Costillar de cordero a la menta en plato de cerámica gris piedra: chuletitas rosadas con guisantes lágrima verdes y una salsa fresca de menta.
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Costillar de Cordero a la Menta con Guisantes Lágrima

Costillar de cordero sellado y horneado al punto rosado, servido con guisantes lágrima apenas salteados y una salsa fresca de menta. Un plato de alta cocina de raíz francesa e inglesa (la clásica menta con cordero), donde la carne tierna y rosada del costillar dialoga con el estallido dulce de los guisantes lágrima —el 'caviar verde'— y el frescor herbáceo de la menta. Elegante, primaveral y de contrastes finos, digno de mesa de restaurante.

Tiempo Total
40 min
Dificultad
Avanzado
Raciones
4 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 40 min
01

Paso 01

Mise en place: seca y salpimienta los costillares. Desgrana los guisantes lágrima, lava la menta y ten la mantequilla y el vinagre a mano.

Consejo: Un costillar frenchado (huesos limpios) luce más. Maneja los guisantes lágrima con cuidado: son delicados y se estropean fácil.

02

Paso 02

Sellar el costillar: sella los costillares en la sartén de hierro con aceite por todas las caras, especialmente la grasa, hasta una costra dorada.

Consejo: Sella bien la grasa para que quede sabrosa y dorada. El sellado da color y sabor; la cocción se termina en el horno.

03

Paso 03

Hornear al punto: hornea los costillares a 200°C durante 15-18 minutos, hasta que el centro alcance 54-56°C para un punto rosado.

Consejo: El termómetro es tu aliado: el cordero se come rosado. Retíralo un par de grados antes, subirá al reposar.

04

Paso 04

Reposar: saca los costillares y déjalos reposar unos minutos tapados, para que los jugos se redistribuyan antes de cortar.

Consejo: El reposo es imprescindible: si cortas enseguida, la carne pierde los jugos. Unos 5 minutos bastan.

05

Paso 05

Salsa de menta: tritura o pica la menta con aceite, el vinagre, una pizca de azúcar y sal, hasta una salsa fresca y verde.

Consejo: Equilibra la salsa: acidez del vinagre, un punto de azúcar y el frescor de la menta. Debe ser vibrante, no dulce ni ácida en exceso.

06

Paso 06

Saltear los guisantes: saltea los guisantes lágrima en mantequilla apenas unos segundos, hasta que brillen y calienten sin perder su estallido.

Consejo: Solo unos segundos: los guisantes lágrima se sirven casi crudos, para que revienten frescos en boca. No los cuezas o pierden la gracia.

07

Paso 07

Cortar y emplatar: corta los costillares entre los huesos en chuletitas y dispónlas en el plato de cerámica gris piedra con los guisantes lágrima.

Consejo: Corta entre hueso y hueso; el interior debe verse rosado. Reparte los guisantes lágrima alrededor como 'caviar verde'.

08

Paso 08

Servir: napa con unos puntos de salsa de menta y sirve de inmediato, con la carne rosada y los guisantes recién salteados.

Consejo: Sirve al momento: el contraste entre el cordero rosado, el estallido dulce de los guisantes lágrima y el frescor de la menta es puro plato de restaurante.

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Maridaje

Burdeos tinto (Pauillac)

Burdeos, Francia

Elegante y con taninos finos, acompaña la carne delicada del costillar y hace eco de la clásica combinación cordero-Burdeos.

Pinot Noir

Borgoña, Francia

Fino y con acidez, realza el cordero rosado sin taparlo y dialoga con el frescor de la menta y el dulzor de los guisantes.

Rioja Reserva

Rioja, España

Cuerpo y notas de crianza que abrazan el costillar y equilibran la salsa herbácea de menta.

Galería

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