Gajos de calabaza asada y caramelizada con queso de cabra desmigado, hilo de miel, salvia crujiente y piñones tostados sobre un cuenco de cerámica gris piedra.
MediterráneaFácil1 h (15 min de preparación + 45 min de horno)Verduras y Vegetales

Calabaza Asada con Queso de Cabra, Miel y Salvia

La calabaza asada lentamente hasta que sus azúcares caramelizan en los bordes y su pulpa se vuelve sedosa es uno de los grandes placeres del otoño. Aquí la contrastamos con la acidez láctica del queso de cabra, el hilo dulce de una miel con carácter y la salvia frita en mantequilla noisette, que aporta un fondo tostado y balsámico. Un plato vegetariano de apariencia humilde y sabor profundo, donde el juego entre dulce, ácido y amargo tostado lo eleva a la alta cocina.

Tiempo Total
1 h (15 min de preparación + 45 min de horno)
Dificultad
Fácil
Raciones
4 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 1 h (15 min de preparación + 45 min de horno)
01

Paso 01

Reúne todos los ingredientes a temperatura ambiente y precalienta el horno a 200 °C con calor arriba y abajo. Pesa la calabaza ya limpia, saca el queso de cabra de la nevera 20 minutos antes para que pierda el frío y separa las hojas de salvia más bonitas.

Consejo: Una calabaza densa tipo violín (butternut) o kabocha asa mejor que las acuosas: menos agua, más azúcar y una textura mantecosa al hornear.

02

Paso 02

Corta los extremos de la calabaza, pélala con un pelador robusto y retira las semillas. Córtala en gajos o medias lunas de 2–2,5 cm de grosor, todos iguales para que se asen al mismo ritmo.

Consejo: Si la piel es fina y comestible (kabocha), puedes dejarla: se vuelve tierna y ayuda a que el gajo mantenga la forma.

03

Paso 03

Coloca los gajos en una bandeja con papel de horno, sin amontonar. Riega con aceite de oliva, sal en escamas y pimienta recién molida, y voltéalos para que se impregnen por todas las caras.

Consejo: No los apilotones: si se tocan, se cuecen al vapor en vez de dorarse. Deja un dedo de aire entre gajos para que caramelicen.

04

Paso 04

Asa a 200 °C durante 35–45 minutos, dándoles la vuelta a media cocción, hasta que estén dorados y caramelizados por fuera y completamente tiernos en el centro al pincharlos.

Consejo: Los bordes casi tostados no son un defecto: ahí están los azúcares caramelizados que dan el sabor profundo. Busca ese contraste con la pulpa sedosa.

05

Paso 05

Mientras, funde la mantequilla en una sartén pequeña a fuego medio hasta que espume y huela a avellana (noisette). Añade las hojas de salvia y fríelas 20–30 segundos hasta que queden crujientes; retíralas sobre papel.

Consejo: En cuanto la mantequilla pase de dorada a marrón claro y huela a fruto seco, retírala del fuego: unos segundos más y amarga.

06

Paso 06

Templa la miel con una cucharada de la mantequilla noisette y unas gotas de vinagre de Jerez o Pedro Ximénez para equilibrar el dulzor con un punto ácido. Resérvala templada y fluida.

Consejo: El toque de vinagre es lo que evita que el plato resulte empalagoso: la acidez tensa el conjunto y realza la calabaza.

07

Paso 07

Dispón los gajos de calabaza en el plato solapados, desmiga el queso de cabra por encima para que empiece a fundirse con el calor, riega con la miel templada, reparte la salvia crujiente y los piñones tostados y termina con escamas de sal.

Consejo: Emplata la calabaza aún caliente: el queso se ablanda ligeramente y la miel resbala y brilla, que es justo lo que buscas.

08

Paso 08

Sirve de inmediato, con un último hilo de aceite de oliva virgen extra y, si quieres, unas hojas tiernas de salvia fresca. El contraste entre la calabaza caliente y caramelizada, el queso fresco y la miel es mejor recién montado.

Consejo: Un puñado extra de piñones y una vuelta de molinillo de pimienta en el pase aportan textura y aroma en el último segundo.

#Mediterránea#Fácil#1 h (15 min de preparación + 45 min de horno)#Verduras y Vegetales
Maridaje

Sancerre Blanc

Valle del Loira, Francia

El Sauvignon Blanc del Loira aporta una acidez cortante y notas cítricas y de pomelo que limpian la grasa láctica del queso de cabra —maridaje clásico de la zona— y equilibran el dulzor de la miel.

Condrieu

Ródano Norte, Francia

La Viognier despliega albaricoque, melocotón y flor blanca con una textura untuosa que dialoga con la calabaza caramelizada y la miel, mientras su volumen en boca abraza la mantequilla noisette.

Jurançon Moelleux

Gascuña, Francia

Un semidulce de Petit Manseng con acidez vibrante: su miel y frutas confitadas hacen eco del plato, pero su frescura evita el empalago y sostiene la salvia amarga y tostada.

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