Tartar de gamba roja de Palamós servido en la propia cabeza como cuenco, con gel de ponzu, caviar de limón y cebollino.
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Tartar de Gamba Roja de Palamós con Gel de Ponzu y Caviar de Limón

El producto más preciado del Mediterráneo tratado con la reverencia que merece. La gamba roja de Palamós, capturada en los cañones submarinos del litoral gerundense a más de cuatrocientos metros de profundidad, tiene la carne dulce, yodada y firme y una cabeza cargada de un jugo de una intensidad difícil de igualar. Aquí se pica a cuchillo muy fría y se aliña apenas con un gel de ponzu de yuzu, que aporta cítrico y umami sin soltar agua sobre la carne, y se remata con perlas de limón siciliano que estallan en la boca. Se sirve dentro de la propia cabeza, usada como cuenco natural: minimalismo de alta cocina donde la técnica solo existe para engrandecer un producto irrepetible.

Tiempo Total
30 min
Dificultad
Medio
Raciones
8 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

6 pasos · 30 min
01

Paso 01

Pesa y ordena todo antes de tocar el marisco: 40 ml de ponzu, 1 g de agar-agar, 30 ml de zumo de limón, 1 g de citrato, 1 g de alginato, 2 g de cloruro cálcico, 500 ml de agua, 3 g de flor de sal y 10 g de cebollino. Separa las cabezas de las 16 gambas girándolas con suavidad y colócalas boca arriba sobre hielo en la nevera. Pela las colas dejando el último segmento. Pica la carne a cuchillo en dados de 3 mm y guárdala en un bol frío, entre 2 y 4 °C.

Consejo: La cabeza aloja el hepatopáncreas, y con él enzimas proteolíticas muy activas que, en cuanto el animal muere, empiezan a digerir la carne de la cola: de ahí que se separen cuanto antes y que todo se mantenga entre 2 y 4 °C, temperatura a la que esa autólisis se frena casi del todo. En la unión de cabeza y cola actúa además la polifenoloxidasa, responsable de la melanosis, esas manchas negras que aparecen en pocas horas y que no son suciedad sino oxidación enzimática. Pica siempre a cuchillo bien afilado: la picadora aplasta la fibra, revienta las células y libera agua, y el tartar acaba siendo una pasta que llora en el plato.

02

Paso 02

Mezcla en frío los 40 ml de ponzu de yuzu con 1 g de agar-agar batiendo con varilla hasta que no queden grumos. Llévalo a ebullición y mantén el hervor 2 minutos exactos sin dejar de remover, hasta que el líquido se vea algo más denso y brillante. Viértelo enseguida sobre una bandeja fría formando una capa de 2-3 mm y refrigera 30 minutos, hasta que esté firme al tacto y se despegue de una pieza. Córtalo en cubos de 2 mm.

Consejo: El agar-agar es un polisacárido de alga roja que solo se hidrata por encima de los 90 °C, y por eso los dos minutos de hervor completo son innegociables: si no alcanza esa temperatura queda arenilla en suspensión y el gel cuaja a trozos o no cuaja. Gelifica al enfriar por debajo de unos 35-40 °C y, una vez formado, resiste hasta cerca de 85 °C sin fundirse, lo que explica su firmeza en boca. La capa de 2-3 mm es pura geometría: más gruesa, el cubo no se corta limpio y se desmiga. Y con exceso de agar el gel se vuelve quebradizo y suelta agua por sinéresis, que es exactamente lo que aquí se quiere evitar.

03

Paso 03

Disuelve 1 g de citrato sódico en los 30 ml de zumo de limón para subir su pH por encima de 3,6 y añade 1 g de alginato sódico batiendo con turmix 30 segundos. Deja reposar la mezcla 30 minutos en nevera, hasta que no quede ninguna burbuja. Disuelve aparte 2 g de cloruro cálcico en 500 ml de agua fría. Con una jeringa, deja caer gotas desde unos 5 cm de altura: las perlas cuajan en 30-45 segundos. Recógelas con una araña y enjuágalas en agua fría.

Consejo: La esferificación funciona porque los iones de calcio se cruzan entre las cadenas de alginato y forman la estructura llamada caja de huevo, que gelifica de fuera hacia dentro. Por eso manda el tiempo: a los 30-45 segundos la membrana es finísima y el interior sigue líquido, que es lo que hace estallar la perla en la boca; a los tres minutos el gelificado ha avanzado hacia el centro y solo muerdes una bolita gomosa. El citrato es imprescindible porque el zumo de limón ronda un pH de 2,3 y por debajo de 3,6 el alginato precipita en vez de hidratarse: el síntoma es un líquido grumoso que en el baño se deshace en hilos y nunca forma esferas.

04

Paso 04

Saca del frío la gamba picada y añade por ración 2 cucharaditas del gel de ponzu en cubos, 3 gotas de aceite de oliva virgen extra y una pizca tomada de los 3 g de flor de sal. Mezcla con una cuchara en no más de diez movimientos envolventes, lo justo para repartir el gel sin machacar los dados. La mezcla debe verse suelta y brillante, con la carne entera y sin nada de líquido acumulado en el fondo del bol. Aliña como mucho cinco minutos antes de servir.

Consejo: La sal echada demasiado pronto arruina un tartar por ósmosis: en pocos minutos arrastra agua fuera de las células de la gamba, la carne se contrae, pierde su brillo translúcido y aparece un charco en el fondo del bol. De ahí que se aliñe al filo del servicio. El ponzu en gel ataca el mismo problema por el otro lado: con el ácido y la sal atrapados en la red de agar no hay líquido libre que penetre en la carne, así que aromatiza el bocado sin desnaturalizarla. Con ponzu líquido, sus ácidos empezarían a desplegar las proteínas en cuestión de minutos y la gamba pasaría de translúcida a opaca y mate.

05

Paso 05

Escurre las cabezas del hielo y sécalas por fuera con papel. Rellena cada una con una cucharilla pequeña o con manga sin boquilla, hasta que el tartar sobresalga un par de milímetros por la abertura. Trabaja deprisa y ve colocando las cabezas rellenas sobre una cama de hielo picado en el plato. Deben estar frías pero nunca heladas, entre 2 y 4 °C, para que el comensal pueda presionarlas con los dedos y exprimir el jugo del interior sobre el propio tartar.

Consejo: La cama de hielo picado cumple una función térmica medible: un tartar de treinta gramos sobre cerámica a temperatura ambiente gana varios grados en los pocos minutos que tarda en comerse, y por encima de 8 °C las grasas de la gamba se perciben blandas y el yodo se vuelve punzante. Entre 2 y 4 °C, en cambio, la carne conserva su textura crujiente y su dulzor, que procede de los aminoácidos libres del crustáceo, glicina y alanina sobre todo. Tampoco conviene bajar de ahí: por debajo de 0 °C se forman microcristales que rompen las fibras y sueltan agua al templarse. El jugo que se exprime de la cabeza es hepatopáncreas puro, lo más sabroso del animal.

06

Paso 06

Coloca 5 o 6 perlas de caviar de limón sobre cada tartar con una cucharilla, apoyándolas sin apretar. Espolvorea el cebollino cortado en juliana finísima en ese mismo momento, repartiendo los 10 g entre las dieciséis cabezas, y remata con una gota mínima de aceite de oliva virgen extra sobre las perlas. Lleva el plato a la mesa en menos de un minuto, con el hielo aún entero y las perlas intactas y brillantes.

Consejo: Las perlas se colocan en el último segundo por química, no por estética: al romperse liberan zumo a pH 2,3 sobre carne cruda, y ese ácido desnaturaliza las proteínas igual que lo haría el calor, desplegándolas y volviéndolas opacas y firmes. Es el mecanismo del ceviche, solo que aquí no se busca; en pocos minutos verás cómo la gamba pierde su transparencia rojiza y se apaga. El cebollino se corta también al momento, porque al romper sus células libera compuestos azufrados que se oxidan deprisa y derivan en un sabor herbáceo plano. La gota final de aceite sí trabaja a favor: forma una película que aísla la superficie del oxígeno y retrasa el pardeado.

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Maridaje

Cava Brut Nature

Penedès, España

Elegante y local: su burbuja fina y su sequedad total realzan la dulzura de la gamba y refrescan el gel de ponzu sin endulzar, con notas de bollería que aportan complejidad.

Fino en Rama (Tío Pepe)

Jerez, España

Su salinidad y su punzada de velo de flor amplifican el yodo de la gamba y equilibran el punto cítrico del yuzu; servido muy frío.

Albariño sobre Lías

Rías Baixas, Galicia

La elección del sumiller. Salinidad atlántica y tioles varietales que complementan la gamba; la crianza sobre lías aporta textura para el caviar de limón.

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