
Croqueta de Cocido con Garbanzo y Jamón
La croqueta de cocido es el segundo acto del guiso más español: el aprovechamiento de la carne, el jamón y el garbanzo del puchero convertidos en el bocado más goloso de la barra. La carne desmigada del cocido y el jamón añaden proteína y sabor curado, y el garbanzo, triturado en puré, sustituye parte de la harina y aporta cremosidad, cuerpo y un fondo dulce de leguminosa. La bechamel, apenas ligada, envuelve todo y se enfría hasta poder empanarse; frita a 180°C, dora su costra por Maillard mientras el interior se funde. Es cocina de reaprovechamiento elevada a categoría: nada se tira, y lo que sobra sabe mejor al día siguiente.
Preparación Paso a Paso
8 pasos · 4 h (40 min + 3 h de reposo en frío + fritura)Preparar ingredientes y base
Desmiga la carne del cocido muy fina, deshilachándola con los dedos y retirando nervios y grasa dura, que en la croqueta se notan como hilos. Pica los 80 g de jamón a cuchillo, nunca en picadora, para que queden trocitos irregulares que se distingan al morder. Tritura los 150 g de garbanzos con un poco de caldo hasta un puré liso. Templa la leche y el caldo.
Consejo: Todo muy fino y homogéneo: los tropezones grandes rompen la cremosidad y dificultan el empanado.
Pochar la cebolla y jamón
Funde los 50 g de mantequilla con los 20 ml de aceite en una sartén honda y pocha la cebolla muy picada entre 8 y 10 minutos a fuego suave, hasta que esté transparente y deshecha, sin pizca de color. Añade el jamón y saltéalo solo un minuto: más tiempo y se reseca y queda correoso dentro de la masa cremosa.
Consejo: El jamón suelta grasa y sal: saltéalo poco para que no se reseque ni sale de más la masa.
Cocer la harina
Incorpora los 50 g de harina de golpe y cuécela entre 2 y 3 minutos removiendo sin parar, hasta que pierda el olor a crudo y huela a galleta tostada. El puré de garbanzo que añadirás después ya aporta espesor, así que aquí hay menos harina de lo habitual: por eso mismo es aún más importante cocerla bien.
Consejo: Poca harina (la del garbanzo también liga): así la croqueta queda cremosa, no maciza.
Integrar líquidos y cocer
Vierte la leche y el caldo templados poco a poco, en cuatro o cinco tandas, integrando cada una antes de la siguiente para que no se formen grumos. Cuece entre 15 y 18 minutos removiendo en ocho. Añade la carne desmigada, el puré de garbanzo y la nuez moscada, y sigue cociendo hasta que la masa se despegue limpia del fondo formando una bola.
Consejo: El caldo del cocido en la bechamel multiplica el umami; cuece hasta que la masa se despegue limpia del fondo.
Enfriar la masa
Extiende la masa en una fuente en capa de dos dedos, para que enfríe rápido y por igual, y cúbrela a piel con film pegado a la superficie sin aire, que es lo que impide que se forme costra. Refrigera un mínimo de 3 horas y mejor toda la noche. La masa debe quedar firme al tacto: si cede, no podrás formarlas.
Consejo: Sin reposo en frío la masa no cuaja ni se puede empanar: el almidón necesita retrogradar y la grasa solidificar.
Formar y empanar croquetas
Forma las croquetas con las manos ligeramente húmedas y pásalas por harina, huevo batido y pan rallado fino, apretando para que la costra selle. Repite huevo y pan rallado una segunda vez: el doble empanado es lo que aguanta la presión del vapor interior y evita que revienten. Déjalas 15 minutos en la nevera antes de freír.
Consejo: Doble empanado = croqueta que no revienta. Sella bien los extremos de los cilindros.
Freír las croquetas
Fríe a 180 °C en tandas pequeñas, de cuatro o cinco, durante 1 o 2 minutos hasta un dorado uniforme. Con muchas a la vez la temperatura del aceite se desploma y las croquetas absorben grasa en lugar de sellarse al instante. Escúrrelas sobre rejilla, nunca sobre papel ni amontonadas, que el vapor reblandece la costra en un minuto.
Consejo: Mantén los 180°C: dora la costra mientras el interior se funde. Tandas pequeñas para que el aceite no baje.
Emplatar y servir
Sirve las croquetas recién fritas y muy calientes, sin esperar a tener todas las tandas listas. Esta croqueta tiene el interior más suelto de lo normal por el caldo de cocido y el garbanzo, así que su momento es aún más corto: la costra debe crujir y el relleno estar fundente, casi líquido al morder.
Consejo: Recién hechas: es una tapa de consumo inmediato. Puedes congelarlas empanadas en crudo y freírlas sin descongelar.
Fino
Jerez, España
Seco y salino, corta la grasa de la fritura y realza el sabor curado del jamón.
Rioja Crianza
Rioja, España
Fruta y una crianza suave que acompañan la carne del cocido sin pesar.
Cava Brut Nature
Penedès, España
La burbuja limpia la untuosidad y refresca entre croqueta y croqueta.
Galería
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