
Espalda de Cabrito Lechal Confitada con Tomillo
El cabrito lechal es una de las carnes más delicadas de la cocina española, y el confit es la técnica que mejor respeta su ternura: la espalda se cocina sumergida en grasa aromatizada a baja temperatura durante horas, hasta que la carne se desprende del hueso, y se termina con un golpe de calor que deja la piel crujiente. El resultado es un contraste perfecto entre interior meloso y exterior dorado, perfumado con tomillo y bañado en su propio jugo reducido.
Preparación Paso a Paso
8 pasos · 17 h (30 min activa + 12 h curado + 4 h confit + acabado)Paso 01
Mise en place y curado ligero: reúne los ingredientes. Sazona las espaldas de cabrito con la sal y unas ramas de tomillo, cúbrelas y refrigera 6–12 horas para que la sal penetre. Sécalas bien antes de confitar.
Consejo: El curado breve concentra el sabor y firma la textura; secar la carne evita que la grasa salpique y baje de temperatura.
Paso 02
Grasa aromática: funde la manteca con el aceite de oliva a fuego muy suave y perfúmala con la cabeza de ajos partida, el tomillo, el laurel y la pimienta. No debe humear ni freír.
Consejo: La grasa es el medio de cocción, no una fritura: si humea, estás demasiado caliente.
Paso 03
Confitado: sumerge las espaldas por completo en la grasa aromática y cocina a 85–90 °C durante 3–4 horas, hasta que la carne ceda del hueso al presionar.
Consejo: Nunca debe hervir: por encima de 90 °C las fibras se agitan y la carne se seca y se fibra. Un termómetro es tu mejor aliado.
Paso 04
Reposo en su grasa: apaga el fuego y deja templar las espaldas dentro de la grasa 20–30 minutos para que reabsorban jugos y se asienten.
Consejo: Reposar en la grasa mantiene la carne jugosa y te permite adelantar todo el trabajo con días de antelación.
Paso 05
El jugo: en otra cazuela, dora los huesos y recortes del cabrito con la chalota, desglasa con el vino blanco, añade el caldo y reduce a fuego medio hasta obtener una salsa que nape la cuchara.
Consejo: Reduce sin prisa hasta punto de napar; el jugo debe concentrar el sabor a cabrito, no aguarlo.
Paso 06
Piel crujiente: escurre con cuidado las espaldas, sécalas y dóralas con la piel hacia arriba en horno fuerte a 220 °C (o a la plancha) hasta que quede crujiente y dorada.
Consejo: Piel seca + calor fuerte = crujiente; si está húmeda, no dorará. Es el contraste que hace el plato.
Paso 07
Salsear: napa la base del plato con el jugo reducido y coloca encima la espalda de cabrito crujiente, sin cubrir la piel con la salsa.
Consejo: Salsea la base, nunca sobre la piel, para que el crujiente aguante hasta la mesa.
Paso 08
Servir: termina con unas hojas de tomillo fresco, flor de sal y un hilo de aceite de oliva virgen extra. Sirve de inmediato.
Consejo: El plato vive del contraste piel crujiente / carne melosa: de la cocina a la mesa sin esperas.
Ribera del Duero Crianza
Ribera del Duero, España
El Tempranillo con crianza tiene fruta madura y taninos redondos que abrazan la carne melosa del cabrito y limpian la grasa del confit.
Bierzo Mencía
Bierzo, España
Más fresco y floral, con acidez viva y nota mineral de pizarra que corta la untuosidad de la grasa y realza el tomillo.
Châteauneuf-du-Pape tinto
Valle del Ródano, Francia
Garnacha especiada y con cuerpo; sus notas de garriga (tomillo, romero) hacen eco al plato y sostienen la intensidad del cabrito.
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