Lomo de bacalao confitado nacarado que se abre en lascas brillantes sobre un lecho de grelos, napado con ajada de pimentón, en plato de cerámica artesanal blanco hueso
EspañolaMedio1 h (35 min activa + 20 min de confitado a 50 °C)Pescados Blancos

Bacalao Confitado a 50°C con Ajada Gallega y Grelos

El bacalao confitado a baja temperatura es una relectura moderna de una técnica antiquísima: en lugar de freír o cocer, se sumerge el lomo en aceite a 50 grados, muy por debajo de cualquier cocción convencional, para que las proteínas coagulen sin contraerse y las lascas se separen enteras y jugosas. Debajo lleva la ajada gallega, la salsa de ajo, pimentón y vinagre con la que en Galicia se riega el pescado cocido desde hace siglos, y el amargor vegetal de los grelos, el brote del nabo que se recoge en invierno. Tres elementos gallegos con técnica de precisión.

Tiempo Total
1 h (35 min activa + 20 min de confitado a 50 °C)
Dificultad
Medio
Raciones
2 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 1 h (35 min activa + 20 min de confitado a 50 °C)
01

Paso 01

Seca a conciencia los 300 g de lomos de bacalao desalado con papel de cocina por ambas caras y sácalos de la nevera 20 minutos antes para que atemperen a unos 15 grados. Ten preparados 500 ml de aceite de oliva suave, 15 g de ajo laminado fino, 4 g de pimentón dulce de La Vera, 2 g de pimentón picante, 15 ml de vinagre, 200 g de grelos limpios y un termómetro de cocina.

Consejo: Secar el bacalao es imprescindible en un confitado: cada gota de agua en la superficie se convierte en vapor al contacto con el aceite y, además de salpicar, forma una barrera que impide el contacto directo y el reparto uniforme del calor. Atemperar reduce el salto térmico y permite que el centro del lomo alcance los 50 grados en el mismo tiempo que el exterior, sin gradientes internos.

02

Paso 02

Pon a hervir 2 litros de agua con los 15 g de sal gruesa y escalda los 200 g de grelos durante 3 o 4 minutos, hasta que estén tiernos al morder el tallo pero conserven un verde intenso. Sácalos con espumadera y sumérgelos de inmediato en un bol con agua y hielo durante 2 minutos. Escúrrelos y presiónalos suavemente para eliminar el exceso de agua.

Consejo: El agua con hielo detiene la cocción en seco y fija la clorofila: por encima de los 5 minutos de calor, el magnesio central de la molécula de clorofila es sustituido por hidrógeno y el verde brillante vira a un pardo oliva irreversible. El escaldado además elimina parte de los glucosinolatos responsables del amargor más agresivo del grelo, dejando el amargor justo que el plato necesita.

03

Paso 03

Vierte los 500 ml de aceite en un cazo hondo y estrecho donde los lomos quepan sumergidos, y caliéntalo a fuego mínimo hasta que el termómetro marque exactamente 50 grados. Apaga y enciende el fuego por rachas para mantener esa temperatura, comprobándola cada 2 minutos. El aceite no debe humear ni burbujear en ningún momento.

Consejo: Cincuenta grados es una temperatura tan baja que la mayoría de los fuegos domésticos la superan con la llama al mínimo, de ahí que haya que trabajar por rachas y con el termómetro dentro. El cazo alto y estrecho es funcional porque permite cubrir el pescado con menos aceite y porque la menor superficie expuesta al aire hace que la temperatura sea más estable y fácil de sostener.

04

Paso 04

Sumerge los lomos en el aceite a 50 grados con la piel hacia arriba, asegurándote de que quedan completamente cubiertos. Confítalos 15 a 20 minutos manteniendo esa temperatura, sin que el aceite llegue a burbujear alrededor del pescado en ningún momento. Estarán listos cuando las lascas se separen limpiamente al presionar con el dedo.

Consejo: Las proteínas del bacalao empiezan a desnaturalizarse hacia los 40 grados y la miosina coagula sobre los 50, pero las fibras solo se contraen y expulsan agua por encima de 60. Confitando en esa ventana consigues una carne cuajada que conserva casi toda su humedad, y por eso las lascas se separan enteras y brillantes en lugar de secas y apelmazadas como en una cocción convencional.

05

Paso 05

Calienta 40 ml del aceite del confitado en una sartén pequeña a fuego medio y dora los 15 g de ajo laminado durante 2 minutos, hasta que esté dorado por los bordes y aromático, sin llegar a oscurecerse. Retira la sartén del fuego, espera 20 segundos, añade los 4 g de pimentón dulce y los 2 g de picante, remueve e incorpora de inmediato los 15 ml de vinagre, moviendo para emulsionar.

Consejo: El pimentón se añade siempre con la sartén retirada del fuego y tras unos segundos de espera porque sus carotenoides se degradan en décimas de segundo por encima de 130 grados, generando un amargor irreversible cuyo síntoma es el viraje del rojo brillante al pardo oscuro. El vinagre entra justo después y baja de golpe la temperatura, además de aportar la fase acuosa que emulsiona la ajada.

06

Paso 06

Saltea los grelos escaldados y escurridos en una sartén con 2 cucharadas del aceite de ajo del confitado, a fuego medio durante 1 o 2 minutos, solo hasta que estén calientes y brillantes. Remueve con pinzas para que se impregnen por igual y rectifica de sal. No los cocines más: ya están tiernos del escaldado.

Consejo: Este salteado es puramente de temperatura y brillo, no de cocción: los grelos ya quedaron tiernos en el escaldado y cada minuto adicional de calor degrada más clorofila y acentúa el amargor de los glucosinolatos. El aceite del confitado, impregnado de ajo, aporta además una capa lipídica que retiene los aromas y hace de puente entre el pescado y la verdura.

07

Paso 07

Saca los lomos del aceite con una espátula ancha sosteniéndolos por debajo para que no se rompan y déjalos escurrir 1 minuto sobre papel de cocina. Reparte los grelos salteados formando un lecho en el centro de cada plato y coloca encima un lomo de bacalao con la cara más lisa hacia arriba.

Consejo: El bacalao confitado es extremadamente frágil porque sus lascas están apenas unidas: cualquier intento de pincharlo o levantarlo por un extremo lo desmonta, de ahí la espátula ancha por debajo. Escurrirlo un minuto elimina el exceso de aceite superficial, que de otro modo formaría un charco graso en el plato y diluiría la ajada que vas a napar encima.

08

Paso 08

Napa el bacalao con la ajada caliente justo antes de servir, vertiéndola con una cuchara sobre el lomo y dejando que resbale hacia los grelos. Termina con los 2 g de sal en escamas repartidos sobre el pescado y sirve de inmediato, mientras la ajada conserva el brillo y el aroma del pimentón.

Consejo: La ajada se napa en el último segundo porque su emulsión de aceite y vinagre es inestable y se separa en pocos minutos, y porque el aroma del pimentón es volátil y se libera al máximo justo al entrar en contacto con el calor del pescado. La sal en escamas se pone al final y sin disolver, para aportar un punto salino puntual y un crujido que contrasta con la lasca.

#Española#Medio#1 h (35 min activa + 20 min de confitado a 50 °C)#Pescados Blancos
Maridaje

Godello

Valdeorras, España

Blanco gallego de fruta blanca y punto salino; su acidez fresca limpia la untuosidad del confitado sin tapar la ajada.

Albariño

Rías Baixas, España

Acidez cítrica y salinidad atlántica que dialoga con el pescado y refresca el amargor de los grelos.

Fino en rama

Jerez, España

Su crianza biológica y sequedad realzan el pimentón de la ajada y aportan un contrapunto salino.

Galería

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