Tournedos de ternera lechal en plato de cerámica gris piedra: medallón coronado por un disco de médula fundente, napado con salsa Périgueux de Madeira y láminas de trufa negra.
FrancesaAvanzado50 minCarnes y Guisos

Tournedos de Ternera Lechal con Médula y Salsa Périgueux

La salsa Périgueux nace en el Périgord, la comarca francesa de la trufa negra, y la cocina clásica del siglo XIX la fijó como un jugo de carne reducido y ligado, perfumado con vino de Madeira y trufa picada. Aquí napa unos medallones cortados de la parte fina del solomillo de ternera lechal, coronados cada uno con un disco de médula ósea pochada. Lo que hace especial al plato es el juego de tres texturas grasas encadenadas: una carne magra y delicada, una médula que se funde en la boca a temperatura del cuerpo y una salsa de brillo sedoso montada con mantequilla fría fuera del fuego.

Tiempo Total
50 min
Dificultad
Avanzado
Raciones
2 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 50 min
01

Paso 01

Pon los 4 discos de médula en un bol con 1 litro de agua fría y los 20 g de sal gruesa disueltos, y déjalos en la nevera 12 horas cambiando el agua tres o cuatro veces, hasta que pasen del rosa veteado a un blanco marfil limpio. Saca los 2 medallones de 160 g de la nevera 40 minutos antes. Cepilla los 20 g de trufa y divídelos: lamina 10 g con mandolina y pica los otros 10 g en dados diminutos. Pica los 40 g de chalota muy fina y ten a mano los 100 ml de Madeira, los 150 ml de demi-glace y los 60 g de mantequilla.

Consejo: El desangrado funciona por ósmosis pura. La médula fresca retiene hemoglobina y restos de sangre en su red de capilares, y esas proteínas hemo son solubles en agua; una salmuera al 2 por ciento crea un gradiente que las arrastra hacia fuera sin que la grasa, insoluble, se mueva de sitio. Hay que cambiar el agua varias veces porque en cuanto se equilibra la concentración el intercambio se detiene. Si te saltas este paso, el hierro del grupo hemo se oxida al calentarse y aparece ese sabor metálico y a hígado que arruina el plato, con la médula manchada de gris parduzco en lugar del blanco nacarado que buscas.

02

Paso 02

Calienta agua en un cazo ancho hasta los 70 grados, controlando con termómetro: la superficie debe temblar sin llegar a formar ninguna burbuja. Desliza los 4 discos de médula con una espumadera y déjalos entre 2 y 3 minutos, hasta que la superficie pase de mate a tersa y ligeramente translúcida pero el disco conserve su forma y se sostenga entero al levantarlo. Sácalos sobre papel de cocina y resérvalos tibios, a unos 45 grados.

Consejo: La médula es en su mayor parte triglicéridos, con una fracción grasa que ronda el 85 o el 95 por ciento del peso, y esa grasa empieza a fundir entre los 40 y los 50 grados. Lo único que mantiene el disco entero por encima de esa temperatura es la matriz de colágeno y células del estroma que la envuelve: a 70 grados esa red coagula y se comporta como un cesto que retiene la grasa ya líquida en su interior, y eso es exactamente la textura fundente que buscas. Si el agua llega a hervir, el colágeno se contrae con violencia por encima de los 80 grados y exprime la grasa: el síntoma es un aro amarillo flotando en el cazo y unos discos encogidos y esponjosos.

03

Paso 03

Seca los medallones con papel, sazónalos con 2 g de sal y el gramo de pimienta y ponlos en la sartén caliente con 20 g de mantequilla y la rama de tomillo. Séllalos 2-3 minutos por cara y, mientras, inclina la sartén y riégalos sin parar con la mantequilla espumante recogida con una cuchara. Retíralos cuando el centro marque 54-56 grados y la costra tenga un dorado avellana uniforme. Si la mantequilla se oscurece demasiado, retira la sartén unos segundos.

Consejo: Regar con la mantequilla espumante no es un gesto decorativo: la grasa caliente transmite calor a las caras laterales del medallón por convección y acorta el tiempo total en la sartén, con lo que la banda gris de proteína sobrecocida bajo la costra se queda en un par de milímetros. Además, la mantequilla aporta lactosa y proteínas lácteas que alimentan la reacción de Maillard y dan ese tono avellana que la carne sola no consigue. El límite está en los sólidos lácteos, que se queman hacia los 150 grados: el síntoma es humo acre y motas negras. La ternera lechal tiene muy poca mioglobina y se pasa antes que el vacuno adulto, de ahí los 54-56 grados.

04

Paso 04

Pasa los medallones a una rejilla colocada sobre un plato tibio y déjalos reposar exactamente 5 minutos con la rama de tomillo encima, sin cubrirlos. Recoge los jugos que caigan, que irán después a la salsa. Comprueba que la temperatura del centro sube 2 o 3 grados por inercia hasta rondar los 58 y se estabiliza; en ese momento la carne está lista y al presionarla debe notarse mullida pero con una firmeza elástica clara.

Consejo: En una pieza de este tamaño el reposo tiene que ser corto por una cuestión de geometría: un medallón de 160 gramos tiene mucha superficie en relación con su volumen y pierde calor deprisa, así que pasados 6 o 7 minutos llegaría templado a la mesa. Cinco minutos bastan para que el gradiente térmico se iguale y las fibras, contraídas por el calor, se relajen y vuelvan a retener parte del agua que habían empujado hacia el centro; cortar antes descarga esa presión y el jugo se queda en el plato. La rejilla es importante: apoyado directamente sobre porcelana, el vapor queda atrapado debajo y reblandece la costra que acabas de construir.

05

Paso 05

En la misma sartén, retira el exceso de grasa y pocha los 40 g de chalota a fuego suave 4 minutos, hasta que esté transparente y sin coger color. Desglasa con los 100 ml de Madeira raspando el fondo con espátula de madera y reduce a la mitad, unos 3 minutos. Añade los 150 ml de demi-glace y los jugos del reposo y deja cocer 5 minutos, hasta que la salsa nape el dorso de una cuchara. Aparta del fuego, baja a unos 60 grados, incorpora los 10 g de trufa picada y monta con los 40 g de mantequilla fría en dados, moviendo en círculos.

Consejo: El montado final es una emulsión y se rompe con facilidad. La mantequilla fría aporta unos 400 miligramos de fosfolípidos y proteínas de membrana por cada 100 gramos, que rodean las gotas de grasa y las mantienen suspendidas en el agua de la salsa; la gelatina que trae el demi-glace refuerza esa película. Se monta fuera del fuego y por debajo de 65 grados porque a partir de ahí la grasa funde demasiado deprisa, las gotas se fusionan y la salsa se corta: el síntoma es un charco de mantequilla amarilla en la superficie y una base oscura y aguada. Y la trufa se añade con la salsa ya templada porque sus azufrados volátiles se evaporan a temperatura de hervor.

06

Paso 06

Calienta los platos de cerámica gris piedra en el horno a 60 grados durante 5 minutos y sécalos. Coloca cada medallón en el centro y corona con dos discos de médula pochada, asentándolos con cuidado con ayuda de una espátula fina para que no se rompan. Los discos deben estar tibios, en torno a 45 grados, con la superficie brillante y ligeramente temblona pero conservando el canto definido.

Consejo: La ventana térmica de la médula es estrechísima y explica por qué el plato debe estar templado y no ardiendo. Por debajo de 35 grados los triglicéridos recristalizan y la médula se vuelve pastosa y cerosa en boca, con un velo blanco mate en la superficie; por encima de 60 grados la grasa se licúa del todo y el disco colapsa en un charco antes de llegar a la mesa. Entre 40 y 50 grados está justo en su punto de fusión, que casualmente es el que hace que se deshaga en la lengua sin necesidad de masticarla. Un plato recién sacado del horno a 100 grados destruye el disco en menos de un minuto, y por eso se calienta solo a 60.

07

Paso 07

Napa con la salsa Périgueux a unos 60 grados, vertiendo primero un hilo sobre la médula para que la película la envuelva y después un cordón alrededor del medallón. Usa unos 60 ml por ración: la salsa debe cubrir dejando ver la carne por debajo, no formar un charco. Corona con las láminas de los 10 g de trufa reservados, apoyándolas de canto sobre la médula para que el vapor las levante y suelte su aroma.

Consejo: Que la salsa nape depende de su viscosidad, y esa viscosidad viene de dos fuentes que trabajan juntas: la gelatina extraída del colágeno de los huesos durante la elaboración del demi-glace, que forma una red tridimensional al enfriarse, y las gotas de mantequilla emulsionada, que estorban el flujo del líquido. La prueba clásica es pasar el dedo por el dorso de la cuchara mojada: si el surco se mantiene limpio, está en su punto. La trufa va cruda y en el último segundo porque su perfume vive en compuestos como el sulfuro de dimetilo y el anisol, tan volátiles que en una salsa hirviendo desaparecen en menos de dos minutos.

08

Paso 08

Reparte los 4 g de sal en escamas directamente sobre la médula y las hojitas del tomillo fresco alrededor, y lleva los platos a la mesa sin esperar. Se come caliente y de una sola tacada: se corta el medallón atravesando también la médula y se arrastra por la salsa para que en cada bocado entren la carne rosada, la grasa fundente y la trufa. No dejes el plato reposando en la encimera ni un minuto más.

Consejo: Las escamas se ponen justo encima de la médula y en el último segundo por una razón sensorial concreta: son cristales laminares que no llegan a disolverse en la grasa, se quedan enteros y al morderlos liberan un pico de cloruro sódico muy localizado que contrasta con la untuosidad. Si los espolvoreas antes, la humedad los disuelve y ese efecto desaparece por completo. El resto del plato tampoco espera: la salsa montada empieza a separarse en cuanto se enfría por debajo de 45 grados y muestra un cerco graso en el borde, y la médula se opaca y se vuelve cerosa hacia los 35. Es un plato que se emplata con los comensales ya sentados.

#Francesa#Avanzado#50 min#Carnes y Guisos
Maridaje

Pomerol (Merlot)

Burdeos, Francia

Aterciopelado y de fruta madura con notas trufadas, envuelve la médula untuosa y hace eco de la trufa de la Périgueux sin tapar la finura de la ternera lechal.

Borgoña tinto (Pinot Noir)

Borgoña, Francia

Elegancia y acidez fresca que realzan la delicadeza de la ternera lechal y limpian el paladar de la grasa de la médula.

Rioja Reserva (Tempranillo)

Rioja, España

Crianza en barrica con notas balsámicas y taninos pulidos que acompañan la salsa de Madeira y trufa con equilibrio.

Galería

8 imágenes