
Perdiz Estofada con Coles de Bruselas y Panceta
La perdiz roja es la reina de la caza menor española: carne magra, oscura y de sabor profundo que el estofado lento vuelve tierna y jugosa. Aquí se dora primero para fijar el sabor por reacción de Maillard y se brasea con vino tinto, mirepoix y bayas de enebro, la especia clásica de la caza. Se acompaña de coles de Bruselas salteadas con panceta crujiente, cuyo amargor tostado y punto graso equilibran la intensidad del guiso.
Preparación Paso a Paso
8 pasos · 2 h 30 min (30 min activa + 2 h de estofado)Paso 01
Mise en place e inicio: reunir y pesar todos los ingredientes. Salpimentar las perdices por dentro y por fuera y bridarlas con hilo para que mantengan la forma en el estofado. Enharinarlas ligeramente y sacudir el exceso. Pelar y picar la cebolla, la zanahoria y el ajo en mirepoix pequeña, y separar la panceta en lardones.
Consejo: Enharinar ligeramente ayuda a dorar y espesa después la salsa, pero sacude bien el exceso o el guiso quedará pastoso y con sabor a harina cruda.
Paso 02
Dorar las perdices: calentar el aceite en la cazuela de hierro a fuego medio-alto y dorar las perdices por todas sus caras hasta que tomen un color tostado uniforme, 8-10 minutos. Retirar y reservar. Este sellado construye el sabor de fondo del guiso.
Consejo: No amontones ni muevas las perdices antes de tiempo: necesitan contacto pleno con el metal caliente para dorar. Si la cazuela está llena, dóralas de una en una.
Paso 03
Hacer el sofrito: en la misma grasa, dorar los lardones de panceta hasta que suelten su grasa. Añadir la cebolla, la zanahoria y el ajo y pochar a fuego medio 8-10 minutos hasta que estén blandos y dorados, raspando los jugos del fondo. Incorporar el tomate concentrado y sofreírlo 2 minutos para que pierda la acidez.
Consejo: Sofríe el tomate concentrado hasta que oscurezca y huela dulce: ese paso elimina su acidez cruda y aporta color y profundidad a la salsa.
Paso 04
Desglasar con el vino: verter el vino tinto y subir el fuego para que hierva y evapore el alcohol, raspando bien el fondo de la cazuela. Reducir a la mitad, unos 5 minutos. Añadir el laurel, el tomillo y las bayas de enebro ligeramente machacadas para que liberen su aroma.
Consejo: Machaca las bayas de enebro con el lomo del cuchillo antes de añadirlas: rotas sueltan sus aceites resinosos, la firma aromática de los platos de caza.
Paso 05
Estofar: devolver las perdices a la cazuela y cubrir con el caldo caliente hasta casi taparlas. Llevar a un hervor suave, tapar y cocer a fuego muy bajo 1 hora y 30 minutos a 2 horas, girándolas a media cocción, hasta que la carne esté muy tierna y se separe del hueso.
Consejo: El líquido debe temblar, nunca borbotear. Un hervor fuerte endurece las fibras de la carne magra; el calor suave y largo es lo que la funde.
Paso 06
Saltear las coles de Bruselas: mientras estofa, cortar las coles por la mitad y blanquearlas 3 minutos en agua con sal; escurrir. En una sartén, dorar los dados de panceta hasta crujientes, añadir la mantequilla y saltear las coles con la cara cortada hacia abajo hasta que caramelicen y estén tiernas. Salpimentar.
Consejo: Blanquear primero fija el verde y suaviza el amargor; el salteado posterior carameliza sus azúcares. Sin blanquear, se queman por fuera y quedan crudas por dentro.
Paso 07
Terminar la salsa: retirar las perdices con cuidado y reservarlas al calor. Colar la salsa por un chino presionando las verduras para extraer todo el jugo, y reducirla a fuego medio hasta que nape la cuchara. Rectificar de sal y pimienta.
Consejo: Colar y reducir concentra el sabor y da brillo a la salsa. Si la quieres más ligada, machaca parte de la verdura del colador e incorpórala; si la prefieres fina, descártala.
Paso 08
Emplatar: retirar el hilo de las perdices y colocarlas en el plato. Napar con la salsa reducida y disponer al lado las coles de Bruselas salteadas con la panceta crujiente. Terminar con unas hojas de tomillo fresco. Servir de inmediato, bien caliente.
Consejo: Sirve la perdiz entera o abierta en dos mostrando la carne braseada. Napa con la salsa justo antes de llevar a la mesa para que llegue brillante y caliente.
Ribera del Duero Reserva (Tempranillo)
Ribera del Duero, España
Tinto con estructura y crianza, de fruta negra madura y taninos firmes que sostienen la intensidad del estofado de caza y su salsa de vino.
Châteauneuf-du-Pape (Garnacha)
Ródano Sur, Francia
Ensamblaje mediterráneo especiado, con notas de garriga y hierbas que dialogan con el enebro y el tomillo del guiso y aportan calidez frutal.
Barolo (Nebbiolo)
Piamonte, Italia
Nebbiolo austero y tánico, de aromas de rosa seca, alquitrán y setas; su acidez y sus taninos cortan la untuosidad de la panceta y realzan el sabor terroso de la perdiz.
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