Ensaimada en espiral dorada y esponjosa sobre bandeja redonda, generosamente cubierta de azúcar glas, con las vueltas del caracol y la textura hojaldrada visibles
Panadería y ReposteríaAvanzado16 h (40 min activa + 12 h fermentación en frío + estirado + 3 h levado final)Panadería y Bollería

Ensaimada Mallorquina con Azúcar Glas

La ensaimada es el bollo emblema de Mallorca y su nombre viene de saïm, la manteca de cerdo en mallorquín: sin ella, sencillamente, no existe. Se elabora con una masa enriquecida con huevo y azúcar que madura doce horas en frío y al día siguiente se estira a mano sobre la mesa hasta quedar tan fina que se transparenta, se unta de manteca en punto pomada y se enrolla en un cordón que se dispone en espiral. Al hornearse esa película de grasa separa las vueltas y levanta las láminas, y de ahí nace la miga hojaldrada, ligera y tierna que la distingue de cualquier otro dulce de levadura del Mediterráneo.

Tiempo Total
16 h (40 min activa + 12 h fermentación en frío + estirado + 3 h levado final)
Dificultad
Avanzado
Raciones
8 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 16 h (40 min activa + 12 h fermentación en frío + estirado + 3 h levado final)
01

Paso 01

Pesa 500 g de harina de fuerza W300, 120 g de azúcar y 5 g de sal en cuencos separados. Templa 120 ml de agua a 30 °C y desmenuza dentro los 20 g de levadura fresca. Saca 3 huevos de la nevera una hora antes para que lleguen a 20 °C. Mide 30 ml de aceite de oliva suave para engrasar la mesa. Saca los 150 g de manteca de cerdo ibérico dos horas antes, hasta que ceda al dedo sin brillar, y reserva 50 g de azúcar glas tapados.

Consejo: Exige harina con 12-13 % de proteína y fuerza W300: la glutenina y la gliadina forman al hidratarse una red viscoelástica capaz de estirarse por debajo de 1 mm sin romperse, y una harina panificable normal de 9-10 % cede mucho antes de llegar ahí. Los huevos a 20 °C importan igual: la yema fría dispersa mal su lecitina y la masa tarda el doble en ligar. El error típico es usar harina floja, y el síntoma se ve al estirar, cuando aparecen agujeros redondos de bordes limpios justo en el centro de la lámina, donde el gluten es más delgado.

02

Paso 02

Disuelve los 20 g de levadura en los 120 ml de agua a 30 °C, añade los 3 huevos batidos, los 120 g de azúcar y los 500 g de harina, y amasa 12-15 minutos. Incorpora los 5 g de sal al séptimo minuto. Sigue amasando hasta que la masa se despegue limpia de las paredes del cuenco y una porción estirada entre los dedos forme una membrana traslúcida que deje pasar la luz sin desgarrarse.

Consejo: Esos 12-15 minutos alinean las cadenas de glutenina y sueldan puentes disulfuro entre sus cisteínas: esa red es la que retendrá el gas y la que aguantará el estirado de mañana. Añade la sal a mitad porque en contacto directo con la levadura su presión osmótica deshidrata las células y frena el arranque; además los 120 g de azúcar ya compiten por el agua libre y ralentizan la hidratación de la harina, por eso esta masa tarda más en ligar que una de pan. Si paras al verla lisa pero la membrana se rompe con bordes deshilachados, el gluten está a medio desarrollar.

03

Paso 03

Bolea la masa arrastrando la superficie hacia abajo hasta obtener una bola tensa y lisa. Pincélala con parte de los 30 ml de aceite de oliva, cúbrela y guárdala 12 horas en la nevera a 4 °C. Apenas subirá un tercio de su volumen: lo que buscas es que quede fría en el centro, blanda al tacto y que al presionarla con el dedo la huella tarde varios segundos en recuperarse.

Consejo: A 4 °C la levadura queda casi parada, pero las proteasas de la propia harina siguen cortando enlaces peptídicos de la red de gluten y las amilasas van liberando maltosa: por eso la masa sale de la nevera mucho más extensible y menos elástica de lo que entró, que es exactamente lo que necesitas para estirarla. En paralelo, la fermentación lenta acumula alcoholes superiores y ésteres aromáticos que un levado rápido y caliente nunca produce. El error típico es recortarlo a dos o tres horas: la masa se encoge sola cada vez que la abres y acabas con un bollo dulce cualquiera.

04

Paso 04

Saca la masa 1 hora antes y deja que llegue a 18-20 °C. Unta la mesa y tus manos con el resto de los 30 ml de aceite, nunca con harina. Aplasta la bola y estírala con las yemas desde el centro hacia los bordes, girando la pieza para repartir la tensión, hasta formar un rectángulo de menos de 1 mm de grosor. Está en su punto cuando ves la sombra de tus dedos a través de la lámina.

Consejo: El aceite forma una película que lubrica la lámina y frena la evaporación superficial; la harina hace justo lo contrario, absorbe agua de la superficie y deja una piel seca que se agrieta donde la masa es más delgada. Estira siempre entre 18 y 20 °C: por debajo de 15 °C el gluten está rígido y se desgarra, y por encima de 24 °C la masa se vuelve pegajosa e ingobernable. Si la lámina se retrae hacia el centro en cuanto sueltas, no está relajada; para diez minutos, tápala con un paño y vuelve, porque forzarla solo la rompe.

05

Paso 05

Trabaja los 150 g de manteca con una espátula hasta que parezca crema y extiéndela con las manos por toda la lámina, en capa fina y uniforme, sin dejar zonas desnudas ni acumulaciones. Enrolla desde el lado largo formando un cordón flojo, sin apretar en ningún momento, y después estíralo con las dos manos hasta doblar su longitud, hasta que quede parejo de grosor y sin estrangulamientos.

Consejo: La manteca de cerdo funde entre 30 y 40 °C, así que en el horno se licúa y ocupa el hueco entre vueltas mientras el agua de la masa pasa a vapor y empuja las láminas hacia arriba: ahí está todo el hojaldrado de la ensaimada. En punto pomada, hacia 20 °C, sus cristales grasos son plásticos y se extienden sin arrastrar la masa; dura rasga la lámina como una uña y fundida escurre y se acumula en el fondo sin separar nada. Si aprietas al enrollar expulsas el aire y la miga sale compacta y correosa en lugar de en capas.

06

Paso 06

Coloca el cordón sobre papel de horno en espiral, empezando por el centro y dejando 2 cm de holgura entre vuelta y vuelta. Remete el extremo final por debajo de la última vuelta para que no se abra durante la cocción. No aprietes ni cierres los huecos: la espiral debe verse abierta y algo desmañada, con el papel visible entre las vueltas antes del levado.

Consejo: Esos 2 cm no son estética: durante el levado y los primeros minutos de horno el dióxido de carbono se expande y el agua de la masa pasa a vapor, y el cordón llega a triplicar su sección. Si dejas las vueltas pegadas, la única salida es hacia arriba, la espiral se deforma en un montículo y las vueltas centrales quedan crudas porque el calor no penetra. Remeter el extremo evita el otro fallo clásico: la punta suelta se levanta con el vapor, se seca antes que el resto y sale un pico tostado que se rompe al cortar.

07

Paso 07

Tapa con un paño seco sin apretar y deja levar 3-4 horas a 25 °C, hasta que triplique su volumen y las vueltas se toquen entre sí habiendo cerrado los huecos por sí solas. Comprueba el punto moviendo la bandeja: la pieza debe temblar como un flan y, al hundir un dedo con suavidad en el borde, la huella debe recuperarse muy despacio y de forma incompleta.

Consejo: Esta masa admite un levado que en otro bollo sería excesivo porque la grasa y el azúcar debilitan la red de gluten y la vuelven muy extensible: triplicar es lo que da la miga aireada. Mantén los 25 °C, cerca del óptimo de la levadura; por encima de 30 °C fermenta demasiado rápido y acumula ácidos y alcoholes que dejan un regusto agrio a levadura. El síntoma de pasarse es inconfundible: al mover la bandeja la pieza se hunde en el centro y ya no se recupera, porque la red ha cedido y no retiene más gas. Hornea justo antes de ese punto.

08

Paso 08

Hornea 20-25 minutos a 180 °C con calor arriba y abajo, en la parte media del horno, hasta un dorado rubio uniforme y sin manchas oscuras. Sácala y déjala enfriar por completo sobre rejilla, al menos 1 hora, para que el vapor escape por debajo. Espolvorea los 50 g de azúcar glas con un colador fino justo antes de servir, en dos pasadas cruzadas.

Consejo: Hornea a 180 °C y no más: con 120 g de azúcar en la masa, la reacción de Maillard entre azúcares y aminoácidos del huevo arranca ya hacia 140 °C y la sacarosa carameliza desde 160 °C, de modo que a 200 °C la superficie se tuesta y amarga antes de que cuaje el interior. Enfriar sobre rejilla evita que el vapor condense bajo la base y la reblandezca. Y el azúcar glas siempre en frío: es higroscópico y lleva alrededor de un 3 % de almidón de maíz, así que sobre una pieza tibia absorbe humedad, se disuelve y desaparece esa capa blanca que es su firma.

#Panadería y Repostería#Avanzado#16 h (40 min activa + 12 h fermentación en frío + estirado + 3 h levado final)#Panadería y Bollería
Maridaje

Moscatel de Málaga

Málaga, España

Dulce, aromático y con notas de uva pasa que abrazan la miga tierna y el azúcar glas; un clásico de sobremesa con dulces enriquecidos.

Cava Semi-Seco

Penedès, España

La burbuja y un toque de dulzor equilibran la manteca y refrescan el paladar entre bocado y bocado.

Malvasía de Banyalbufar

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El vino dulce autóctono de la isla; su frescura mineral y sus notas florales son el maridaje de terroir con la ensaimada mallorquina.

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