Presa ibérica a la brasa en tabla de roble: lonchas jugosas de cerdo ibérico rosado con costra ahumada, napadas con chimichurri de cilantro verde.
EspañolaMedio30 min (+ reposo)Carnes y Guisos

Presa Ibérica al Josper con Chimichurri de Cilantro

La presa es una de las joyas del cerdo ibérico: una pieza plana de unos 500 a 700 gramos que se extrae de la parte alta de la paleta, entre el cabecero de lomo y el hueso, con una infiltración de grasa que ninguna otra parte del animal iguala. Se marca en el Josper, el horno de brasa de carbón creado en Girona en los años sesenta que alcanza temperaturas de parrilla dentro de una cámara cerrada, y por eso sale con costra ahumada y el interior rosado y untuoso. Se sirve en lonchas gruesas cortadas contra la fibra y bañadas con un chimichurri de cilantro, versión aromática de la salsa cruda del Río de la Plata, cuya acidez y picante cortan la grasa. Producto ibérico y fuego, sin más intermediarios.

Tiempo Total
30 min (+ reposo)
Dificultad
Medio
Raciones
4 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 30 min (+ reposo)
01

Paso 01

Saca los 600 g de presa de la nevera 45 minutos antes y déjala sobre una rejilla, destapada, hasta que el centro ronde los 18 °C. Sécala por las dos caras con papel de cocina hasta que la superficie quede mate. Pica 40 g de cilantro con sus tallos tiernos, 15 g de ajo y 10 g de guindilla roja sin semillas, todo a cuchillo bien afilado. Ten a mano los 50 ml de vinagre y los 120 ml de aceite. Enciende el Josper o la brasa con antelación para que el carbón esté cubierto de ceniza blanca.

Consejo: Atemperar importa aquí más que en cualquier otra carne por la composición de la grasa. La del cerdo ibérico de bellota tiene alrededor de un 55 % de ácido oleico, el mismo del aceite de oliva, y eso hace que funda a temperaturas bajas, en torno a 30-33 °C, en lugar de mantenerse dura como el sebo de vacuno. Con la presa a 4 °C tendrías que dar tanto tiempo de fuego para que ese interior fundiera que la superficie ya estaría seca y gris. Y se seca la carne porque cada gramo de agua superficial consume unos 2.257 julios en evaporarse, energía que se resta del dorado: la carne mojada nunca llega a los 140 °C que necesita la Maillard.

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Paso 02

Pon en un cuenco los 40 g de cilantro, los 15 g de ajo y los 10 g de guindilla picados. Añade los 4 g de sal fina y los 50 ml de vinagre de vino tinto y remueve; deja actuar 10 minutos. Incorpora entonces los 120 ml de aceite de oliva virgen extra en tres veces, batiendo con tenedor entre cada adición, hasta obtener una salsa suelta de color verde intenso en la que las hierbas queden en suspensión y no en el fondo. Deja reposar tapado un mínimo de 30 minutos a temperatura ambiente.

Consejo: El orden tiene su lógica química. El vinagre entra antes que el aceite porque la sal y el agua ácida extraen de las hierbas y del ajo los compuestos hidrosolubles, y porque el ajo picado necesita unos minutos para que su enzima aliinasa convierta la aliína en alicina, responsable del picor. Solo después llega el aceite, que disuelve los volátiles liposolubles del cilantro, sobre todo el decanal y el dodecenal, los aldehídos que le dan ese aroma tan característico. Nunca uses batidora: al triturar las hojas rompes los cloroplastos, se liberan las lipoxigenasas y la salsa vira a verde pardo con un regusto a hierba cortada en pocos minutos.

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Paso 03

Sala la presa por la primera cara con 4 g de sal gruesa justo antes de ponerla al fuego. Colócala sobre la parrilla en la zona de brasa más fuerte, a unos 300 °C, y no la toques durante 4 minutos. Comprueba levantando una esquina con las pinzas: debe haberse formado una costra oscura y homogénea, con las marcas de la parrilla bien definidas, y la pieza debe despegarse sola sin dejar fibras pegadas al hierro.

Consejo: En la brasa el calor llega sobre todo por radiación infrarroja, que penetra directamente los primeros milímetros de la carne y por eso dora mucho más rápido que una sartén, donde el calor viaja por conducción. Además, la grasa que gotea sobre el carbón se piroliza y devuelve en el humo compuestos fenólicos como el guayacol y el siringol, los mismos responsables del sabor a ahumado: ese humo es un ingrediente y no un accidente. Mover la pieza cada poco es el error típico, porque cada vez que la despegas del hierro interrumpes la Maillard y la reinicias desde cero, con el síntoma visible de una carne pálida y con marcas dobles y difusas.

04

Paso 04

Da la vuelta a la presa con las pinzas, sin pincharla nunca, y sala la cara nueva con los otros 4 g de sal gruesa. Marca de 3 a 4 minutos más, hasta obtener la misma costra oscura. Si tienes termómetro, pincha por el canto hasta el centro y retira cuando marque entre 55 y 58 °C, contando con que subirá durante el reposo. Sin termómetro, la carne debe ceder al presionarla con el dedo como la base del pulgar con la mano relajada.

Consejo: El punto se juega entre dos temperaturas concretas. La miosina desnaturaliza entre 50 y 55 °C y da la textura firme y jugosa que buscas; la actina lo hace hacia los 66-70 °C y ahí las fibras se contraen con fuerza y expulsan su agua, dejando la presa seca y granulosa por muy infiltrada que esté. La ventana útil son esos 58-62 °C finales. Retirar a 55-58 °C no es quedarse corto, es contar con la cocción residual: el calor acumulado en la costra sigue viajando hacia el centro y sube entre 3 y 5 °C durante el reposo. Y no pinches nunca con tenedor, cada agujero es un canal de fuga para el jugo.

05

Paso 05

Pasa la presa a una rejilla colocada sobre una tabla o bandeja, con la cara más dorada hacia arriba, y déjala reposar 6 minutos en un sitio templado y sin corrientes. No la tapes con papel de aluminio apretado. Si te fijas, durante el primer minuto la pieza seguirá crepitando y al final del reposo estará en calma, con la superficie brillante y un charco mínimo de jugo debajo, señal de que ha retenido lo importante dentro.

Consejo: El reposo funciona por dos mecanismos que suelen contarse mal. Al bajar la temperatura del músculo, la red de proteínas coaguladas se relaja y deja de comprimir el jugo hacia el centro, así que la presión interna cae y al cortar se pierde bastante menos líquido. A la vez, la grasa del ibérico, fundida a más de 60 °C, se espesa al enfriarse hacia los 50 °C y deja de escurrirse. La rejilla evita el error clásico: sobre un plato liso, la cara inferior queda en contacto con su propio jugo caliente, el vapor reblandece la costra y en cinco minutos pierdes todo el crujiente que has ganado en el fuego.

06

Paso 06

Localiza la dirección de la fibra mirando la superficie de la pieza y coloca el cuchillo perpendicular a ella. Corta lonchas de 1 a 1,5 cm al bies, inclinando la hoja unos 45 grados, con un solo movimiento largo de arrastre y sin serrar. Deben salir entre ocho y diez lonchas que muestren el interior rosado con las vetas blancas de grasa infiltrada bien visibles. Recoloca las lonchas sobre la tabla manteniendo la forma original de la pieza.

Consejo: Cortar contra la fibra reduce la longitud de las fibras musculares que la mandíbula tiene que romper: en lugar de masticar hebras de varios centímetros, trabajas con segmentos de uno o dos milímetros, y esa diferencia mecánica se percibe directamente como ternura. El corte al bies añade superficie de exposición y hace la loncha más ancha con el mismo grosor, lo que además reparte mejor el chimichurri. Serrar con la punta es el error habitual, porque desgarra las fibras y abre canales por donde se escapa el jugo; el cuchillo debe estar muy afilado y hacer todo el recorrido en una sola pasada.

07

Paso 07

Remueve el chimichurri, que se habrá separado durante el reposo, hasta volver a ver las hierbas repartidas. Riega las lonchas con unas cuatro cucharadas, dejándolo caer por el corte de cada una para que penetre entre ellas, y reserva el resto. La carne debe quedar brillante y con el verde visible, nunca sumergida en salsa. Añade también una cucharada de los jugos que hayan quedado en la tabla, que llevan la grasa fundida y todo el sabor del marcado.

Consejo: El chimichurri se separa siempre y no es un defecto: es una emulsión temporal sin ningún emulsionante, solo aceite disperso a la fuerza en agua ácida, y la física la deshace en minutos por diferencia de densidad. Basta removerla. Al caer sobre carne a unos 55 °C, el aceite baja de viscosidad, se extiende por la superficie y libera de golpe los volátiles del cilantro y el ajo, que llegan a la nariz por vía retronasal. Ahogar la carne es el error, porque los 50 ml de vinagre en contacto prolongado desnaturalizan las proteínas de la superficie y la vuelven pálida y ligeramente harinosa, como escabechada.

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Paso 08

Presenta las lonchas sobre la tabla de roble y espolvorea los 4 g de sal en escamas y los 2 g de pimienta negra recién molida sobre la superficie de corte, nunca antes de laminar. Coloca al lado un cuenco con el chimichurri restante para que cada comensal se sirva. Lleva la tabla a la mesa de inmediato, mientras las lonchas siguen por encima de 50 °C y la grasa infiltrada permanece fundida y brillante.

Consejo: Servir al momento no es prisa de cocinero: la grasa oleica del ibérico funde en torno a 30-33 °C, así que en cuanto la loncha baja de esa temperatura vuelve a solidificar y el bocado pasa de untuoso a ceroso, con esa película que se pega al paladar. La tabla de roble ayuda porque la madera es mala conductora y roba mucho menos calor que la porcelana fría. La sal en escamas se pone al final y en superficie porque son cristales laminares que se disuelven despacio: no salan el conjunto, estallan puntualmente en la lengua y crean contraste. Molida se disolvería en el jugo y solo dejaría la carne salada.

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Maridaje

Ribera del Duero Crianza (Tempranillo)

Ribera del Duero, España

Fruta madura y barrica con taninos redondos que acompañan la grasa del ibérico a la brasa y hacen eco de las notas ahumadas.

Mencía del Bierzo

Bierzo, Castilla y León

Fruta fresca y toque mineral con taninos vivos que cortan la untuosidad del cerdo ibérico y dialogan con el chimichurri.

Rueda Verdejo

Rueda, España

Alternativa en blanco: fresco y con hierba, acompaña el cilantro del chimichurri y aligera un corte graso.

Galería

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