
Bogavante Frío con Mahonesa de Coral
El bogavante frío es uno de esos platos que parecen sencillos y en realidad exigen respeto absoluto por el producto. Aquí el bogavante europeo (Homarus gammarus) se cuece al punto justo, se enfría con calma y se sirve reluciente, acompañado de una mahonesa de coral que es pura esencia marina: el coral —las huevas del propio bogavante— se integra en la emulsión y le regala un color anaranjado hipnótico y un sabor profundo, yodado, inconfundible. Es el aperitivo de fiesta por excelencia, el que abre una comida de celebración y anuncia que hoy se come en serio. Frío, limpio, elegante y sin artificios: el mar servido en su punto más noble, con una salsa que sabe exactamente a lo que es. Un clásico de la cocina francesa de mariscos que nunca pasa de moda.
Preparación Paso a Paso
8 pasos · 45 min de trabajo activo (+ 2 h de enfriado en nevera)Preparar los ingredientes
Reúne todo antes de empezar: los dos bogavantes vivos, la olla con agua salada a 30 g por litro, un barreño con agua y hielo abundante, las dos yemas fuera de la nevera desde hace una hora, el aceite, el limón, la mostaza, el coñac y los brotes. Las yemas atemperadas no son un detalle: frías no emulsionan y la mahonesa se corta.
Consejo: Saca las yemas de la nevera con antelación: una yema fría emulsiona peor y aumenta el riesgo de que la mahonesa se corte.
Cocer los bogavantes
Cuece los bogavantes en el agua hirviendo con sal entre 7 y 8 minutos para piezas de 600 g, contando desde que el agua recupera el hervor y no desde que los metes. Sácalos y sumérgelos de inmediato en el agua con hielo: ese corte seco detiene la cocción, y sin él el calor residual seguiría trabajando y la carne quedaría algodonosa.
Consejo: El baño de hielo detiene la cocción residual: sin él, la carne sigue haciéndose por dentro y se pasa.
Extraer carne y coral
Ábrelos a lo largo apoyando el cuchillo en la cruz de la cabeza y bajando de un golpe. Extrae la carne de la cola entera y la de las pinzas, que sacarás mejor golpeando el caparazón con el dorso del cuchillo, y resérvala en frío. Recoge con una cucharilla el coral verdoso de la cabeza y apártalo: es el ingrediente que da nombre a la salsa.
Consejo: El coral es la parte verde-oscura y cremosa; recógelo entero, es el alma de la salsa.
Saltear el coral
Saltea el coral en una sartén con unas gotas de aceite a fuego muy bajo, apenas unos segundos, solo hasta que vire del verde oscuro al rojo coral. Ese cambio de color indica que las proteínas han cuajado y el sabor se ha redondeado. Pásalo por un colador fino aplastando con una cuchara y déjalo templar antes de usarlo.
Consejo: En cuanto cambie de color, retíralo: si lo cueces de más, amarga y pierde finura.
Emulsionar la mahonesa
Bate las yemas con la cucharadita de mostaza, la cucharada de limón y una pizca de sal en un bol. Incorpora los 250 ml de aceite en hilo finísimo, casi gota a gota al principio, sin dejar de batir en el mismo sentido. Los dos primeros minutos deciden la emulsión: si aceleras el aceite, la mahonesa no liga y hay que empezar de nuevo.
Consejo: Si notas que se espesa demasiado, aligera con unas gotas de agua fría o limón antes de seguir añadiendo aceite.
Añadir coral y coñac
Añade el coral colado y ya templado junto con la cucharadita de coñac y bate hasta integrar del todo. El coral tiene que estar templado y no caliente, porque en caliente cuajaría la yema y cortaría la salsa. Rectifica de sal y limón, y guarda la mahonesa en frío tapada hasta el momento de montar.
Consejo: Incorpora el coral al final: si lo metes al principio, aromatiza pero cuesta más controlar el punto de la emulsión.
Cortar y atemperar la carne
Corta la cola en medallones limpios de un dedo y deja las pinzas enteras, que lucen más. Saca la carne de la nevera 15 o 20 minutos antes de montar: en frío de nevera la grasa del bogavante está rígida y el sabor queda mudo, mientras que atemperada recupera su dulzor y su aroma yodado.
Consejo: Servir el bogavante helado de nevera anestesia su dulzor; templado a punto de frescor sabe mucho más.
Emplatar y servir
Monta con los brotes como base, coloca encima los medallones y las pinzas sin amontonarlos, pon una cucharada generosa de mahonesa de coral al lado y nunca por encima, para que se vea la carne nacarada, y esparce el cebollino. Remata con un gajo de limón y sirve frío pero no helado, que es cuando el plato se entiende.
Consejo: Pon la mahonesa al lado, no por encima: así el comensal ve el brillo de la carne y dosifica la salsa a su gusto.
Champagne Brut Nature
A.O.C. Champagne (Francia)
La burbuja fina y la acidez seca cortan la untuosidad de la mahonesa y refrescan el paladar entre bocado y bocado de bogavante frío.
Albariño de guarda
D.O. Rías Baixas (España)
Salinidad atlántica y volumen en boca que acompañan la carne dulce del crustáceo y sostienen el fondo yodado del coral.
Chablis
A.O.C. Chablis, Borgoña (Francia)
Su mineralidad y su acidez recta equilibran la grasa de la emulsión sin tapar el sabor limpio del bogavante.
Galería
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