Bol de salmorejo cordobés cremoso color coral, coronado con huevo cocido, jamón ibérico y un hilo de aceite de oliva.
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Salmorejo cordobés

El salmorejo cordobés como debe ser: una crema fría de tomate y pan tan densa que la cuchara casi se queda de pie, de un naranja coral que solo da la buena emulsión. No es un gazpacho espeso, es otra cosa —más rotunda, más sedosa— y se corona con huevo cocido y jamón. Cuatro ingredientes, ninguna cocción y un gesto que lo cambia todo: el aceite en hilo, como quien monta una mayonesa.

Tiempo Total
20 min + frío
Dificultad
Fácil
Raciones
4 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 20 min + frío
01

Paso 01

Reúne lo justo y bueno: tomates muy maduros, pan del día anterior, un ajo, aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal; y a un lado, huevo cocido y jamón para coronar.

Consejo: El tomate es el 90% del plato: elige el más maduro y oloroso que encuentres.

02

Paso 02

Trocea los tomates y ponlos en el vaso de la batidora o en un bol hondo.

Consejo: Si tu batidora tiene fuerza, no hace falta pelarlos; ya colarás al final si quieres más finura.

03

Paso 03

Añade el pan a trozos y déjalo empapar unos minutos en el jugo del tomate.

Consejo: Sin corteza, crema más sedosa; con corteza, más rústica y de pueblo.

04

Paso 04

Tritura tomate, pan y ajo con una pizca de sal hasta una base homogénea.

Consejo: Empieza con medio diente de ajo: siempre puedes añadir, nunca quitar.

05

Paso 05

Con la batidora en marcha, incorpora el aceite en hilo hasta emulsionar: verás cómo aclara a coral y espesa.

Consejo: Este es EL paso. Aceite en hilo fino y sin prisa; ahí nace el terciopelo.

06

Paso 06

Pon a punto de sal y vinagre y enfría en la nevera un mínimo de dos horas.

Consejo: Frío de verdad: templado, el salmorejo pierde la mitad de su gracia.

07

Paso 07

Pica el huevo cocido y corta el jamón en taquitos para el remate.

Consejo: Guarda algo de yema para espolvorear: da color y un punto de sabor.

08

Paso 08

Sirve bien frío, corona con huevo y jamón y termina con un buen hilo de aceite de oliva.

Consejo: El aceite de encima no es adorno: es lo que separa un salmorejo correcto de uno que se recuerda.

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Maridaje

Fino

Montilla-Moriles, España

Seco y salino, contrasta con la untuosidad del tomate y el aceite.

Manzanilla

Sanlúcar de Barrameda, España

Fresca y salina, realza el jamón que corona el plato.

Verdejo

Rueda, España

Fruta y acidez que refrescan la crema densa.

Galería

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