Faisán a la alsaciana en plato de cerámica gris piedra: ave de caza sobre chucrut con manzana y bayas de enebro, dorado y jugoso.
FrancesaMedio2 hCaza y Piezas de Monte

Faisán a la Alsaciana con Chucrut y Manzana

El faisán a la alsaciana es la aplicación a la caza de pluma de la choucroute garnie, el plato emblemático de Alsacia, donde la col fermentada se brasea durante horas con vino blanco de la región y carne encima. Aquí el ave se dora en mantequilla con lardones de panceta y se cuece sobre un lecho de 600 g de chucrut con manzana reineta, bayas de enebro y Riesling seco, en una cocotte tapada que mantiene el ambiente húmedo. La combinación nació de la doble herencia germánica y francesa de la región, y de la necesidad de conservar la col durante el invierno mediante fermentación láctica. Es especial porque resuelve el gran problema del faisán, un ave magra que se reseca con facilidad, envolviéndola en el vapor ácido de la col.

Tiempo Total
2 h
Dificultad
Medio
Raciones
4 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 2 h
01

Paso 01

Saca los 1.200 g de faisán troceado en 6 piezas de la nevera 30 minutos antes, sécalo con papel y salpiméntalo con 10 g de sal y 2 g de pimienta. Escurre los 600 g de chucrut en un colador reservando 100 ml de su jugo; si al probarlo resulta muy punzante, aclara la col bajo el grifo 10 segundos y vuelve a escurrir apretando. Pica 200 g de cebolla en juliana fina, descorazona y corta 300 g de manzana reineta en gajos de 1 cm y machaca ligeramente los 3 g de bayas de enebro.

Consejo: El chucrut es col blanca fermentada por bacterias lácticas, sobre todo Leuconostoc y después Lactobacillus, que transforman los azúcares de la hoja en ácido láctico hasta dejar el medio en un pH de 3,4 a 3,8. Esa acidez es el motor del plato, pero medida: si el envase viene muy agresivo, un aclarado breve retira el ácido libre superficial sin tocar el que ya está dentro del tejido. Reservar 100 ml del jugo permite devolver acidez después si la cocción la ha suavizado de más, algo que el agua del grifo no puede corregir. Machacar el enebro solo un poco tiene su motivo: sus aromas son monoterpenos volátiles como el pineno y el sabineno, y triturarlo del todo los libera de golpe y se pierden en la primera media hora de horno.

02

Paso 02

Pon la cocotte a fuego medio con los 80 g de panceta en lardones y déjalos 5 minutos hasta que suelten su grasa y queden dorados; retíralos con espumadera. Sube el fuego, añade los 30 g de mantequilla a esa grasa y dora las 6 piezas de faisán en dos tandas, 3 minutos por cara, hasta que la piel esté de color avellana oscuro. Reserva la carne junto con la panceta y retira el exceso de grasa dejando unas 2 cucharadas.

Consejo: La panceta va primero porque el faisán no tiene grasa que ceder. Un ave de caza apenas alcanza el 2 o 3 % de grasa en la pechuga, frente al 10 o 12 % de un pollo de granja, así que sin un aporte externo no habría medio graso suficiente para conducir el calor ni para transportar los aromas liposolubles del enebro y del laurel. Al calentarse, el tejido adiposo del cerdo funde entre 30 y 40 °C y libera además los compuestos del curado. El dorado posterior busca los 140-160 °C que exige la reacción de Maillard entre los aminoácidos y los azúcares reductores de la piel. El error típico es dorar las seis piezas de golpe: la cocotte se enfría por debajo de 120 °C, el ave suelta agua y hierve gris.

03

Paso 03

Baja el fuego a medio y pocha los 200 g de cebolla en juliana en la grasa de la cocotte durante 8 minutos, removiendo y raspando el fondo tostado, hasta que esté translúcida y empiece a dorarse por los bordes. Añade los 600 g de chucrut escurrido, los 300 g de manzana en gajos y los 3 g de enebro machacado, y rehoga todo junto 4 minutos, separando las hebras de col con dos tenedores para que se impregnen de grasa.

Consejo: Aquí ocurre algo que parece contradictorio: por muchas horas que cueza, el chucrut nunca se deshará como lo haría una col fresca. La razón es el pH. La pectina que cementa las paredes celulares se degrada durante la cocción por una reacción llamada beta-eliminación, que necesita un medio neutro o alcalino y se detiene prácticamente por debajo de pH 4. El chucrut vive en torno a 3,5, así que sus hebras conservan mordida indefinidamente. La manzana reineta aporta lo contrario: es rica en pectina y ácido málico, y sus gajos sí se ablandarán hasta fundirse parcialmente, dando cuerpo y dulzor al conjunto. El error típico es picar la manzana muy fina buscando que se note: desaparece del todo y solo queda azúcar.

04

Paso 04

Vierte los 250 ml de Riesling seco sobre el chucrut, sube el fuego y deja que hierva 3 minutos para evaporar el alcohol. Nivela la col formando un lecho uniforme, hunde las 2 hojas de laurel y devuelve los lardones de panceta. Coloca encima las 6 piezas de faisán con la piel hacia arriba, apoyadas sobre la col y nunca sumergidas en el líquido, y reparte alrededor los jugos que hayan soltado al reposar.

Consejo: Colocar el ave encima y no dentro convierte esto en un braseado de verdad y no en un cocido. La parte inferior de cada pieza recibe calor por conducción del líquido a unos 85 °C, mientras la piel superior queda en la atmósfera de vapor de la cocotte, que se mantiene entre 95 y 100 °C y saturada de humedad: se cocina sin perder el dorado que has construido y sin lavarlo. El vino cumple dos funciones antes de eso: el etanol hierve a 78 °C y arrastra la aspereza alcohólica en esos tres minutos, mientras el ácido tartárico y el málico se quedan y refuerzan la acidez de la col. El error típico es cubrir el faisán de líquido, con lo que la piel se reblandece y todo el trabajo del paso anterior se disuelve.

05

Paso 05

Precalienta el horno a 160 °C. Tapa la cocotte con papel sulfurizado ajustado a la superficie y luego con la tapa, y hornea entre 1 hora y 1 hora y media. Comprueba a los 45 minutos que sigue habiendo líquido en el fondo y añade parte de los 100 ml de jugo de chucrut reservado si se ha quedado corto. Está en su punto cuando el muslo cede al pincharlo y la carne se separa del hueso sin resistencia.

Consejo: El faisán plantea un conflicto que conviene entender: muslo y pechuga no quieren lo mismo. El muslo es músculo de trabajo, con abundante colágeno que solo se hidroliza a gelatina por encima de 80 °C y tras una hora larga; la pechuga, en cambio, es músculo blanco casi sin tejido conjuntivo, cuya actina se contrae a los 66 °C y a partir de ahí solo pierde agua. En una cocotte tapada eso se compensa de dos maneras: la pechuga va arriba, en el vapor, donde el calor es menos agresivo que en el líquido, y el ambiente saturado impide la evaporación desde la superficie de la carne. Aun así, si tu faisán es de granja y las pechugas son grandes, retíralas a los 50 minutos y devuélvelas al final.

06

Paso 06

Destapa la cocotte y prueba el chucrut. Si ha quedado más líquido del que absorbe la col, retira el faisán a un plato tapado y hierve la base a fuego medio entre 5 y 8 minutos, removiendo, hasta que quede jugosa pero sin caldo suelto en el fondo. Ajusta el equilibrio: si sabe plano, añade 30 ml del jugo de chucrut reservado; si está demasiado ácido, un gajo más de manzana deshecho lo corrige. Rectifica de sal.

Consejo: El ajuste final es un trabajo de equilibrio entre ácido, dulce y sal, y los tres se mueven a la vez cuando reduces. Al evaporar agua concentras el ácido láctico de la col, los azúcares de la manzana y la sal de la panceta en la misma proporción, de modo que el conjunto gana intensidad pero conserva su relación interna. Corregirlo requiere entonces añadir un solo eje: jugo de chucrut sube la acidez, manzana deshecha aporta fructosa y pectina que redondean. Ten en cuenta que la percepción de acidez baja con la temperatura, así que un chucrut que en la cocotte hirviendo parece equilibrado resultará más punzante en el plato. El error típico es rectificar en caliente y encontrárselo agrio en la mesa.

07

Paso 07

Templa el plato de cerámica gris piedra 2 minutos en el horno apagado. Forma en el centro un lecho generoso de chucrut con los gajos de manzana y los lardones de panceta a la vista, ahuecándolo con dos tenedores para que quede esponjoso y no aplastado. Asienta encima las piezas de faisán con la piel dorada hacia arriba y riega el borde del plato con dos cucharadas del jugo de la cocotte.

Consejo: Ahuecar la col con tenedores en lugar de aplastarla con la cuchara tiene efecto sobre el sabor y no solo sobre el aspecto. El chucrut es un entramado de hebras que retiene jugo entre ellas por capilaridad; comprimido, ese jugo se expulsa y se queda en el fondo del plato, dejando la col seca en la boca. Suelto, cada hebra llega cargada. El plato templado responde a otra cosa: la grasa de la panceta y la mantequilla del salteado tienen puntos de fusión entre 30 y 40 °C, y sobre cerámica fría solidifican y se perciben cerosas, con el añadido de que el frío acentúa la acidez del chucrut. El error típico es servir sobre plato de armario un guiso que llevaba noventa minutos perfecto.

08

Paso 08

Lleva el plato a la mesa de inmediato, muy caliente, acompañado de patatas cocidas con piel y un Riesling seco de Alsacia bien frío, el mismo que has usado en la cocotte. Reparte las piezas de modo que cada comensal reciba muslo y pechuga, porque tienen texturas distintas. Retira el laurel y las bayas de enebro que encuentres antes de servir, ya que se comen mal.

Consejo: El acompañamiento no es decorativo. La patata cocida es almidón prácticamente neutro, sin acidez ni azúcar, y su función es actuar de amortiguador: entre bocado y bocado limpia el paladar de ácido láctico y devuelve la sensibilidad a los aromas del ave, que son sutiles y quedan tapados si la acidez se acumula. Servir el mismo Riesling que llevó el guiso responde a un principio real de armonía, la coincidencia de compuestos aromáticos entre plato y vino, en este caso los ésteres afrutados y la propia acidez tartárica. Un tinto tánico haría lo contrario: los taninos se combinan con el ácido y producen una aspereza metálica muy desagradable.

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Maridaje

Riesling seco

Alsacia, Francia

El maridaje regional por excelencia: su acidez y aroma afrutado dialogan con el chucrut y la manzana y refrescan el faisán.

Gewürztraminer

Alsacia, Francia

Aromático y con un punto de dulzor, equilibra la acidez de la col y hace eco de la manzana del plato.

Pinot Gris

Alsacia, Francia

Con cuerpo y notas afrutadas, acompaña la caza y la col con más estructura, un clásico alsaciano.

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