Rebanadas de pan de cristal de miga muy alveolada y corteza finísima, tostadas y frotadas con tomate de colgar y AOVE, coronadas con lonchas de jamón ibérico de bellota cortado a cuchillo, sobre plato de pizarra
EspañolaAvanzado27 h (45 min activa + 30 min autólisis + 2 h pliegues + 24 h fermentación en frío + 15 min horneado)Panadería y Bollería

Pan con tomate y jamón

El pan de cristal es la cumbre técnica de la panadería catalana: una masa al 92% de hidratación —casi líquida, imposible de amasar a mano— que tras 24 horas de fermentación en frío desarrolla una red de gluten laxa capaz de retener alvéolos del tamaño de una uña. Al hornear a 250°C con vapor, el agua interna se evapora de golpe, la miga se ahueca casi por completo y la corteza queda de un espesor de papel que se astilla al morder: literalmente suena a cristal roto. Tostado, frotado con tomate de colgar y AOVE arbequina, rematado con jamón ibérico de bellota cortado a cuchillo, es el pa amb tomàquet llevado a su expresión más alta. No hay receta que exija menos ingredientes y más oficio.

Tiempo Total
27 h (45 min activa + 30 min autólisis + 2 h pliegues + 24 h fermentación en frío + 15 min horneado)
Dificultad
Avanzado
Raciones
4 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 27 h (45 min activa + 30 min autólisis + 2 h pliegues + 24 h fermentación en frío + 15 min horneado)
01

Paso 01

Mise en place. Pesa todo con precisión de gramo: en una masa de 92% de hidratación, 10 ml de más o de menos cambian por completo su manejo. Enfría el agua a 8-10°C. Disuelve la levadura en 100 ml de esa agua. Separa 60 ml de agua en un vaso aparte: es el bassinage, el agua que entrará al final. Ten la sémola y la rasqueta a mano antes de empezar.

Consejo: El agua fría no es capricho: mantiene la masa por debajo de 25°C durante las dos horas de pliegues, y una masa que se calienta a 28°C fermenta descontrolada y se vuelve inmanejable.

02

Paso 02

Autólisis. En un bol amplio mezcla la harina con 400 ml del agua (incluida la de la levadura) hasta que no quede harina seca: bastan 40 segundos de cuchara, no busques masa lisa. Tapa y deja reposar 30 minutos a temperatura ambiente. La masa pasará de grumosa y áspera a mate y cohesionada.

Consejo: Durante la autólisis la harina se hidrata por completo y el gluten empieza a alinearse solo, sin trabajo mecánico. Sáltate este paso y esta masa no se estructura después: no hay pliegue que lo compense.

03

Paso 03

Sal, aceite y bassinage. Añade la sal y el aceite y pliega dentro del bol con la mano mojada hasta integrarlos. Ahora incorpora los 60 ml reservados en tres tandas de 20 ml: vierte, pliega treinta segundos hasta que el agua desaparezca del fondo del bol, y solo entonces añade la siguiente. Terminas en el 92% de hidratación.

Consejo: Si echas el agua de golpe, la masa se separa en una sopa que ya no vuelve a ligar. En tandas, el gluten la absorbe y gana hidratación sin perder la estructura que ya tenía.

04

Paso 04

Pliegues, 2 horas. Cada 30 minutos haz una tanda de cuatro pliegues: con la mano mojada, coge la masa por un lado, estírala hacia arriba y pliégala sobre sí misma; gira el bol un cuarto de vuelta y repite. Cuatro tandas en total. De la primera a la cuarta notarás la transformación: de líquida y sin cuerpo a brillante, elástica y con burbujas visibles. Al terminar, la masa debe estar a unos 24°C.

Consejo: Moja la mano antes de cada contacto, siempre. Es la única barrera que impide que la masa se te quede pegada a los dedos y salga del bol contigo.

05

Paso 05

Fermentación en frío, 24 horas. Aceita generosamente un táper rectangular de unos 20x30 cm, vierte la masa dejándola que se extienda sola por su peso, tapa y refrigera a 4°C durante 24 horas. Sacará una superficie cubierta de burbujas grandes y habrá casi doblado. Sácala 45 minutos antes de hornear, sin destapar, para que pierda el frío de golpe.

Consejo: El táper rectangular hace el trabajo de formado por ti: la masa toma la forma del recipiente y de ahí salen los rectángulos directamente, sin tocarla una sola vez.

06

Paso 06

Volcado. Calienta el horno a 250°C con la piedra dentro y una bandeja metálica en la base, al menos 45 minutos. Cubre la mesa con una capa generosa de sémola. Vuelca el táper boca abajo y deja que la masa caiga sola por su peso, sin sacudir ni ayudarla con las manos: caerá como un rectángulo lleno de aire. Espolvorea sémola por encima.

Consejo: La sémola no se hidrata como la harina: hace de rodamiento entre la masa y la mesa, evita que se pegue y deja ese fondo arenoso y crujiente característico del pan de cristal.

07

Paso 07

Corte. Con la rasqueta enharinada, corta el rectángulo en cuatro o cinco piezas de unos 10x20 cm con un solo movimiento decidido hacia abajo —no serrando. Pásalas a papel de horno separándolas bien, sujetándolas por los extremos y sin estirarlas. Deja reposar 10 minutos mientras el horno termina de saturarse de calor.

Consejo: Un corte limpio y vertical sella el borde y deja los alvéolos intactos; serrar arrastra la masa, los aplasta y te deja un pan denso en las esquinas.

08

Paso 08

Horneado y montaje. Desliza los panes sobre la piedra y echa un vaso de agua hirviendo en la bandeja inferior. Hornea 10 minutos a 250°C con vapor; abre entonces el horno para liberarlo, baja a 230°C y termina 5-7 minutos hasta que estén dorados y suenen huecos al golpear la base. Enfría sobre rejilla. Ya fríos, tuesta las piezas, ábrelas o déjalas enteras, frota la miga con el tomate cortado por la mitad hasta que solo quede la piel, riega con AOVE arbequina en hilo, remata con flor de sal y cubre con el jamón atemperado. A la mesa en menos de dos minutos.

Consejo: Los diez primeros minutos con vapor son innegociables: mantienen la superficie flexible mientras el pan crece. Retirarlo después es igual de importante, porque solo con el aire seco la corteza se dextriniza y adquiere ese espesor de cristal.

#Española#Avanzado#27 h (45 min activa + 30 min autólisis + 2 h pliegues + 24 h fermentación en frío + 15 min horneado)#Panadería y Bollería
Maridaje

Cava de Paraje Calificado, Brut Nature

Penedès, España

La burbuja fina y la acidez de una crianza larga sobre lías cortan en seco la grasa oleica del ibérico y limpian el paladar del aceite; sus notas de bollería tostada dialogan además con la corteza dextrinizada del pan. El maridaje catalán de manual, en su versión seria.

Priorat Blanc de Garnatxa Blanca

Priorat, España

Un blanco con volumen en boca y esa mineralidad tensa de la licorella, capaz de sostener la intensidad del jamón de bellota sin quedar tapado y de aguantar la acidez del tomate, que fulmina a los blancos ligeros.

Manzanilla en rama de Sanlúcar

Jerez, España

El clásico irreductible del ibérico. La salinidad y los aldehídos del velo de flor amplifican el punto de sal del jamón, y su sequedad absoluta arrastra la grasa entre bocado y bocado sin dejar rastro.

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