Canelones de rabo de toro gratinados en cuenco de cerámica gris piedra, cubiertos de bechamel trufada dorada, con un ligero vapor, luz natural suave desde la izquierda.
ItalianaAvanzado5 h (1 h activa + 4 h de estofado)Pastas y Lasañas

Cannelloni de Rabo de Toro con Bechamel Trufada

El canelón de rabo de toro es un cruce entre dos tradiciones de aprovechamiento: el canelón catalán de Sant Esteve, que nació para dar salida a las sobras del asado de Navidad, y el rabo de toro cordobés, la pieza más trabajosa del animal, tres o cuatro horas de estofado para convertir un corte lleno de tendón en carne gelatinosa. El rabo es ideal precisamente por lo que otros descartan: su alto contenido en colágeno se transforma en gelatina y da un relleno que se sostiene solo, sin ligazón añadida. La bechamel trufada aporta la capa láctea que envuelve todo y el gratinado de parmesano, el contraste tostado.

Tiempo Total
5 h (1 h activa + 4 h de estofado)
Dificultad
Avanzado
Raciones
4 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 5 h (1 h activa + 4 h de estofado)
01

Paso 01

Seca los 1200 g de rabo de toro con papel y sazónalo con 6 g de sal. Calienta los 40 ml de aceite en una cazuela de fondo grueso a fuego fuerte y sella los trozos en dos tandas, 3 minutos por cara, hasta que estén oscuros por todas las caras. Retíralos y sofríe en la misma grasa los 150 g de cebolla, 100 g de zanahoria y 80 g de apio picados en dados de 1 cm durante 12 minutos.

Consejo: Sellar en dos tandas es obligatorio: los 1200 g de rabo de golpe bajan la cazuela por debajo de 100 grados, la carne suelta agua y se cuece gris en lugar de dorarse, y con ello pierdes las pirazinas y melanoidinas de la reacción de Maillard, que son la mitad del sabor de un estofado. La carne debe entrar seca y salada, porque cada gota de agua en la superficie consume energía en evaporarse antes de que empiece el dorado.

02

Paso 02

Vierte los 400 ml de vino tinto y raspa el fondo con cuchara de madera para desprender todos los restos tostados. Deja evaporar 10 minutos hasta que el olor a alcohol desaparezca. Devuelve el rabo a la cazuela, cubre con los 1000 ml de caldo, lleva al primer hervor y baja al mínimo. Tapa y estofa 3 a 4 horas entre 85 y 90 grados, hasta que la carne se separe del hueso al empujarla con una cuchara.

Consejo: Entre 85 y 90 grados el colágeno del rabo, que ronda el 12% de su peso, se hidroliza de forma sostenida en gelatina; por encima de 95 las fibras musculares se contraen y expulsan su agua, y la carne queda seca y fibrosa por mucho caldo que la cubra. El indicador de que ha llegado el punto no es el reloj sino el hueso: cuando se desprende limpio sin resistencia, la conversión del colágeno se ha completado.

03

Paso 03

Retira el rabo y déjalo templar 20 minutos. Deshuésalo con las manos, descartando huesos, cartílagos y las vetas de grasa más gruesas, y desmiga la carne en hebras. Cuela la salsa, devuélvela a la cazuela con la carne y redúcela a fuego medio 15 minutos, hasta que quede jugosa pero sin líquido libre en el fondo. Comprueba en frío: una cucharada debe cuajar y sostenerse.

Consejo: La prueba en frío es el único control fiable del relleno: en caliente la gelatina está disuelta y todo parece más líquido de lo que es. Enfría una cucharada en un plato 3 minutos y observa si cuaja: si sigue escurriendo, aún falta reducción y al rellenar los canelones el jugo se escapará por los extremos y empapará la bechamel, separándola durante el horneado.

04

Paso 04

Funde los 60 g de mantequilla en un cazo a fuego medio, añade los 60 g de harina de una vez y cocina el roux 3 minutos removiendo sin parar, hasta que huela a galleta y tome color rubio claro. Vierte los 700 ml de leche caliente en cuatro veces, batiendo con varillas hasta integrar cada adición. Cuece 8 minutos removiendo, añade 4 g de sal y los 0,5 g de nuez moscada, retira del fuego y ralla entonces los 12 g de trufa negra.

Consejo: Los 3 minutos de roux son los que eliminan el sabor a harina cruda y, sobre todo, los que rompen parcialmente los gránulos de almidón para que después no se apelmacen. La leche caliente sobre roux caliente permite dispersar sin grumos si se bate con energía. La trufa va fuera del fuego porque su aroma depende del bismetiltiometano, que se evapora casi por completo por encima de 60 grados y desaparece en un minuto de cocción.

05

Paso 05

Cuece las 12 placas de canelón en abundante agua con sal el tiempo que indique el fabricante, o hidrátalas 10 minutos en agua caliente si son precocidas, y extiéndelas sobre un paño húmedo sin superponerlas. Reparte 60 g de relleno de rabo en el tercio inferior de cada placa formando un cilindro y enróllalas apretando ligeramente, dejando el cierre hacia abajo.

Consejo: El paño húmedo evita que las placas se peguen entre sí al enfriarse, que es lo que ocurre si se dejan apiladas: la superficie exterior gelatinizada se adhiere y al separarlas se rompen. Enrollar con el cierre hacia abajo aprovecha el propio peso del canelón para mantenerlo sellado durante el horneado, sin necesidad de pegarlo con nada, y evita que se abra y libere el relleno en la bechamel.

06

Paso 06

Extiende un tercio de la bechamel en el fondo de una fuente de horno, formando una capa de 5 mm. Coloca los 12 canelones en una sola fila, sin que se toquen entre sí, y cúbrelos por completo con el resto de la bechamel, ayudándote de una espátula para que no quede ninguna zona de pasta al descubierto.

Consejo: El fondo de bechamel aísla los canelones de la cerámica caliente y evita que la parte inferior se reseque y se pegue. Cubrirlos por completo es igual de funcional: cualquier zona de pasta expuesta se deshidrata bajo el calor del horno y se convierte en una lámina dura y quebradiza. Dejar espacio entre ellos permite que el calor circule y que cada canelón se caliente por igual y no solo por los extremos.

07

Paso 07

Espolvorea los 80 g de parmesano rallado de forma uniforme sobre toda la superficie. Gratina a 200 grados con calor arriba durante 12 a 15 minutos, hasta que la superficie esté dorada con manchas oscuras y la bechamel burbujee por los bordes de la fuente. Si el queso se dora antes de que burbujee, baja a 180 grados y prolonga.

Consejo: El burbujeo del borde indica que el interior ha superado los 90 grados y los canelones están calientes hasta el centro, algo que el dorado de la superficie no garantiza en absoluto. El parmesano forma costra por Maillard entre sus aminoácidos libres, muy abundantes tras la larga curación, y los azúcares de la leche de la bechamel. Un gratinado demasiado rápido deja el centro tibio y una costra ya amarga.

08

Paso 08

Saca la fuente del horno y déjala reposar 5 minutos sobre una rejilla antes de servir. Coloca dos canelones por plato con una espátula ancha, napa con una cucharada más de la bechamel de la fuente y ralla en el momento unas láminas finas de trufa negra por encima. Sirve de inmediato.

Consejo: Los 5 minutos permiten que la bechamel, que sale del horno demasiado fluida por el calor, recupere viscosidad al bajar de 80 grados y que las porciones se levanten enteras. La trufa se ralla en el último segundo y en láminas finas porque su aroma se libera al aumentar la superficie expuesta, y sobre un plato a 70 grados esa liberación es inmediata y llega al comensal en su punto máximo.

#Italiana#Avanzado#5 h (1 h activa + 4 h de estofado)#Pastas y Lasañas
Maridaje

Ribera del Duero Reserva

Castilla y León, España

Estructura y fruta negra que sostienen la potencia del rabo de toro.

Barolo

Piamonte, Italia

Taninos y complejidad que acompañan la untuosidad y la trufa.

Priorat

Cataluña, España

Concentración y mineralidad para un plato intenso y goloso.

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