Láminas gruesas de boletus a la plancha con costra dorada sobre plato de cerámica gris piedra, cubiertas de yema curada rallada como oro viejo y avellana tostada picada, con luz natural entrando por la izquierda sobre mesa de roble.
CatalanaMedio25 minutosSetas, Trufa y Hongos

Boletus a la Plancha con Yema Curada y Avellana

El boletus (Boletus edulis) a la plancha es uno de esos platos donde menos es más, pero cada gesto cuenta. Buscamos láminas gruesas de sombrero y pie prietos, selladas a fuego fuerte hasta conseguir una costra dorada y un interior jugoso que huele a bosque húmedo. Encima, una yema curada en sal rallada como si fuera bottarga, que aporta una lluvia de umami y un color de oro viejo. Y para rematar, avellana de Reus tostada y picada, que suma grasa noble, dulzor y un crujido contrastado con la carne carnosa de la seta. Es un bocado muy catalán en su despensa —el boletus del Montseny, la avellana del Camp de Tarragona— y muy técnico en su ejecución: todo depende de que la seta dore en vez de hervirse en su propia agua. Un plato de otoño, sobrio y elegante, que sabe a montaña y a paciencia.

Tiempo Total
25 minutos
Dificultad
Medio
Raciones
4 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 25 minutos
01

Paso 01

Esta receta empieza la víspera, así que léela entera antes de ponerte. Limpia los 500 g de boletus en seco, con pincel y un paño apenas húmedo, sin acercarlos al grifo: absorben agua como esponjas y luego se cuecen en vez de dorarse. Córtalos a lo largo en láminas gruesas de un centímetro, aprovechando sombrero y pie en la misma lámina. Ten listas las avellanas y las yemas curadas.

Consejo: Elige ejemplares prietos y sin gusanos; el boletus joven tiene la carne más firme y aguanta mejor la plancha.

02

Paso 02

De víspera: mezcla los 300 g de sal gruesa con los 150 g de azúcar y extiende la mitad en un recipiente. Haz cuatro huecos con el dorso de una cuchara y deposita en cada uno una yema, con cuidado de no romperla. Cúbrelas por completo con el resto de la mezcla y refrigera entre 24 y 48 horas. El azúcar suaviza la sal y evita que la yema quede salada de más.

Consejo: La sal deshidrata la yema por ósmosis: cuanto más tiempo, más firme y concentrada quedará.

03

Paso 03

Rescata las yemas apartando la sal con los dedos y enjuágalas un segundo bajo un hilo de agua fría, sin frotarlas. Sécalas con papel. Deben haber pasado de líquidas a una textura densa y gomosa, parecida al queso curado, y de amarillo a un naranja intenso. Si todavía ceden como gelatina blanda, devuélvelas a la sal unas horas más.

Consejo: Manipúlalas con delicadeza: por dentro siguen algo cremosas y se rompen con facilidad.

04

Paso 04

Pica los 40 g de avellana tostada a cuchillo, no en picadora: quieres trozos irregulares, unos casi polvo y otros de medio grano, porque esa mezcla de tamaños es la que da el contraste crujiente sobre la lámina blanda. Resérvalas en un cuenco y no las piques con antelación, que pierden aroma en pocas horas.

Consejo: A cuchillo y no en máquina: el picado desigual da más textura y crujido.

05

Paso 05

Calienta la plancha o una sartén de hierro a fuego fuerte hasta que humee ligeramente. Pincela las láminas de boletus con los 30 ml de aceite, nunca la plancha, para que la grasa esté donde interesa y no se queme antes. Colócalas sin que se toquen: si amontonas, el vapor que sueltan no escapa y acabas con boletus cocido y gris en lugar de dorado.

Consejo: La plancha debe estar humeante y la seta seca: solo así dora en vez de cocerse.

06

Paso 06

Sella entre 2 y 3 minutos sin tocarlas ni moverlas, por tentador que sea. Sabrás que están cuando los bordes se ricen, la lámina se contraiga un poco y al levantar una esquina veas una costra dorada uniforme. Dales la vuelta y dora el otro lado 1 o 2 minutos, que siempre necesita menos. El boletus debe quedar firme, no blando.

Consejo: Si tienes la tentación de moverlas, resístela: la costra necesita contacto quieto con el metal.

07

Paso 07

Retira las láminas a un plato templado y sálalas en escamas ahora, en caliente, cuando la superficie grasa retiene la sal. Disponlas superpuestas en abanico, sin apilarlas en montón, para que todas mantengan el contacto con el aire y conserven la costra. Trabaja rápido: el calor de las láminas es lo que va a fundir ligeramente la yema.

Consejo: Sala solo al final: la sal antes de la plancha haría sudar la seta.

08

Paso 08

Ralla la yema curada directamente sobre las láminas calientes con un rallador fino, en lluvia generosa y desde una altura de un palmo para que caiga suelta. Esparce la avellana picada, añade un hilo de aceite crudo y muele pimienta encima. Sirve inmediatamente: el juego está en que la yema empiece a fundirse con el calor del boletus justo cuando llega a la mesa.

Consejo: Ralla la yema en el último momento, sobre la seta caliente, para que el glutamato entre en sinergia con el umami del boletus.

#Catalana#Medio#25 minutos#Setas, Trufa y Hongos
Maridaje

Priorat Tinto

D.O.Q. Priorat

Un tinto de garnacha y cariñena sobre licorella, potente y mineral, sostiene la carnosidad del boletus y el tostado de la avellana.

Penedès Xarel·lo

D.O. Penedès

Blanco estructurado y de fondo anuezado que enlaza con la avellana y refresca la untuosidad de la yema curada.

Montsant Tinto Joven

D.O. Montsant

Fruta y frescura de garnacha para acompañar el plato sin taparlo, con la montaña catalana como hilo común.

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