
Salsa Satay de Cacahuete con Leche de Coco
El icono líquido del Sudeste Asiático: la salsa de cacahuete que acompaña a los pinchos satay en los puestos callejeros de Tailandia, Malasia e Indonesia, aquí en su versión más aromática y compleja, lejos de las cremas dulzonas de bote. Su base es pasta de cacahuete tostado y leche de coco, despertada con pasta de curry rojo tostada y el trío aromático tailandés —lemongrass, jengibre y ajo—. El equilibrio, como en toda la cocina thai, es la clave: la salsa de pescado (nam pla) pone lo salado, el azúcar de palma lo dulce, la lima lo ácido y el curry el picante, hasta que ninguno domina. Cremosa, picante, ácida y con fondo umami, es perfecta con pinchos de pollo, verduras a la brasa o gyozas.
Preparación Paso a Paso
6 pasos · 20 minPaso 01
Prepara los aromáticos: machaca el tallo de lemongrass con el lado plano del cuchillo y pica muy fino solo la parte blanca y tierna. Ralla el jengibre y el ajo.
Consejo: La parte blanca del lemongrass concentra el aroma; la verde es fibrosa y sabe a poco.
Paso 02
Tuesta la pasta de curry rojo en una sartén sin aceite a fuego medio 1-2 minutos, removiendo, hasta que suelte su aroma y se oscurezca ligeramente.
Consejo: Tostarla intensifica sus aromas; cruda da una salsa de sabor áspero.
Paso 03
Añade la leche de coco a la pasta de curry tostada, mezcla bien y lleva a un hervor suave, hasta que la grasa del coco empiece a aflorar y brillar en la superficie.
Consejo: Que la grasa del coco se separe es la señal de que está en su punto para seguir.
Paso 04
Incorpora el lemongrass, el jengibre y el ajo y cuece 3 minutos. Añade la pasta de cacahuete y remueve con energía hasta que se disuelva por completo y la salsa quede lisa.
Consejo: Disuelve bien el cacahuete: los grumos cocinan de forma irregular.
Paso 05
Equilibra: añade la salsa de pescado, el azúcar de palma y el zumo de lima. Prueba y ajusta hasta que convivan los cuatro sabores —salado, dulce, ácido y picante— sin que ninguno mande. Si espesa mucho, aflójala con un poco de agua.
Consejo: El equilibrio de los cuatro sabores es el alma de la cocina thai; si falta uno, la salsa queda plana.
Paso 06
Retira del fuego y termina con el aceite de sésamo tostado, fuera del calor, para conservar su aroma. Sirve templada con pinchos de pollo, verduras o gyozas.
Consejo: El sésamo siempre fuera del fuego: sus aromas son volátiles y se pierden con el calor.
Riesling Spätlese
Mosela, Alemania
El dulzor residual y la acidez cortante del Riesling Spätlese domestican el picante del curry y realzan el cacahuete y el coco; sus notas de manzana y lima refrescan cada bocado sin taparlo.
Cerveza Singha (bien fría)
Tailandia
La opción de puesto callejero: una lager tailandesa fría, seca y ligera limpia el paladar de la untuosidad del coco y del picante, y acompaña la salsa como en su tierra de origen.
Gewürztraminer Vendanges Tardives
Alsacia, Francia
La elección del sumiller. Sus terpenos (linalool, geraniol) resuenan con el lemongrass y el cacahuete tostado, y su dulzor modera el picante con una elegancia distinta a la del Riesling o la cerveza.
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