
Tarta de Queso al Horno Cremosa
Una tarta de queso al horno de interior sedoso y superficie dorada, con base crujiente de galleta. Inspirada en las cremosísimas tartas del norte de España, se hornea a temperatura moderada y se retira con el centro tembloroso para que cuaje en la nevera hasta lograr una textura de pastelería. Sencilla de hacer, espectacular al cortar.
Preparación Paso a Paso
8 pasos · 6 h 20 min (20 min activa + 50 min de horno + 5 h de frío)Paso 01
Mise en place: saca el queso crema, los huevos y la nata de la nevera una hora antes para que estén a temperatura ambiente. Precalienta el horno a 180 °C (calor arriba y abajo, sin ventilador) y forra un molde desmontable de 20 cm con papel de hornear, dejando que sobresalga por los bordes.
Consejo: Todo a temperatura ambiente = mezcla lisa sin grumos y horneado uniforme. El papel que sobresale te deja desmoldar sin romper los bordes.
Paso 02
Tritura las galletas hasta polvo fino, mézclalas con la mantequilla fundida hasta que parezca arena mojada y presiónalas firmemente en el fondo del molde con el dorso de una cuchara. Reserva en la nevera mientras preparas el relleno.
Consejo: Compacta bien y enfría la base: así queda crujiente y no se deshace al cortar.
Paso 03
Bate el queso crema con el azúcar y la ralladura de limón a velocidad media, solo hasta que quede cremoso y homogéneo, sin grumos.
Consejo: No batas de más: aquí solo quieres integrar. Raspa las paredes del bol para deshacer cualquier grumo de queso.
Paso 04
Incorpora los huevos de uno en uno, batiendo a velocidad baja hasta integrar cada uno. Añade la nata, la harina tamizada, la vainilla y la sal, y mezcla lo justo hasta obtener una crema sedosa y brillante.
Consejo: A velocidad baja y sin airear: el exceso de aire hincha la tarta y la agrieta al enfriar. Para en cuanto esté homogénea.
Paso 05
Vierte la mezcla sobre la base de galleta y da unos golpecitos suaves al molde sobre la encimera para que suban las burbujas de aire.
Consejo: Golpear el molde saca las burbujas: superficie más lisa y menos riesgo de grietas.
Paso 06
Hornea a 180 °C durante 45–50 minutos, hasta que los bordes estén cuajados y dorados pero el centro (unos 6–7 cm) siga temblando como un flan. Apaga el horno y deja la tarta dentro con la puerta entreabierta 10 minutos.
Consejo: El punto clave: el centro debe temblar; se cuaja al enfriar. Si esperas a verlo firme, quedará seca. El enfriado suave dentro del horno evita el bajón de temperatura que agrieta.
Paso 07
Saca la tarta y déjala enfriar por completo a temperatura ambiente sobre una rejilla; luego refrigérala un mínimo de 4–6 horas, idealmente toda la noche, antes de desmoldar.
Consejo: El frío largo cuaja la emulsión y desarrolla la cremosidad. Recién hecha está buena; fría de un día para otro está perfecta.
Paso 08
Desmolda con cuidado retirando el papel, pásala a un plato, espolvorea con azúcar glas y corona con unos frutos rojos. Corta con un cuchillo limpio y caliente para obtener porciones netas que muestren el interior cremoso.
Consejo: Cuchillo caliente y limpio entre corte y corte = rebanadas de pastelería con el interior sedoso a la vista.
Pedro Ximénez
Montilla-Moriles, España
Vino dulce de uva pasificada con notas de higo, dátil y caramelo; su untuosidad y azúcar abrazan la acidez láctica del queso sin empalagar.
Sauternes
Burdeos, Francia
La botritis aporta acidez cortante y aromas de albaricoque y miel que limpian la grasa cremosa bocado a bocado.
Moscato d'Asti
Piamonte, Italia
Ligero, poco alcohólico y con burbuja fina; su frescura floral y dulzor suave contrastan la densidad del cheesecake.
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