Salsa Périgueux de trufa y Madeira terminada, brillante y de color marrón oscuro con puntos de trufa negra, servida en salsera de cerámica artesanal sobre tabla de roble con luz de día por la izquierda, estilo La Pasión en la Cocina
FrancesaAvanzado45 min (activa) + demi-glace previo · rinde ~500 mlSalsas

Salsa Perigueux de Trufa y Madeira

La salsa Périgueux es la más aristocrática de las salsas oscuras francesas, nacida en el Périgord, tierra de trufa negra (Tuber melanosporum) y foie. Parte de una demi-glace —la reducción sedosa de fondo oscuro de ternera y salsa española— que se perfuma con Madeira reducido y trufa negra picada. El Madeira, un vino fortificado sometido a oxidación y calor controlados (estufagem), aporta azúcares caramelizados, notas de nuez y frutos secos que casan con el fondo tostado. La trufa libera sus tioéteres volátiles —dimetilsulfuro, bis(metiltio)metano— responsables de ese aroma penetrante a bosque y sotobosque. El resultado es una salsa brillante, densa, de un marrón profundo salpicado de negro, intensamente umami. Napa solomillos, tournedos Rossini, aves rellenas, huevos o un puré de patata trufado. Poca cantidad, mucho impacto: es una salsa para las grandes ocasiones.

Tiempo Total
45 min (activa) + demi-glace previo · rinde ~500 ml
Dificultad
Avanzado
Raciones
6 personas
Comensales
4

Preparación Paso a Paso

8 pasos · 45 min (activa) + demi-glace previo · rinde ~500 ml
01

Paso 01

Mise en place: 400 ml de demi-glace bien concentrada, 30 g de trufa negra, 80 ml de Madeira, una chalota picada muy fina, 30 g de mantequilla fría en dados, sal y pimienta. Cepilla y limpia la trufa; pícala fina reservando la mitad para el final. Ten el jugo de trufa a mano si usas conserva.

Consejo: Pica la trufa con cuchillo bien afilado, no la rallar en purée: en dados finos suelta aroma poco a poco y aporta textura. Reserva siempre una parte para añadir en crudo al final.

02

Paso 02

En un cazo pequeño rehoga la chalota picada con una nuez de mantequilla a fuego suave 3-4 minutos, sin que coja color, hasta que quede translúcida y dulce.

Consejo: La chalota debe sudar, no dorarse: buscamos su dulzor sin amargor de tostado. A fuego demasiado alto se quema y ensucia una salsa que debe ser limpia y elegante.

03

Paso 03

Vierte los 80 ml de Madeira sobre la chalota y reduce a fuego medio hasta que quede casi en jarabe, unos 4-5 minutos, hasta ver el fondo del cazo al pasar la cuchara.

Consejo: Reducir el Madeira aparte es clave: evaporas alcohol y agua y concentras sus azúcares caramelizados. Si lo echas crudo a la demi-glace, la salsa sabrá a vino cocido y ácido.

04

Paso 04

Añade los 400 ml de demi-glace al Madeira reducido y lleva a hervor muy suave. Cuece 8-10 minutos hasta que la salsa nape la cuchara y brille, removiendo de vez en cuando.

Consejo: La demi-glace ya trae gelatina del colágeno hidrolizado: no necesita harina. Sabrás que está en su punto cuando napa el dorso de la cuchara y un dedo abre un surco que no se cierra.

05

Paso 05

Incorpora la primera mitad de la trufa picada y el jugo de trufa si lo usas. Cuece apenas 2 minutos a fuego mínimo para que infusione sin perder aroma.

Consejo: Solo dos minutos: los tioéteres de la trufa son volátiles y un hervor largo los evapora. Esta primera tanda perfuma el cuerpo de la salsa; la segunda dará el golpe final.

06

Paso 06

Rectifica de sal y pimienta. Retira el cazo del fuego y deja que baje del borboteo unos segundos antes de montar.

Consejo: Prueba y ajusta ahora, antes de la mantequilla: una demi-glace muy reducida puede venir ya salada, así que corrige con tiento. La sal de más ya no se quita.

07

Paso 07

Fuera del fuego, monta los 30 g de mantequilla fría en dados moviendo con varillas hasta integrarla: la salsa gana brillo de espejo y una textura aún más sedosa.

Consejo: El montado de mantequilla en frío emulsiona la grasa y da el lustre de restaurante. Hazlo fuera del fuego: si hierve, la emulsión se rompe y la mantequilla se separa.

08

Paso 08

Añade la trufa reservada en crudo, remueve una vez y sirve de inmediato. La Périgueux está lista: densa, brillante, oscura y perfumada. Napa un tournedos o solomillo (base del Rossini), un magret, aves rellenas, huevos poché o un puré de patata trufado.

Consejo: La trufa cruda del final es la que perfuma el plato en la nariz al servir. Sirve la salsa recién montada en salsera templada: enfriada pierde brillo y aroma en minutos.

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Maridaje

Saint-Émilion Grand Cru

D.O. Saint-Émilion (Burdeos), Francia

El plato de solomillo o tournedos napado en Périgueux pide un Burdeos de la orilla derecha, con predominio de Merlot: taninos pulidos, fruta negra y notas terrosas que dialogan con la trufa y sostienen la carne.

Cahors

D.O. Cahors (Sud-Ouest), Francia

El Malbec del Périgord vecino, oscuro y estructurado, es el maridaje regional por excelencia: su cuerpo y sus notas de trufa y regaliz acompañan la potencia de la demi-glace.

Ribera del Duero Reserva

D.O. Ribera del Duero, España

Para el mismo plato en clave española: Tempranillo de crianza con fruta madura, especias y taninos firmes que aguantan el umami intenso de la salsa.

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