
Profiterol Relleno de Nata con Chocolate Caliente
El profiterol es la pieza más pura de la pasta choux, la masa que Popelini llevó a la corte francesa en el siglo XVI y que Carême y Avice codificaron después: una masa que se cuece dos veces, primero en el cazo y luego en el horno, y que sube sin levadura alguna porque el vapor de su propia agua la infla desde dentro hasta dejarla hueca. Aquí se rellena de nata montada apenas azucarada y se baña en la mesa con una ganache caliente que se vierte delante del comensal. El juego está en el contraste simultáneo de tres temperaturas y tres texturas: choux tibio y seco, nata fría y firme, chocolate caliente y fluido.
Preparación Paso a Paso
8 pasos · 1 h 15 min (activa)Paso 01
Precalienta el horno a 200 grados con calor arriba y abajo durante 20 minutos. Forra dos bandejas con papel de horno y prepara una manga con boquilla lisa de 12 mm. Pesa 125 ml de agua, 60 g de mantequilla en dados, 75 g de harina floja tamizada, 2 g de sal fina y bate 3 huevos M hasta obtener 165 g de huevo, que dosificarás después.
Consejo: Pesar el huevo batido en lugar de contar unidades es la diferencia entre acertar y fallar: un huevo M oscila entre 48 y 63 g de contenido, y sobre 75 g de harina esa variación de hasta 45 g altera por completo la hidratación de la masa. El horno necesita 20 minutos reales de precalentamiento porque la choux depende de un golpe de calor inicial fuerte que genere vapor de golpe antes de que la corteza se fije.
Paso 02
Lleva a ebullición plena los 125 ml de agua con los 60 g de mantequilla y los 2 g de sal en un cazo de fondo grueso. Retira del fuego, añade los 75 g de harina de una sola vez y remueve con espátula hasta que no queden grumos. Vuelve al fuego medio y trabaja la masa 2 minutos, aplastándola contra el fondo, hasta que se despegue en bola y deje una fina película blanca en el cazo.
Consejo: Estos 2 minutos hacen dos cosas a la vez: gelatinizan el almidón de la harina, que absorbe agua y forma la red capaz de retener vapor, y evaporan parte del agua sobrante. Cuanto más seca quede la masa, más huevo admitirá y más estructura tendrá, y por tanto más subirá. La película en el fondo del cazo es el indicador objetivo del punto. Sin secar, la masa queda floja y los profiteroles salen bajos y macizos.
Paso 03
Pasa la masa a un bol y déjala templar 5 minutos hasta unos 60 grados. Incorpora los 165 g de huevo batido en cuatro tandas, trabajando con energía hasta integrar cada una antes de la siguiente. Reserva los últimos 30 g y añádelos a cucharadas: para cuando la masa esté lisa, brillante y caiga de la espátula formando una V que se rompe despacio, para aunque sobre huevo.
Consejo: Los 5 minutos de espera son obligatorios: por encima de 65 grados el huevo coagula al contacto y aparecen hilos cocidos que ya no se integran. El punto de la V indica una hidratación en la que la masa es lo bastante fluida para expandirse y lo bastante firme para sostener la forma. Pasarse de huevo es el error irreversible más común: la masa se extiende como un charco en la bandeja y sale plana y correosa.
Paso 04
Escudilla en las bandejas bolitas de 4 cm de diámetro separadas 5 cm entre sí, sujetando la manga en vertical y cortando el flujo con un giro de muñeca. Aplasta la punta de cada una con el dedo mojado en agua. Hornea 25 a 30 minutos a 200 grados sin abrir la puerta en ningún momento, hasta que estén dorados, secos al tacto y firmes al levantarlos.
Consejo: Abrir el horno provoca una caída de 30 a 50 grados en segundos: el vapor interior se contrae de golpe y, si la corteza aún no ha coagulado, los profiteroles se desinflan y no vuelven a subir. La punta se aplasta porque ese pico se tuesta antes que el resto y se quema. Los 5 cm de separación importan: el vapor que expulsan durante el horneado humedecería a los vecinos si estuvieran juntos.
Paso 05
Saca la bandeja y pincha de inmediato la base de cada profiterol con la punta de un cuchillo pequeño, haciendo un orificio de 5 mm. Devuélvelos al horno apagado y con la puerta entreabierta durante 10 minutos, y déjalos enfriar después por completo sobre una rejilla, con el agujero hacia abajo.
Consejo: Dentro de un profiterol recién horneado hay vapor a más de 100 grados; si se cierra, condensa al enfriarse y empapa la pared desde dentro, y la corteza crujiente se convierte en una piel blanda y correosa en menos de diez minutos. El orificio deja escapar ese vapor y sirve además de boca de llenado. Los 10 minutos en horno apagado terminan de secar el interior sin añadir más color a la superficie.
Paso 06
Monta los 300 ml de nata muy fría con los 30 g de azúcar glas a velocidad media durante 3 minutos, hasta picos firmes que se sostengan en la varilla sin caer. Introdúcela en una manga con boquilla lisa de 6 mm y rellena cada profiterol por el orificio de la base, presionando hasta notar que ofrece resistencia y pesa en la mano.
Consejo: Se usa azúcar glas y no granulado porque sus cristales, de menos de 30 micras, se disuelven al instante en la nata fría, mientras que el granulado quedaría arenoso y además, al disolverse despacio, extraería agua y desestabilizaría la espuma. Los picos firmes son necesarios aquí, al contrario que en un semifrío: una nata blanda se escurriría por el agujero y humedecería la base del choux.
Paso 07
Pica los 150 g de chocolate negro del 70% en trozos de 5 mm y colócalos en un bol. Calienta los 150 ml de nata hasta que humee y aparezcan burbujas en el borde, a unos 85 grados, y viértela sobre el chocolate. Espera 2 minutos sin tocar y remueve entonces con espátula desde el centro en círculos pequeños, hasta obtener una ganache brillante, lisa y fluida.
Consejo: Los 2 minutos de espera permiten que el calor funda los cristales de manteca de cacao antes de introducir agitación; remover de inmediato enfría la nata sin haber fundido el chocolate y quedan grumos. El movimiento desde el centro crea un núcleo de emulsión que va incorporando el resto, igual que al montar una mayonesa. Si la ganache se corta y se ve grasa separada, añade 20 ml de nata caliente y bate desde el centro.
Paso 08
Coloca 4 o 5 profiteroles rellenos en cada plato hondo, apilados en pirámide. Lleva la ganache a la mesa en una jarrita a unos 45 grados, todavía fluida, y viértela sobre los profiteroles delante del comensal, dejando que resbale por los lados. Sirve de inmediato, mientras conviven el chocolate caliente y la nata fría.
Consejo: Los 45 grados son la temperatura en que la ganache fluye y napa sin fundir la nata del interior, que empieza a colapsar por encima de 20 grados: más caliente y el relleno se licua en segundos dejando un charco. El contraste térmico es además fisiológico, porque el calor volatiliza los aromas del cacao justo cuando el frío de la nata mantiene despierto el paladar. Por eso se baña en la mesa y no en la cocina.
Oporto Tawny
Douro, Portugal
Caramelo y frutos secos que acompañan el chocolate caliente.
Banyuls
Rosellón, Francia
Vino dulce afín al chocolate por su fruta negra y potencia.
Pedro Ximénez
Montilla-Moriles, España
Untuosidad y dulzor que arropan la nata y el cacao.
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