Ensaladilla rusa cremosa coronada con lomos de ventresca de atún y un hilo de aceite de oliva, servida en cerámica gris hueso sobre una superficie de roble mate con luz natural.
EspañolaFácil50 min (+ 1 h de reposo en frío)Tapas y Entrantes

Ensaladilla Rusa con Ventresca y Mahonesa de Oliva

La ensaladilla rusa es la reina de la barra española, adaptación humilde de la Olivier del cocinero belga que la ideó en la Rusia del XIX. En su versión de lujo, la patata cocida y la verdura se visten con una mahonesa de oliva y se coronan con ventresca de bonito (Thunnus alalunga o Thunnus thynnus), la parte más grasa y jugosa del atún, rica en inosinato (IMP) que dispara el umami del conjunto. La mahonesa es pura física: una emulsión de aceite en agua estabilizada por la lecítina —fosfolípidos anfifílicos de la yema— que rodea cada gota de grasa y evita que se junten. El truco es domar el amargor del aceite de oliva virgen, porque batirlo rompe sus polifenoles. Cremosa, fresca y salina: una tapa sencilla llevada a la excelencia.

Tiempo Total
50 min (+ 1 h de reposo en frío)
Dificultad
Fácil
Raciones
4 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 50 min (+ 1 h de reposo en frío)
01

Paso 01

Reúne la mise en place: lava las patatas y zanahorias, ten los huevos, los guisantes y la ventresca listos, y saca el huevo de la mahonesa a temperatura ambiente.

Consejo: El huevo a temperatura ambiente emulsiona mejor que frío: la lecítina se dispersa con más facilidad y la mahonesa monta más estable.

02

Paso 02

Cuece las patatas y zanahorias enteras con piel, partiendo de agua fría con sal, 25-30 minutos según tamaño, hasta que el cuchillo entre sin resistencia.

Consejo: Partir de agua fría cuece la patata de fuera hacia dentro de forma uniforme; enteras y con piel absorben menos agua y no se aguan.

03

Paso 03

Cuece los huevos 10 minutos en agua hirviendo y escáldalos en agua con hielo. Escalda también los guisantes 3 minutos y córtalos el hervor con hielo.

Consejo: El agua con hielo detiene la cocción y fija el verde de los guisantes; en el huevo evita el anillo verdoso del sulfuro de hierro alrededor de la yema.

04

Paso 04

Pela la patata y la zanahoria templadas y córtalas en dados pequeños y regulares. Pica las aceitunas y dos de los huevos duros.

Consejo: Cortar la patata templada, no caliente ni fría, evita que se deshaga; el dado regular reparte la mahonesa de forma homogénea.

05

Paso 05

Monta la mahonesa: bate el huevo con el limón y la sal y añade el aceite de girasol en hilo muy fino sin dejar de batir hasta que emulsione y espese.

Consejo: El aceite entra en hilo para que la lecítina de la yema envuelva cada gota; de golpe no se reparte y la emulsión se corta.

06

Paso 06

Termina la mahonesa incorporando el aceite de oliva virgen extra al final, en poca cantidad y con suavidad. Rectifica de sal y limón.

Consejo: Batir poco el virgen extra evita que se liberen sus polifenoles amargos (oleuropeína); por eso se añade al final y sin insistir.

07

Paso 07

Mezcla con delicadeza la patata, zanahoria, guisantes, huevo picado y aceitunas con la mahonesa, aún templada la base, hasta ligar sin machacar.

Consejo: Aliñar la base templada mejora la absorción; mezclar con movimientos envolventes conserva el dado entero y una textura cremosa, no puré.

08

Paso 08

Enfría en nevera 1 hora, alisa en el plato y corona con lomos de ventresca, el huevo restante en gajos, un hilo de aceite de oliva y cebollino.

Consejo: El reposo en frío integra los sabores; la ventresca se coloca al final para que no se rompa y conserve su textura grasa y jugosa.

#Española#Fácil#50 min (+ 1 h de reposo en frío)#Tapas y Entrantes
Maridaje

Fino

Montilla-Moriles, Andalucía (España)

La salinidad y sequedad del velo de flor cortan la untuosidad de la mahonesa y realzan la grasa yodada de la ventresca.

Verdejo

Rueda, Castilla y León (España)

Su acidez fresca y las notas herbáceas limpian el paladar entre bocados y equilibran la cremosidad sin competir con el atún.

Txakoli

Bizkaiko Txakolina, País Vasco (España)

La chispa carbónica y la acidez elevada refrescan la grasa y aportan un contrapunto salino muy afín al pescado azul.

Galería

8 imágenes