldo con su almidón. La pelota cuaja por coagulación del huevo y absorbe caldo mientras se cuece, por eso va con tiempo justo.

06

Paso 06

Diez minutos antes de servir, pon una sartén amplia al fuego con tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra y los tres dientes de ajo restantes en láminas. Cuando el ajo dore por los bordes, retira la sartén del fuego, añade el pimentón, remueve dos segundos y vuelca enseguida el repollo escurrido. Devuelve al fuego y rehoga tres minutos, salando al final.

Consejo: El pimentón se quema en segundos por encima de 130 grados y amarga. Fuera del fuego y con el repollo encima de inmediato, se disuelve en el aceite y tiñe sin tostarse.

07

Paso 07

Saca de la olla las carnes, la pelota, las verduras y la malla de garbanzos a una bandeja y tápalos. Cuela el caldo por un chino fino a otra olla, retira con un cucharón la grasa que flota y pruébalo de sal. Mide un litro y medio, llévalo a hervor sobre la placa con llama y cuece los fideos cabellín tres o cuatro minutos, hasta que estén tiernos.

Consejo: El fideo fino se pasa en un minuto. Cuécelo justo antes de sentarse y sirve la sopa enseguida, porque sigue absorbiendo caldo en la sopera y en diez minutos se convierte en pasta.

08

Paso 08

Sirve el primer vuelco: la sopa de fideos en una sopera gris piedra. Abre la malla y vuelca los garbanzos en una fuente honda con las zanahorias en rodajas gruesas, las patatas, el repollo rehogado y la pelota en rodajas. En una tercera fuente, trocea el morcillo, la gallina sin piel, el tocino, el chorizo y la morcilla, y saca el tuétano del hueso sobre la carne. Lleva los vuelcos a la mesa por ese orden.

Consejo: Una salsa de tomate frito con una pizca de comino molido, servida aparte, corta la grasa de las carnes y refresca el garbanzo. No es obligatoria, pero en las casas de comidas de Madrid nunca faltó.

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Maridaje

Garnacha joven de Vinos de Madrid

San Martín de Valdeiglesias, Comunidad de Madrid, España

El maridaje de proximidad y el más lógico. Una garnacha de viñas viejas en granito, sin madera o con muy poca, da fruta roja fresca, tanino ligero y una acidez que limpia la grasa del tocino y del chorizo sin pelearse con el caldo. Se sirve algo fresco, a 14 o 15 grados, y acompaña los tres vuelcos sin cansar, que es lo que se le pide a un vino de cocido.

Rioja Reserva de tempranillo

Rioja Alta, La Rioja, España

El registro de crianza para el tercer vuelco. Un reserva con tres años entre barrica y botella trae tanino pulido, cuero, tabaco y fruta madura, y esa estructura sostiene el morcillo gelatinoso, la gallina y la morcilla sin quedarse corto. La acidez del tempranillo en Rioja Alta sigue viva y evita que el conjunto pese. A 16 grados y abierto media hora antes.

Manzanilla pasada

Sanlúcar de Barrameda, Andalucía, España

La sorpresa, y la que mejor va con la sopa. Un vino generoso de crianza biológica prolongada, seco, salino y con la nota de almendra amarga que deja el velo de flor, hace de la sopa de fideos un consomé de mesa grande. Su acidez volátil baja y su punto oxidativo abrazan el caldo de gallina y jamón. Se sirve frío, a 8 grados, y se puede seguir con él hasta los garbanzos.

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