Tarta salada dorada con relleno cremoso de puerro pochado y medallones de queso de cabra fundido y gratinado, base de masa quebrada crujiente, una porción cortada, sobre tabla de madera clara
Panadería y ReposteríaMedio3 h (45 min activa + 1 h reposo de masa + horneado)Panadería y Bollería

Tarta Salada de Puerro y Queso de Cabra

La tarta de puerro y queso de cabra es la lectura vegetariana de la quiche lorraine que fijó la cocina de bistró francesa a mediados del siglo XX, cuando el puerro — la verdura humilde del norte de Francia y del Loira — sustituyó al tocino y el rulo de cabra ocupó el lugar del gruyère. Su gracia está en un contraste construido con dos cocciones opuestas: el puerro pochado 30 minutos a fuego mínimo hidroliza su inulina en fructosa y se vuelve dulce y sedoso, mientras el queso de cabra, coagulado por ácido láctico, aporta el punto ácido y graso que lo corta. Todo queda sujeto por una brisée horneada en blanco y un appareil de huevo y nata cuajado a 160 °C, sedoso y firme al corte. Se sirve tibia, que es cuando la grasa del cabra está fluida y aromática.

Tiempo Total
3 h (45 min activa + 1 h reposo de masa + horneado)
Dificultad
Medio
Raciones
6 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 3 h (45 min activa + 1 h reposo de masa + horneado)
01

Paso 01

Pesa todo antes de empezar: 250 g de harina, 125 g de mantequilla en dados de 1 cm, 1 huevo, 30 ml de agua, 5 g de sal; y para el relleno 600 g de blanco de puerro, 40 g de mantequilla, 3 huevos, 200 ml de nata, 150 g de rulo de cabra, 2 g de tomillo, 4 g de sal y 1 g de pimienta. Congela 10 minutos la mantequilla y el agua. Arena harina, mantequilla y sal con las yemas hasta migas gruesas; añade huevo y agua, une en tres gestos, aplana en disco de 2 cm y refrigera 60 minutos.

Consejo: El arenado impermeabiliza la harina: la grasa recubre cada partícula y frena su hidratación, así que apenas se forma gluten y la masa queda quebradiza en lugar de elástica. Por encima de 18 °C la mantequilla pasa de plástica a fundida, se integra del todo y ese efecto desaparece. El error típico es amasar hasta lograr una bola lisa: esa lisura es gluten desarrollado, y su síntoma es una base dura que se retrae en el molde durante el horneado.

02

Paso 02

Corta el blanco de los 4 puerros (600 g) en juliana de 3 mm, lávala en agua fría para arrastrar la tierra alojada entre capas y escúrrela bien. Funde los 40 g de mantequilla en una sartén amplia, añade el puerro y 2 g de sal, tapa y pocha a fuego mínimo 25-30 minutos, removiendo cada cinco. Está en su punto cuando se deshaga entre los dedos y quede traslúcido y brillante, sin una sola mancha dorada.

Consejo: La sal inicial trabaja por ósmosis: extrae agua de las células del puerro y genera el vapor que lo cuece tapado a 85-95 °C, muy por debajo de los 140 °C en que arranca la reacción de Maillard. A esa temperatura las paredes de pectina se ablandan y la inulina se hidroliza en fructosa, de ahí el dulzor limpio. El error típico es subir el fuego para acortar: el síntoma son bordes tostados y un amargor que tapa el punto láctico del cabra.

03

Paso 03

Estira la masa fría a 3 mm sobre harina, forra un molde de 24 cm sin tensarla dentro, empújala bien hacia los ángulos, pincha el fondo cada 2 cm y refrigera 15 minutos. Cúbrela con papel de hornear y llénala de pesos hasta el borde superior. Hornea a 180 °C durante 15 minutos; retira papel y pesos y dale 5 minutos más, hasta que el fondo pierda el brillo húmedo y se vea mate y arenoso.

Consejo: Sobre masa cruda, el appareil líquido migra a los poros antes de que el almidón gelatinice a 60-70 °C, y el fondo cuaja gris y gomoso en vez de crujiente. Los pesos hasta el borde sujetan las paredes mientras la mantequilla funde y la estructura aún no ha fraguado; con medio molde de pesos, la pared alta se desploma hacia dentro. El síntoma de retirarlos antes de tiempo es un fondo abombado y unos laterales encogidos dos centímetros.

04

Paso 04

Casca los 3 huevos en un bol y añade los 200 ml de nata al 35 % MG, 2 g de hojas de tomillo, 2 g de sal fina y 1 g de pimienta blanca recién molida. Mezcla con varillas apoyadas en el fondo, con movimiento lento, solo 20-30 segundos: hasta que el color sea uniformemente amarillo pálido y no queden hilos de clara sin integrar. No debe formarse espuma en la superficie.

Consejo: La proporción manda: 1 huevo por cada 65-70 ml de lácteo deja la ovoalbúmina justa para que la red cuaje sedosa y aguante el corte; con más nata la tarta llora al partirla. Batir con brío incorpora burbujas de aire que en el horno se expanden, elevan la superficie y al enfriar dejan cráteres y grietas. Sala con freno: el rulo de cabra ya aporta cerca de 1,5 g de sal por 100 g, y el síntoma del exceso aparece en frío, no caliente.

05

Paso 05

Deja que la fondue baje a 35-40 °C, tibia al dorso de la mano. Extiéndela en capa uniforme de unos 8 mm sobre la base horneada, llegando hasta la pared del molde para que no queden huecos. Vierte el appareil por encima despacio, en hilo y sobre el dorso de una cuchara para frenar la caída, hasta 3 mm por debajo del borde de la masa. No remuevas nada.

Consejo: Por encima de 60 °C la fondue coagula la ovoalbúmina al contacto y aparecen grumos blancos que ya no se disuelven: el síntoma son islas cuajadas dentro de un relleno por lo demás líquido. Verter en hilo y sin remover deja que el puerro, más denso, se asiente abajo mientras la crema ocupa los huecos por capilaridad. Si mezclas ambos en la jarra, el puerro flota durante el horneado, se acumula arriba y el fondo queda desnudo.

06

Paso 06

Corta los 150 g de rulo en 10-12 medallones de 1 cm con un cuchillo mojado en agua caliente, secándolo entre corte y corte. Repártelos sobre el appareil dejando espacio entre ellos y húndelos hasta que la crema les llegue a media altura: la mitad inferior sumergida y la superior asomando limpia. No los aprietes contra el fondo ni los dejes flotando encima.

Consejo: El queso de cabra fresco funde mal porque su caseína está coagulada por ácido láctico y no por cuajo: pierde la malla que retiene la grasa. Sumergido del todo suelta esa grasa dentro de la crema y desaparece; posado encima, la superficie deshidrata y se vuelve correosa. A media altura, la cara expuesta se dora por Maillard sobre la lactosa mientras la base, protegida, se ablanda cremosa. El cuchillo caliente corta sin arrastrar la pasta.

07

Paso 07

Hornea a 160 °C a media altura durante 30-35 minutos. A los 25 minutos comprueba: los 3 cm exteriores deben estar firmes al tacto y los medallones dorados en la cúspide. Saca la tarta cuando al mover el molde el centro, unos 5 cm, tiemble como un flan y siga brillante. Un termómetro clavado en ese centro debe marcar 78-80 °C; seguirá subiendo fuera del horno.

Consejo: La mezcla de huevo y nata cuaja entre 80 y 85 °C; pasados los 90 °C las proteínas ya coaguladas siguen contrayéndose y expulsan el agua que retenían — sinéresis — y aparece un charco de suero bajo una superficie inflada y acribillada. A 160 °C el gradiente entre borde y centro es suave y da margen para cazar el punto. El error típico es hornear a 200 °C para ganar tiempo: el borde se pasa mucho antes de que el centro llegue.

08

Paso 08

Pasa el molde a una rejilla y deja reposar 15-20 minutos sin desmoldar, para que circule aire por debajo y el vapor no reblandezca el fondo. Desmolda retirando el aro, corta en 6 porciones con un cuchillo de sierra limpiándolo entre corte y corte, y sirve tibia, entre 35 y 40 °C, con una ensalada de brotes apenas aliñada con aceite y unas gotas de limón.

Consejo: El reposo es cocción por inercia: el centro gana 3-5 °C con el calor almacenado en el borde y termina de cuajar sin llegar a la sinéresis. Además la red proteica se relaja y retiene mejor el agua, por eso el corte sale limpio en lugar de arrastrar crema. La grasa del cabra funde alrededor de 32 °C: tibia está fluida y libera sus volátiles aromáticos; a 4 °C cristaliza, la textura se vuelve cerosa y el sabor se apaga.

#Panadería y Repostería#Medio#3 h (45 min activa + 1 h reposo de masa + horneado)#Panadería y Bollería
Maridaje

Sancerre

Valle del Loira, Francia

El Sauvignon Blanc del Loira es el maridaje canónico del queso de cabra; su acidez cítrica y su mineralidad realzan el cabra y refrescan el puerro.

Pouilly-Fumé

Valle del Loira, Francia

Vecino del Sancerre, con un toque ahumado que dialoga con el gratinado del queso de cabra.

Verdejo de Rueda

Rueda, España

Aromático y fresco, con nota herbácea, acompaña el dulzor del puerro y la acidez del cabra con un perfil accesible.

Galería

8 imágenes