
Mollejas de Cordero con Ajo Tierno y Limón
Las mollejas de cordero con ajo tierno y limon son casqueria fina en estado puro: un salteado rapido, luminoso y primaveral que respeta el producto sin disfrazarlo. La molleja es el timo del cordero lechal, una glandula de textura cremosa y delicada, muy distinta de cualquier musculo. Su encanto esta en esa cremosidad interior, fruto de una composicion rica en grasa fina y colageno tierno, que contrasta con la costra dorada que buscamos por fuera. El secreto no esta tanto en la coccion como en la preparacion: hay que desangrar las mollejas en agua fria, blanquearlas para que se afirmen y limpiarlas de telillas antes de dorarlas a fuego vivo. Sobre ellas, el ajo tierno aporta un verdor suave y aliaceo mucho mas delicado que el ajo seco, y un golpe de limon al final aligera toda la grasa y despierta el plato. Es un bocado de tapeo elegante, de esos que convencen incluso a quienes dicen no gustarles la casqueria, porque juega con el contraste entre lo crujiente y lo untuoso.
Preparación Paso a Paso
8 pasos · 1 h 30 min (incluye desangrado)Mise en place
Pon los 600 g de mollejas a desangrar en agua fría con los 200 ml de leche y un chorro de limón durante al menos una hora, cambiando el agua dos veces, hasta que salgan pálidas y sin restos rosados. Este remojo no es opcional: extrae la sangre residual, que es la responsable del sabor metálico y del color grisáceo que echa atrás a mucha gente.
Consejo: El desangrado con leche suaviza el sabor y deja las mollejas de un color limpio y apetecible.
Blanquear las mollejas
Lleva agua a ebullición con una pizca de sal y blanquea las mollejas 3 o 4 minutos. Escúrrelas y pásalas de inmediato a un bol con agua y hielo. Ese blanqueado y el corte en frío cumplen dos funciones: firman la textura para poder limpiarlas sin que se deshagan, y contraen las telillas para que se desprendan solas.
Consejo: El bano de hielo detiene la coccion en seco y afirma la pieza para poder limpiarla.
Limpiar y trocear
Retira con cuidado las telillas, venillas y la grasa dura de la superficie, tirando de ellas con los dedos ahora que se separan con facilidad. Trocea las mollejas en piezas de bocado y sécalas muy bien con papel sin aplastarlas. La humedad que quede impedirá que se forme costra y las cocerá al vapor en la sartén.
Consejo: Las telillas encogen al calor y amargan; quitarlas es lo que separa una molleja fina de una tosca.
Dorar las mollejas
Calienta bien las 4 cucharadas de aceite en una sartén amplia hasta que ondule. Echa las mollejas en una sola capa y no las toques: déjalas dorar hasta que formen costra y se despeguen solas del fondo, que es la señal de que están selladas. Si intentas moverlas antes, se agarran y se rompen. Entonces dales la vuelta.
Consejo: Sarten llena y fria igual a molleja cocida y gris; poca cantidad y aceite caliente igual a costra dorada.
Añadir ajos
Añade los dos manojos de ajo tierno troceado y los dos dientes de ajo laminados. Saltea un par de minutos moviendo la sartén, hasta que el ajo tierno se ablande y perfume sin llegar a quemarse. El ajo tierno es delicado y dulce, y su gracia está en que quede al dente y verde, no deshecho.
Consejo: El ajo tierno es delicado: se anade al final para que aromatice sin volverse amargo.
Evaporar el vino
Vierte los 50 ml de vino blanco, sube el fuego y deja evaporar el alcohol un minuto raspando el fondo con la espátula para recoger los jugos dorados que han dejado las mollejas. Ahí está concentrado el sabor del sellado, y si no lo recuperas ahora se quedará pegado y quemado en la sartén.
Consejo: El vino deglasa la sarten y recoge todo el sabor tostado pegado al fondo.
Sazonar y perfumar
Retira del fuego, exprime el zumo del limón por encima y añade el perejil picado. La acidez del limón es imprescindible en la casquería grasa: corta la untuosidad de la molleja y refresca el bocado. Rectifica de sal y pimienta y mezcla con suavidad para no deshacer las piezas.
Consejo: El limon se anade fuera del fuego para conservar su frescura y no cocer su amargor.
Emplatar y servir
Sirve las mollejas recién salteadas, doradas por fuera y cremosas por dentro, con el ajo tierno alrededor y unas escamas de sal por encima. Es un plato que no admite espera: pasados unos minutos la costra se ablanda con el jugo y pierde justo el contraste que la hace grande.
Consejo: Sirvelas al momento: la gracia esta en el contraste entre la costra crujiente y el interior cremoso.
Albarino
D.O. Rias Baixas
Su acidez marcada y sus notas citricas cortan la untuosidad de la molleja y refuerzan el toque de limon del plato.
Verdejo
D.O. Rueda
Fresco y aromatico, con fondo de hinojo y citrico, acompana el ajo tierno sin taparlo.
Fino
D.O. Jerez-Xeres-Sherry
Seco, salino y punzante, su crianza bajo velo de flor realza la casqueria y limpia el paladar entre bocados.
Galería
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