Cuenco de cerámica blanco hueso con arroz con leche cremoso coronado por una costra de azúcar requemado ámbar y brillante, luz natural suave desde la izquierda.
EspañolaMedio1 h 15 min (activa) + 3 h de fríoPostres y Repostería

Arroz con leche

El arroz con leche asturiano se distingue del resto de versiones peninsulares por una cosa: la costra de azúcar quemado que lo corona, hecha tradicionalmente con una pala de hierro al rojo aplicada sobre la superficie. Debajo hay una crema donde el grano ha cedido su almidón durante casi una hora de cocción lentísima en leche entera infusionada con limón y canela, hasta quedar tierno pero entero, flotando en una textura que se sostiene sin cuajar. La mantequilla final, un gesto muy asturiano, aporta brillo y una untuosidad láctea que redondea el conjunto. Frío por dentro, crujiente por fuera.

Tiempo Total
1 h 15 min (activa) + 3 h de frío
Dificultad
Medio
Raciones
6 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 1 h 15 min (activa) + 3 h de frío
01

Paso 01

Pesa 200 g de arroz redondo bomba, 1500 ml de leche entera fresca, 150 g de azúcar y 30 g de mantequilla. Retira con pelador 10 g de piel de limón, solo la parte amarilla y sin nada de blanco. Escalda el arroz 5 minutos en agua hirviendo, escúrrelo en un colador y enjuágalo bajo el grifo para arrastrar el almidón exterior suelto.

Consejo: El escaldado y el enjuague eliminan la amilosa superficial que el grano libera al primer contacto con el agua, y que es la responsable del engrudo pegajoso: lo que buscas es que el almidón se ceda despacio durante los 50 minutos de cocción en leche, no de golpe al principio. Los 5 minutos también hidratan el exterior del grano, lo que acorta la cocción posterior y reduce el riesgo de que la leche se agarre.

02

Paso 02

Vierte los 1500 ml de leche entera en una cazuela de fondo grueso y añade los 10 g de piel de limón y los 3 g de canela en rama. Calienta a fuego suave durante 10 minutos, hasta que la leche rompa a hervir muy despacio con burbujas en los bordes. Retira del fuego y deja infusionar 5 minutos tapada antes de continuar.

Consejo: La infusión previa extrae el limoneno y el citral de la piel de limón y el cinamaldehído de la canela, compuestos liposolubles que se disuelven en la grasa de la leche entera y quedan fijados en ella. Con leche desnatada esa extracción es mucho menor y el postre sabe plano. El fondo grueso distribuye el calor y es la mejor defensa contra el punto quemado que arruina toda la cazuela.

03

Paso 03

Añade el arroz escaldado a la leche infusionada y cocina a fuego muy bajo durante 45 a 55 minutos, removiendo cada 3 minutos con cuchara de madera en forma de ocho y rozando siempre el fondo. La leche debe temblar sin llegar a hervir. El grano estará listo cuando se aplaste entre los dedos sin resistencia pero mantenga su forma entera.

Consejo: Remover cumple dos funciones a la vez: impide que las proteínas lácteas se depositen y se quemen en el fondo, un sabor que contamina toda la cazuela y no tiene arreglo, y provoca la fricción entre granos que libera la amilopectina responsable de la cremosidad. El movimiento en ocho llega a las esquinas de la cazuela, que es justo donde el calor se concentra y donde empieza siempre el agarrado.

04

Paso 04

Cuando el grano esté tierno y la mezcla haya espesado hasta napar la cuchara, añade los 150 g de azúcar y 1 g de sal fina. Sigue cocinando 10 minutos más a fuego mínimo, removiendo sin parar, hasta que el azúcar se disuelva por completo y la crema recupere la densidad que pierde al añadirlo.

Consejo: El azúcar entra al final por pura física: disuelto desde el principio, aumenta la presión osmótica del medio y extrae agua del interior del grano, que se queda duro por mucho que lo cuezas. Al añadirlo cuando el arroz ya está hidratado, no hay nada que extraer. Verás que la crema se afloja al instante, porque el azúcar capta parte del agua ligada al almidón, y por eso hacen falta esos 10 minutos extra.

05

Paso 05

Retira la cazuela del fuego y pesca la rama de canela y la piel de limón con unas pinzas. Añade los 30 g de mantequilla en dados y remueve hasta que se funda e integre por completo, unos 2 minutos. La crema debe ganar brillo visible y una untuosidad sedosa, sin que quede grasa separada flotando en la superficie.

Consejo: La mantequilla se añade fuera del fuego y en frío para que funda despacio y libere gradualmente sus fosfolípidos y proteínas lácteas, que actúan de emulsionantes y dispersan la grasa en gotas finas. Volcada sobre la cazuela hirviendo, la grasa entra de golpe, no hay tiempo de estabilizarla y aparece un cerco graso en la superficie. Retirar las especias ahora evita que sigan cediendo taninos amargos en frío.

06

Paso 06

Reparte la crema en 6 cuencos individuales de cerámica o barro, llenándolos hasta 1 cm del borde, y alisa la superficie con el dorso de una cuchara mojada. Deja templar 30 minutos a temperatura ambiente y refrigera después al menos 3 horas, tapados con film pegado a la superficie, hasta que estén firmes y fríos del todo.

Consejo: El film pegado a la superficie evita la nata de piel que se forma cuando las proteínas de la leche se deshidratan en contacto con el aire frío del frigorífico, y que dejaría una película correosa bajo el caramelo. Durante estas 3 horas el almidón retrograda parcialmente y la crema pasa de fluida a untuosa. Una superficie perfectamente lisa es además condición para que la costra quede uniforme.

07

Paso 07

Espolvorea 10 g de azúcar sobre cada cuenco en una capa fina y uniforme de 2 mm, inclinando el cuenco para repartirla y retirando el sobrante. Quema con soplete moviendo la llama en círculos a 5 cm de la superficie, sin detenerte en ningún punto, hasta obtener una costra ámbar oscura y homogénea, en unos 40 segundos por cuenco.

Consejo: La sacarosa funde a 160 grados y carameliza entre 165 y 180, generando los compuestos furánicos y las melanoidinas que dan el sabor tostado; pasados los 190 aparecen notas quemadas y un amargor seco. Mover la llama sin parar evita esos puntos negros. La capa debe ser fina y pareja: un exceso de azúcar no llega a fundir del todo por abajo y deja una base granulosa bajo el caramelo.

08

Paso 08

Deja endurecer la costra 1 minuto a temperatura ambiente, hasta que al golpearla con la cucharilla suene seca y se quiebre en placas. Sirve de inmediato, en cuanto los seis cuencos estén quemados, para que el contraste entre el caramelo crujiente y la crema fría llegue intacto a la mesa.

Consejo: El caramelo es higroscópico: capta la humedad de la crema que tiene debajo y en unos 30 minutos pasa de vidrio quebradizo a una lámina blanda y pegajosa. Por eso el quemado es siempre el último gesto y nunca se adelanta. Ese minuto de espera es el que necesita el azúcar fundido para cristalizar al bajar de 100 grados y adquirir la fragilidad que produce el crujido al romperlo.

#Española#Medio#1 h 15 min (activa) + 3 h de frío#Postres y Repostería
Maridaje

Sidra de Hielo

Asturias, España

Guiño al origen; su acidez de manzana concentrada y dulzor limpio cortan la untuosidad láctea del arroz.

Pedro Ximénez

Montilla-Moriles, España

Notas de pasa y caramelo que dialogan con la costra requemada sin taparla.

Moscatel de Grano Menudo

Alicante, España

Aromático y fresco, aligera el postre con su punta cítrica y floral.

Galería

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