
Paletilla de Cordero Lechal Asada en Costra de Hierbas Provenzales — Jugo de Sus Huesos, Cuscús de Coliflor y Puré de Ajo Confitado
La paletilla de cordero lechal es el corte más tierno de un animal que aún no ha probado el pasto: su carne blanca, de grasa fina y sabor delicado, necesita calor largo y suave para que el colágeno de la articulación se convierta en gelatina sin secar la carne. La costra de hierbas provenzales —tomillo, romero, orégano, ajo y pan rallado en mantequilla— se forma durante el dorado final a alta temperatura y añade una capa aromática y crujiente que contrasta con la terneza de la carne. El ajo confitado es el secreto del conjunto: suave, dulce, casi sin picor.
Preparación Paso a Paso
8 pasos · 4 h (30 min activas + 3 h 30 min de asado lento)Paso 01
La víspera, confita los ajos: coloca 4 cabezas enteras sin pelar en un cazo pequeño y cúbrelas con 150 ml de aceite de oliva. Calienta a 80°C en el horno destapado durante 1 hora. Deben quedar completamente tiernos al pinchar. Deja enfriar en el aceite. Exprime la pulpa presionando cada cabeza y tritura con 20 ml del aceite de confitado hasta obtener un puré liso. Sazona con 3 g de sal.
Consejo: A 80°C el ajo pierde todo su picor y amargura, transformándose en una crema dulce casi de fruta asada. Destapado es importante — tapado, los compuestos volátiles se concentran y el ajo conserva parte de su aspereza.
Paso 02
Saca las paletillas de la nevera 1 hora antes. Salpimenta con 12 g de sal marina y 2 g de pimienta negra. Calienta 40 ml de aceite en una cazuela de hierro a fuego muy vivo. Sella las paletillas 4-5 minutos por cada lado hasta tener una costra dorada profunda. Desglasa con 200 ml de vino blanco y añade el fondo de cordero.
Consejo: El sellado fuerte crea la costra de Maillard que da sabor y color. No muevas la paletilla durante el sellado — déjala quieta para que la costra se forme correctamente.
Paso 03
Cubre la cazuela herméticamente con doble capa de papel de aluminio y encima la tapadera. Asa en el horno a 150°C durante 3 horas exactas. Al terminar, la carne debe desprenderse del hueso con solo presionarla con el dedo.
Consejo: Las 3 horas a 150°C son las que convierten el colágeno en gelatina. A más temperatura la carne se seca; a menos temperatura el colágeno no se disuelve completamente.
Paso 04
Mezcla 60 g de pan rallado con 50 g de mantequilla en pomada, tomillo, romero, orégano y ajo muy picado hasta obtener una pasta aromática. Forma una lámina de 3 mm entre dos papeles sulfurizados y refrigera hasta que esté firme.
Consejo: La pasta debe estar fría y firme para poder cortarla a la medida de la paletilla y colocarla entera. Blanda, se desmiga al manipularla.
Paso 05
Cuando las paletillas estén asadas, pincela la piel con 15 g de mostaza de Dijon. Cubre con la costra de hierbas cortada a la medida. Sube el horno a 220°C y gratina 8 minutos hasta que la costra esté dorada y crujiente.
Consejo: La mostaza actúa como pegamento: sus mucílagos fijan la costra a la piel e impiden que se desprenda al cortar. Sin mostaza, la costra cae al primer corte.
Paso 06
Tritura los ramilletes de coliflor en el procesador en pulsos cortos (5-6 máximo) hasta obtener granos del tamaño del cuscús. En sartén amplia, sofríe la chalota en aceite, añade la coliflor y saltea 4-5 minutos a fuego vivo. Fuera del fuego, añade zumo de limón y perejil. Sazona.
Consejo: El salteado a fuego vivo elimina el olor sulfuroso de la coliflor — el calor seco evapora los compuestos de azufre. No más de 6 pulsos en el procesador o se convierte en pasta.
Paso 07
Cuela el jugo de la bandeja, desgrasa y reduce con 300 ml de fondo de cordero a fuego vivo hasta obtener 150 ml brillantes que napen la cuchara. Monta con 30 g de mantequilla fría. Calienta los platos a 55°C. Dispón el puré de ajo confitado, el cuscús de coliflor y la paletilla con la costra hacia arriba. Vierte el jugo en lágrima al pie. Termina con tomillo fresco y sal Maldon sobre la costra.
Consejo: El jugo de la bandeja concentra todos los azúcares del cordero y el vino de 3 horas. No lo descartes — es el elemento más sabroso del plato.
Paso 08
Plato terminado: paletilla de cordero lechal en costra de hierbas provenzales sobre cuscús de coliflor, puré de ajo confitado y jugo de asado montado con mantequilla.
Consejo: La paletilla se lleva a la mesa con el hueso — el comensal la deshuesa él mismo, lo que amplifica el aroma y prolonga la experiencia.
Rioja Reserva de Tempranillo con crianza larga
Rioja Alta, España
El Rioja Reserva de crianza larga en barrica americana tiene una estructura tánica madura y notas de cereza, especias y vainilla que dialogan con las hierbas provenzales de la costra y el jugo de asado. Su acidez presente corta la grasa del cordero lechal y su carácter especiado —clavo, canela, vainilla— complementa el tomillo y el romero de la costra. Es el maridaje más clásico para el cordero asado español.
Gigondas de Grenache con crianza en concreto
Gigondas, Ródano Sur, Francia
El Grenache de Gigondas —cultivado en suelos de arcilla y piedra caliza— tiene una concentración de fruta negra y especias del sur que complementa la rusticidad aromática del cordero con hierbas mediterráneas. Su tanino suave y su acidez moderada permiten que la delicadeza de la carne lechal sea protagonista, y su carácter de garrigue —lavanda, romero, tomillo— resuena directamente con la costra de hierbas.
Assyrtiko de Santorini de gran año
Santorini, Grecia
La elección más inesperada: el Assyrtiko de Santorini cultivado sobre el volcán tiene una acidez filosa, una mineralidad de ceniza volcánica y notas de limón y sal marina que contrastan de forma extraordinaria con la riqueza del cordero lechal y el dulzor del ajo confitado. Es el blanco con más estructura del mundo mediterráneo y el único que puede acompañar un cordero asado con elegancia genuina.
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