
Salsa Roquefort con Nueces Caramelizadas
El rey de los quesos azules convertido en una de las salsas más golosas de la cocina francesa. El Roquefort AOP —curado en las cuevas de Combalou, donde el Penicillium roqueforti dibuja sus vetas azul verdosas— se funde despacio en nata con un fondo de chalota y un chorro de Oporto tawny, cuyas notas de caramelo y frutos secos doman la sal punzante del queso. Por encima, nueces del Périgord caramelizadas en miel que aportan crujiente y un dulzor tostado. El contraste es el juego: salado e intenso contra dulce y crujiente, cremoso contra textura. Perfecta napando un solomillo, unos ñoquis, una pechuga de pollo o unas simples endivias.
Preparación Paso a Paso
6 pasos · 15 minPaso 01
Carameliza las nueces: trocea las 60 g de nueces del Périgord y tuéstalas en una sartén seca a fuego medio 2 minutos, hasta que huelan. Añade la miel de acacia y remueve hasta que las envuelva y burbujee; extiéndelas sobre papel de horno para que enfríen y queden crujientes.
Consejo: Las nueces tostadas antes de caramelizar desarrollan un sabor a fruto seco que la miel sola no da.
Paso 02
Pocha la chalota: funde la mantequilla en un cazo a fuego suave y pocha la chalota muy picada 3-4 minutos, hasta que esté transparente y sin tomar color.
Consejo: Picada muy fina se funde en la salsa; gruesa, da una textura desagradable.
Paso 03
Añade el Oporto tawny y redúcelo a la mitad a fuego vivo, hasta que quede un jarabe aromático.
Consejo: El tawny aporta caramelo y frutos secos que equilibran la sal del Roquefort; un ruby sería demasiado frutal.
Paso 04
Baja el fuego, añade la nata y caliéntala sin que llegue a hervir. Incorpora el Roquefort desmenuzado en trozos irregulares y remueve para que se funda.
Consejo: En trozos irregulares se funde de forma no uniforme: esa irregularidad es la personalidad de la salsa.
Paso 05
Cuece a fuego suave 3-4 minutos, removiendo, hasta que la salsa nape la cuchara. Prueba antes de rectificar de sal.
Consejo: Probar antes de salar es obligatorio: el Roquefort ya aporta casi toda la sal necesaria.
Paso 06
Sirve la salsa caliente sobre la carne, la pasta o la verdura y corónala con las nueces caramelizadas justo al emplatar, para que lleguen crujientes.
Consejo: Las nueces al final: dentro de la salsa se ablandarían y perderían el crujiente.
Sauternes
Burdeos, Francia
El maridaje clásico del queso azul: el dulzor botritizado del Sauternes, con miel y albaricoque, envuelve la sal punzante del Roquefort en un contraste dulce-salado de manual, y su acidez impide que empalague.
Oporto Tawny 10 años
Douro, Portugal
Servido algo fresco, su crianza oxidativa aporta caramelo, avellana y ciruela pasa que hacen eco de las nueces caramelizadas y suavizan la potencia del azul; el mismo espíritu del tawny que reduce en la salsa.
Tokaji Aszú 5 Puttonyos
Tokaj, Hungría
La elección del sumiller. La acidez alta del Furmint equilibra el Roquefort y las nueces mejor que el Sauternes, con notas de albaricoque, azafrán y miel de acacia que dialogan con el queso azul sin el carácter oxidativo del tawny.
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